El Metropolitano despide a un símbolo irrepetible

Griezmann se marcha como leyenda: asistencia final y 500 partidos de historia rojiblanca

El francés cierra su etapa en el Atlético con un pase decisivo ante un Girona en crisis, en una noche de homenaje, nostalgia y dominio local

Griezmann se marcha como leyenda: asistencia final y 500 partidos de historia rojiblanca
Griezmann PD.

Diez años —interrumpidos por un breve paréntesis en Barcelona— bastaron para que Antoine Griezmann se convirtiera en mucho más que un jugador del Atlético de Madrid. El francés se despidió del Metropolitano convertido en el máximo goleador histórico del club y en una figura que ya forma parte del relato eterno rojiblanco. Y lo hizo fiel a su estilo: participando en el gol que selló la victoria, como si el guion no pudiera escribirse de otra forma.

La noche tuvo aire de homenaje. A su lado, dos pilares como Oblak y Koke, testigos de una década que parece haber pasado en un suspiro. El resto del once reflejaba otra realidad: la de un equipo en transición, con nombres recientes acompañando a los últimos supervivientes de una era.

Enfrente, el Girona llegaba con urgencias, arrastrando una racha negativa que terminaría por alargarse. Su intención de celebrar la permanencia quedó rápidamente diluida en un partido sin demasiadas ataduras defensivas, abierto y con ocasiones desde los primeros compases. Bryan Gil avisó primero, pero su fallo a bocajarro fue el preludio de lo que vendría después.

El Atlético golpeó con insistencia. Tras varios intentos, fue una jugada aérea la que rompió el equilibrio: prolongación de Le Normand, aparición de Griezmann en línea de fondo y asistencia precisa para que Lookman empujara el balón a la red. El estadio, que había contenido la emoción, terminó por rendirse al ídolo en su última función.

El encuentro mantuvo un ida y vuelta constante. Ounahi y Tsygankov lo intentaron para los visitantes, pero se toparon con un Oblak firme bajo palos. En la otra área, las imprecisiones defensivas del Girona siguieron concediendo opciones a los locales, aunque el marcador no volvió a moverse antes del descanso.

Tras el paso por vestuarios, el ritmo decayó. Los cambios introducidos por ambos técnicos no alteraron demasiado el guion, y el Girona, lejos de reaccionar, se fue apagando. Incluso en inferioridad numérica tras la lesión de Francés, los visitantes encontraron sus ocasiones más claras, pero nuevamente emergió Oblak para evitar cualquier sorpresa.

Así, entre aplausos y recuerdos, se cerró la historia de Griezmann en el Atlético: 500 partidos después, con una asistencia más en su cuenta y el peso de una leyenda que ya no necesita explicación.

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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