Estrasburgo 0 - Rayo 1

El Rayo desafía la lógica y se cita con la historia en Leipzig

Alemao vuelve a ser decisivo en Estrasburgo y acerca a la Franja a una final inédita tras dominar con autoridad en territorio francés

El Rayo desafía la lógica y se cita con la historia en Leipzig
Rayo Vallecano PD.

El Rayo Vallecano sigue escribiendo una de las páginas más extraordinarias de su historia reciente. Lo que comenzó como una aventura improbable por el continente se ha convertido en una travesía firme hacia una final que ya asoma en el horizonte de Leipzig. Tras dejar su huella en ciudades como Gotemburgo, Bratislava o Atenas, el conjunto madrileño dio un nuevo golpe sobre la mesa en Estrasburgo, donde volvió a demostrar que este equipo no entiende de límites.

El gran protagonista volvió a ser Alexandre Zurawski, ‘Alemao’, el hombre que ha encendido la llama europea del rayismo. Si en Vallecas abrió el camino, en Francia fue quien terminó de derribar la puerta. Su oportunismo y su fe volvieron a marcar la diferencia en un duelo en el que el Rayo nunca perdió la compostura.

Desde el inicio, los de Iñigo salieron con personalidad. A los siete minutos ya habían avisado con un cabezazo de Alemao que obligó a Penders a intervenir con reflejos. El ambiente en La Meinau fue creciendo con el paso de los minutos, empujado por una grada entregada pese al ruido institucional, pero ni siquiera ese escenario alteró el plan visitante.

Lejos de cualquier duda, el Rayo jugó con madurez y descaro. De Frutos, Isi y Unai López probaron suerte, encontrándose una y otra vez con un inspirado guardameta belga. Sin embargo, el premio no tardó en llegar. Tras otra gran intervención de Penders a remate de Lejeune, el balón suelto quedó a merced de Alemao, que no perdonó y silenció el estadio.

Antes del descanso, el Estrasburgo rozó el empate en una acción de Doué, pero Batalla sostuvo al equipo con una intervención clave que mantuvo la ventaja.

Tras el paso por vestuarios, el guion no cambió. El Rayo siguió dominando y acumulando ocasiones ante un rival incapaz de encontrar respuestas. Isi y De Frutos estuvieron cerca de ampliar la renta, mientras que el propio Alemao dejó su sitio entre aplausos tras un trabajo incansable.

El tramo final mantuvo la tensión, con Penders evitando el golpe definitivo y el Estrasburgo buscando un imposible que apenas inquietó a los vallecanos. Solo una acción aislada de Barco obligó a Batalla a intervenir de nuevo con seguridad.

El pitido final confirmó lo que ya parecía evidente: este Rayo no está de paso en Europa. Está decidido a quedarse… y a hacer historia.

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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