Atlético 3 - Athletic 2

Victoria con factura: el Atlético gana… pero se desangra antes del Arsenal

Sorloth decide al final, pero la recaída de Barrios y la fragilidad a balón parado dejan a Simeone sin certezas antes del gran desafío europeo

Victoria con factura: el Atlético gana… pero se desangra antes del Arsenal
Sorloth PD.

El Atlético sacó adelante el partido, sí, pero lo hizo dejando demasiadas grietas a la vista. Un triunfo que suma en el marcador pero resta en sensaciones, especialmente por todo lo que se quedó por el camino. Entre ello, una vez más, Barrios.

El centrocampista regresaba con la intención de recuperar ritmo competitivo antes del exigente cruce ante el Arsenal. Simeone apostó por él de inicio, aunque su participación fue irregular. Cuando empezaba a entonarse —y a resultar decisivo en la jugada que dio origen al segundo tanto rojiblanco— volvió a decir basta. Problemas musculares, otra vez. Silencio en el estadio.

Hasta ese momento, el Atlético había dado la vuelta al marcador casi sin hacer ruido. Dos acciones bien leídas por Baena terminaron en gol: primero Griezmann, después Sorloth, castigando a un Athletic excesivamente pasivo en defensa. Pero la lesión de Barrios frenó cualquier impulso anímico. Cardoso entró por obligación y el encuentro se fragmentó en una cascada de cambios.

El tramo final fue un ejercicio de impotencia visitante, mientras el Atlético trataba de cerrar el partido sin brillo. Sorloth lo logró con una arrancada decisiva tras asistencia de Molina, aunque también acabó tocado. Guruzeta, ya en el descuento, maquilló un resultado que no refleja del todo lo visto.

Más allá del marcador, el partido dejó señales preocupantes. Especialmente en acciones a balón parado, un aspecto crítico teniendo en cuenta el rival que se avecina. El equipo permitió un cabezazo completamente libre de Paredes tras un córner servido por Galarreta, evidenciando una desconexión defensiva difícil de justificar. Lenglet, protagonista negativo en la jugada, concentró en una sola acción dos errores evitables.

El primer tiempo ya había sido un aviso. El Athletic jugó con comodidad, sin necesidad de forzar, ante un Atlético desordenado y sin pulso. Oblak evitó males mayores en una salida a destiempo corregida a última hora, mientras Simeone mostraba su frustración en la banda ante la falta de respuesta de los suyos.

Nada cambió tras el descanso en cuanto a nombres, aunque sí en el marcador. Griezmann igualó pronto y Sorloth culminó la remontada poco después, justo antes del nuevo golpe físico de Barrios. Una secuencia que resume bien la paradoja rojiblanca: capaz de ganar sin convencer y de pagar caro incluso cuando suma.

Ahora aparece el Arsenal en el horizonte. Y no cualquier Arsenal, sino uno de los equipos más temibles del continente en acciones a balón parado. El Atlético llegará vivo, pero lejos de sentirse sólido. Como si la victoria hubiese sido solo una tirita sobre una herida más profunda.

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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