A pocos días de que el madridismo acuda a las urnas, Enrique Riquelme ha intensificado su ofensiva electoral con un golpe de efecto: rodearse de figuras emblemáticas del club para rediseñar la estructura deportiva. En una carta dirigida a los socios, el aspirante desveló que Raúl González asumiría la dirección deportiva, Fernando Hierro lideraría la cantera e Iker Casillas ocuparía un puesto clave en el área corporativa si logra la presidencia.
El empresario no se limitó a los nombres. Su mensaje incluyó un diagnóstico crítico sobre la gestión actual, a la que acusa de haber distanciado al club de su base social. En ese sentido, lamentó la ausencia de un cara a cara con Florentino Pérez durante la campaña y defendió un modelo que devuelva peso real al socio en la toma de decisiones.
Entre sus propuestas más llamativas destaca una reducción del 50% en las cuotas, la creación de un sistema transparente para la asignación de abonos y la figura de un defensor del socio. También plantea mejorar la compensación por cesión de abonos hasta el 70% y levantar una “Ciudad del Socio” en Valdebebas, además de recuperar símbolos históricos como el Trofeo Santiago Bernabéu y el himno tradicional.
Riquelme subrayó además su intención de blindar la naturaleza del club frente a posibles cambios en su propiedad. “El Real Madrid no está en venta”, enfatizó, en lo que se interpreta como un mensaje directo sobre el futuro institucional de la entidad.
La ofensiva se completó con un nuevo anuncio: Vicente del Bosque se integrará en su equipo si resulta elegido. El exseleccionador, figura clave en los mayores éxitos recientes de España y del propio club, se sumaría —según el candidato— por compromiso sentimental con el madridismo.
Este movimiento llega en medio de una campaña cada vez más intensa, marcada por la irrupción de nombres ilustres y por el pulso indirecto con Florentino Pérez, quien ya ha respondido prometiendo una inversión sin precedentes en la historia del club.

