Historias para no dormir

Mario Conde y el VAR: así se hizo con la patente el jeta ex banquero

Mario Conde y el VAR: así se hizo con la patente el jeta ex banquero
Mario Conde y el VAR: así se hizo con la patente el jeta ex banquero RS

Imposibe tener más jeta que este hombre; sale en todas las fotos, y no sabes ni cómo. A mediados de julio de 2018, cuando el Mundial de Rusia agonizaba y los jugadores de La Roja ya habían desempaquetado hacía días las matrioskas y la botellas de vodka, lo único que de allende Los Urales se trajeron, además de malos recuerdos, los españoles ya hablábamos del VAR con la misma familiaridad que hablamos de la quiniela, según recoge el autor original de este artículo informalia y comparte Francisco Lorenson para Periodista Digital.

Muchos años antes, un ingenieron nacido en Chiclana de la Frontera, llamado Antonio Ibáñez de Alba, y no muy futbolero, se había instalado en Madrid después de trabajar para la NASA en Los Ángeles.

En junio de 1995 comenzó a trabajar en Madrid, en el departamento de I+D de una empresa española fundada por Mario Conde. Con un sueldo de 300.000 pesetas de entonces (1.800 euros), el inventor empezó a trabajar en un despacho anexo al del ex presidente de Banesto. «Mi labor allí consistía en adelantarme 10 o 15 años a las necesidades de la gente y en plasmar todas mis predicciones en papel oficial», declaró a El Mundo el genio gaditano.

En aquel laboratorio de la calle Gobelas, en la exclusiva urbanización de La Florida, concibió un fax de alta velocidad, unas zapatillas inteligentes, un callejero electrónico, un parche de aplicación de insulina, un modelo de identificación mediante reconocimiento óptico de huellas digitales… Y un informe preliminar de un sistema inteligente para asistencia en decisiones arbitrales, antecedente del VAR. Lo que entonces sonaba a chino hoy es la pruba del 9 de las jugadas polémicas en el deporte, en el fútbol.

En los casi tres años que Ibáñez de Alba trabajó para Mario Conde, el banquero gallego le invitó a comer en numerosas ocasiones. «Me citaba en su casa de la calle Triana o quedábamos en el Ritz para que le pusiera al corriente de los avances de mis investigaciones», contaba. El millonario y abogado del estado en excedencia estaba obsesionado con mejorar las bandas magnéticas de las tarjetas de crédito. «Cuando le hablé del sistema de asistencia arbitral, me contestó de inmediato: Antonio, patente. Era su forma de decir que la idea merecía la pena».

El ingeniero que inventó el VAR tuvo varios encuentros con el magnate, que le recibía y le escuchaba atentamente con una copa de coñac en una mano y un cigarro en la otra. «Siempre me reprochaba que bebiera Coca-Cola o Fanta. Era algo que él no podía concebir», decía. «Un minuto le bastaba para saber si un proyecto tenía o no futuro. Y rara vez se equivocaba».

Semanas antes de que Mario Conde fuera detenido en las oficinas de La Florida por el Caso Banesto, dos agentes de la Policía Secreta trataron de convencer al inventor para que instalara varios micrófonos en el lujoso despacho con jacuzzi del empresario. «Me siguieron hasta mi casa en la Avenida de Europa y, ya en el aparcamiento, me mostraron la placa. Con malos modales me invitaron a colaborar en la investigación». Pero el chiclanero no quiso traicionar a su jefe y se negó. «Les contesté que por muy turbios que fueran los asuntos en los que Conde estuviera implicado yo nunca traicionaría su confianza».

Sin embargo, dos años después, el ingeniero denunció a Mario Conde y a varios de sus socios por apropiación de patentes, entre ellas, la del sistema inteligente para asistencia en decisiones arbitrales. «Le habían embargado las cuentas, así que la única manera de poder cobrar lo que a mí se me debía era la vía penal. No fue una puñalada trapera. Conde estaba al corriente de todo, incluso me asesoró. Era tremendamente orgulloso, pero también muy leal. Hasta en los peores momentos se portó como un caballero», desveló el inventor.

Ahora sus destinos podrían volver a cruzarse gracias a a patente una patente traspapelada en la que describe ese sistema avanzado de cámaras que registran todos los movimientos del balón y de los jugadores con errores inferiores a un centímetro. «Concebí un control central con monitores de televisión que permiten revisar las imágenes con zoom y a diferentes velocidades», explica.

La patente incluía además un pequeño dispositivo que, con luces de diferentes colores, avisa al árbitro en caso de que el balón haya rebasado la línea de banda o de gol. Con una fiabilidad que supera el 99%, el Árbitro Asistente de Video (VAR) la patente que utiliza el VAR no es la del español, pero no es probable que sea anterior a la él registró hace nada menos que un cuarto de siglo.

Fue durante el pasado Mundial de Rusia cuando se anuló el primer penalti por el VAR en la historia (a Brasil cuando jugaba con Costa Rica). Y fue determinante en el gol otorgado a España -antes había declarado fuera de juego- en su partido con Marruecos, decisión que le dio el primer puesto de su grupo.

La protección por patente se concede por un período de 20 años (durante los cuales se puede explotar en exclusiva), pero el investigador gaditano aún podría demostrar que el sistema que presentó en los años 90 es el origen del VAR. De esa patente, Mario Conde sigue siendo único propietario.

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