El ensayo general de España antes de viajar al Mundial dejó más incógnitas que certezas. En un duelo amistoso disputado en Riazor, el equipo de Luis de la Fuente no pasó del empate ante Irak en un encuentro condicionado por las pruebas, las ausencias y un ritmo lejos del exigido en la élite.
El técnico optó por un otrora experimental, con futbolistas que difícilmente tendrán protagonismo en la cita mundialista. Entre bajas, jugadores tocados y decisiones técnicas, la alineación presentó un aire provisional que poco tiene que ver con el equipo que se espera ver en el torneo. Incluso Joan García, protagonista involuntario del empate rival, tuvo su oportunidad bajo palos.
España comenzó con cierta autoridad. Dominó la posesión y generó peligro en los primeros compases, con Baena avisando y Ferrán Torres firmando el 1-0 tras una acción individual en la que atravesó líneas sin apenas oposición antes de definir con precisión. El control era claro y el escenario parecía favorable.
Sin embargo, todo cambió de forma inesperada. Un envío lejano de Doski, aparentemente inofensivo, terminó en el empate tras un fallo de cálculo de Joan García. El balón acabó en la red y reabrió un partido que parecía encarrilado. El error alimenta el debate en la portería, con Unai Simón ganando enteros.
A partir de ahí, el ritmo decayó. España bajó la intensidad, más pendiente de evitar contratiempos que de imponer su superioridad. Antes del descanso, Ferrán estuvo cerca de firmar su doblete, pero su disparo se estrelló contra el larguero.
El segundo tiempo fue aún más descafeinado. De la Fuente introdujo una batería de cambios que desdibujó al equipo, mientras Irak aguantaba el juego con entradas al límite que el árbitro sancionó con benevolencia. El partido se fue diluyendo entre interrupciones, pruebas tácticas y una larga lista de sustituciones propias de un amistoso sin demasiada historia.
Más allá del resultado, la sensación que deja España es de transición.
El equipo evitó sobresaltos mayores, pero no logró disipar las dudas en una prueba que, lejos de ofrecer respuestas, dejó abierta la incógnita sobre su verdadero nivel de cara al Mundial.

