España ya está entre las cuatro mejores del mundo, pero el camino hasta ahí estuvo lejos de ser tranquilo. Cuando todo parecía encarrilado, el partido se convirtió en una trampa inesperada de la que solo pudo escapar gracias a la aparición decisiva de Mikel Merino.
El duelo tuvo un aire reconocible, de esos encuentros cerrados donde cada detalle pesa una tonelada. Durante muchos minutos, la sensación era que España dominaba sin rematar, moviendo el balón sin encontrar el golpe definitivo. Bélgica, cómoda en ese escenario lento, aguardaba su oportunidad sin prisa.
Las decisiones iniciales marcaron el guion. De la Fuente apostó por refrescar el centro del campo dejando a Pedri en el banquillo, mientras que los belgas perdían a Tielemans antes de empezar, un contratiempo importante. Aun así, Rudi García tiró de nombres grandes como De Bruyne y Doku, confiando en el talento individual para romper el equilibrio.
El primer golpe fue español. Tras una acción iniciada por Dani Olmo, Courtois repelió el disparo, pero Fabián apareció para empujar el balón a la red. España parecía tomar el control definitivo, especialmente con un Lamine Yamal que empezaba a desbordar.
Pero el fútbol rara vez sigue el guion esperado. En su primera ocasión clara, Bélgica igualó el marcador con un cabezazo de De Ketelaere que dejó helado al equipo español justo antes del descanso. El partido cambiaba de tono.
Tras el paso por vestuarios, el encuentro se volvió más físico y desordenado. Bélgica creció con Doku y la presencia intimidante de Lukaku, mientras España trataba de imponer su estilo sin demasiado éxito. Todo apuntaba a un desenlace incierto.
Entonces llegó el momento clave. Courtois cayó lesionado y su sustituto, Lammens, entró en frío en el peor momento posible. Apenas unos instantes después, un error suyo permitió a Merino marcar el gol decisivo. El centrocampista, recién ingresado al campo, volvió a demostrar su instinto para aparecer cuando más se le necesita.
El tanto, ya en la recta final, desató la euforia y aseguró el pase a semifinales. España se enfrentará ahora a Francia el próximo 14 de julio en Dallas, en un duelo que muchos consideran una final anticipada. Mbappé y compañía esperan a una selección que ha aprendido, a base de sustos, que en el Mundial nadie regala nada.

