Argentina volvió a demostrar por qué nunca se la puede dar por vencida. Cuando el marcador reflejaba un 0-2 en contra y el reloj parecía su peor enemigo, apareció Lionel Messi para cambiar el destino del partido en cuestión de minutos. Con una asistencia y un gol, lideró una reacción fulminante que culminó con el tanto definitivo de Enzo Fernández en el tiempo añadido.
El inicio sorprendió a todos. Egipto asumió el control del balón y marcó el ritmo del juego, incomodando a una Argentina que no lograba asentarse. La recompensa llegó pronto: Ibrahim aprovechó un balón aéreo para adelantar a los africanos en el minuto 15, silenciando a la afición rival.
La respuesta argentina no tardó en llegar en forma de ocasiones, aunque sin acierto. Messi falló un penalti tras una gran intervención del portero Shobeir, y el equipo generó varias oportunidades claras antes del descanso, incluyendo un cabezazo de Mac Allister, un disparo al palo del propio Messi y otra parada destacada del guardameta egipcio.
Tras el descanso, el partido entró en un terreno más tenso. Una acción polémica marcó el desarrollo: un gol de Egipto fue anulado por una falta muy discutida, lo que encendió el debate. Poco después, los africanos volvieron a golpear con una transición rápida que terminó en el 0-2, dejando a la vigente campeona contra las cuerdas.
Pero entonces emergió la figura que cambia cualquier historia. Messi apareció primero asistiendo a Romero en el 1-2 (minuto 79) y, apenas unos minutos después, firmó el empate con un gol que devolvía la esperanza a su equipo. En un abrir y cerrar de ojos, el partido estaba igualado.
Cuando todo apuntaba a un empate, llegó el desenlace definitivo. En el tiempo de descuento, Enzo Fernández culminó la remontada con el 3-2, desatando la euforia y cerrando una noche que ya forma parte de la memoria colectiva del fútbol.
Egipto, que rozó la hazaña, se quedó sin premio pese a su gran actuación. Argentina, en cambio, reafirma su carácter competitivo y vuelve a apoyarse en un Messi decisivo, máximo goleador del torneo y protagonista absoluto de otra noche inolvidable.

