SEGUNDA JORNADA DE LA LIGA ESPAÑOLA

El VAR salva al Barça de Messi y las estrellas en el patatal de Valladolid

El conjunto pucelano vio como el VAR le anuló el tanto del empate en el último minuto

El VAR salva al Barça de Messi y las estrellas en el patatal de Valladolid
El delantero francés del FC Barcelona, Ousmane Dembélé. EF

En un patal, porque de otra manera no se puede denominar ese campo de fútbol,  el Valladolid encontró la manera de amargar este 25 de agosto de 2018 la cena al Barcelona.

Los del Barça de Messi y las estrellas estuvieron con el alma en vilo hasta que Dembéle descifró una jugada enrevesada.

En el último suspiro, la tecnología anuló con justicia un gol de Keko. Son las cosas del VAR.

Como contaba David de Gustín en la Cadena SER, cualquier análisis del partido debe tener como eje principal el lamentable estado del césped de Zorrilla. Antes del partido, la sensación del verde es que era inestable. En el minuto 10 ya estaba destrozado. Desde el minuto 25 era imposible dar un pase de cinco metros sin que botase tres veces el balón.

La valentía de Sergio González, que alineó a Óscar Plano y Enes Unal arriba se notó desde los primeros minutos, con un Valladolid que empezó muy bien asentado en el terreno de juego.

En el 7’ el delantero turco se sacó un zapatazo de extraordinario peligro que Ter Stegen consiguió enviar a córner. Fue la más clara del Valladolid en la primera parte, ya que, aunque salió con mucho peligro y con una gran cantidad de jugadores a la contra, falló en el último o el penúltimo pase siempre.

No fue algo inmediato, pero poco a poco el Barcelona se fue entonando y así llegó al tramo posterior al ecuador del primer tiempo, donde dispuso de ocasiones muy claras de gol.

En el 21’ Dembélé, el más activo de los blaugranas disparó rozando el palo, pero más clara aún fue la que tuvo diez minutos después, tras un pase de Messi con absoluto mimo que le dejó cara a cara con Masip.

El francés decidió mal y desperdició la ocasión con un centro que no llegó a nadie. Masip debió ver que se amontonaba el trabajo y tomó nota, ya que sería decisivo en los próximos minutos para mantener el empate, primero con el pecho ante Luis Suárez y solo dos minutos después con una mano excelente a un disparo envenenado de Coutinho desde la frontal.

El brasileño, que se ha visto en escenarios mucho más desfavorables, aprovechó el estado del terreno de juego para sacar un disparo raso que a cada bote parecía más complicado para el guardameta catalán, que sin embargo respondió de manera formidable.

El potente arreón del Barcelona se vio sin premio, pero tras el descanso encontraría el premio en las botas de Dembélé. Balón largo a Sergi Roberto que la salva con la cabeza desde la línea de fondo, dejándola de cara para que Dembélé la ponga al fondo de la red con la derecha.

En vez de suponer una motivación extra, el gol anestesió al Barcelona, como si fueran presos de la falsa apariencia de haber ganado ya el partido en el minuto 60. Pero Zorrilla llevaba cuatro años sin ver la élite y el valiente equipo comandado por Sergio González no había dicho su última palabra.

Los vallisoletanos se volcaron y encerraron en su campo al Barcelona los últimos 25 minutos de partido. Óscar Plano sería el primero en probar fortuna desde el borde del área, aunque la mandó demasiado arriba.

Mucho mejor fue la de Keko en el 76′ que remató prácticamente en el área pequeña absolutamente libre de marca a las manos de Ter Stegen. El alemán estuvo firme, igual que Jordi Alba y Umtiti unos minutos antes para despejar sendos balones que buscaba Cop

El Valladolid las desperdició y Malcom, en su debut en liga con el Barcelona, tendría la posibilidad de cerrar definitivamente el partido en el minuto 89, pero su flojo remate y un engrandecido Masip se opusieron. 

Quedaban tres de descuento y hasta el rabo todo fue toro. En el 92′ Keko, ahora sí, acertó con su remate de cabeza e hizo gol, pero el árbitro asistente señaló fuera de juego.

Menos de un minuto más tarde, el VAR confirmó la decisión y puso fin al partido. Un partido que dejó un Barcelona que debe mejorar, un Valladolid que ilusiona y un terreno de juego que deja en mal lugar a demasiadas personas y sobre todo a una institución.

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