Una estrella del fútbol europeo estuvo esperando hasta prácticamente el último momento para hacer realidad su llegada al Barça. Y, en este caso, no estamos hablando del brasileño Philippe Coutinho, el gran objetivo de la entidad barcelonista para cubrir el hueco dejado en el equipo por la marcha de Neymar al PSG. Fue precisamente un jugador del conjunto parisino, el alemán Julian Draxler, quien se resistió a arrojar la toalla hasta el último suspiro para recalar en el Camp Nou. Al fin y al cabo, la llegada del brasileño al equipo que entrena Unai Emery directamente le cerraba las puertas de la titularidad y el salto al grupo que dirige Ernesto Valverde era su mejor baza.
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