Wembley volvió a ser escenario de una noche destinada a quedar en la memoria del fútbol español. La selección de Luis de la Fuente conquistó el mítico estadio londinense después de remontar ante Inglaterra un partido que tuvo prácticamente de todo: goles, ocasiones desperdiciadas, un penalti al larguero y una reacción decisiva desde el banquillo.
España terminó imponiéndose por 2-3 después de verse por detrás en el marcador y atravesar momentos de enorme dificultad. Lamine Yamal abrió el encuentro, Gordon y Kane dieron la vuelta al resultado antes del descanso y, tras el intermedio, Alex Baena y Mikel Oyarzabal completaron una remontada que volvió a exhibir la personalidad competitiva de la campeona del mundo.
La selección española saltó al césped con varias novedades respecto al equipo que había levantado el Mundial. Eric García, Nico Williams y Ferran Torres fueron las principales incorporaciones, aunque una molestia de última hora durante el calentamiento obligó a introducir a Pubill en lugar del defensor azulgrana.
Al otro lado estaba una Inglaterra repleta de talento, con nombres como Bellingham, Saka, Gordon y Harry Kane. El ambiente de Wembley, sin embargo, quedó congelado muy pronto.
Lamine aprovecha el regalo inglés
Apenas habían transcurrido unos minutos cuando España encontró el camino hacia el gol. La presión de los de De la Fuente provocó un error de Marc Guéhi, que entregó el balón en una zona comprometida.
Lamine Yamal no desaprovechó la oportunidad. El delantero recibió el regalo, encaró a Trafford y definió con enorme precisión hacia el segundo palo. 0-1 y un golpe inesperado para una Inglaterra que todavía no había conseguido asentarse.
El tanto dio confianza a España, que durante varios minutos consiguió controlar el encuentro y generar peligro a través de su circulación de balón y de la velocidad de sus atacantes.
Ferran Torres tuvo una ocasión inmejorable para ampliar la ventaja. Primero, tras una magnífica asistencia de Lamine, se quedó solo frente a Trafford, pero el guardameta inglés respondió con una gran intervención. Poco después volvió a recibir un balón en condiciones similares, aunque su remate salió desviado.
España estaba perdonando demasiado.
Inglaterra reacciona y le da la vuelta
El conjunto local comenzó a crecer con el paso de los minutos. Bellingham y Saka empezaron a encontrar espacios y la presión inglesa obligó a España a retroceder demasiado.
La igualada llegó tras una pérdida de Nico Williams. Inglaterra lanzó rápidamente la transición y Bellingham encontró a Gordon, que ganó la espalda a la defensa española y superó a Unai Simón con un disparo raso.
El empate cambió por completo el escenario. Inglaterra se vino arriba y España perdió parte del control que había mostrado al comienzo.
El segundo golpe llegó poco después. O’Reilly puso un balón peligroso desde la derecha y Harry Kane apareció en el área para cabecear. El remate terminó entrando después de tocar en Cucurella. El 2-1 castigaba a una España que había dispuesto de oportunidades suficientes para marcharse al descanso por delante.
Antes del intermedio, Lamine tuvo otra ocasión para igualar y Cucurella llegó a estrellar un balón contra el poste. La selección española se marchaba al vestuario con desventaja, pero el partido estaba lejos de estar decidido.
Kane perdona desde los once metros
Inglaterra mantuvo la iniciativa al comienzo de la segunda mitad. España sufría y De la Fuente decidió intervenir desde el banquillo.
Antes de que llegaran los cambios, Bellingham cayó dentro del área tras un contacto con Rodri. El árbitro inicialmente dejó continuar, pero el VAR reclamó su atención y, después de revisar la acción, se señaló penalti.
Harry Kane asumió la responsabilidad.
El delantero inglés lanzó con potencia, pero el balón se estrelló contra el larguero. España respiró y recibió una segunda oportunidad cuando peor lo estaba pasando.
De la Fuente reaccionó inmediatamente. Baena y Oyarzabal entraron por Nico Williams y Ferran Torres. El partido comenzó a cambiar.
Baena inicia la remontada
La entrada de los dos futbolistas aportó energía y claridad al juego español. Baena empezó a encontrar espacios entre líneas y España recuperó parte de la presión que había desaparecido durante el tramo inicial de la segunda mitad.
Lamine tuvo una ocasión clarísima para empatar después de una combinación con Baena, pero no acertó ante Trafford.
El empate, sin embargo, estaba a punto de llegar.
Baena recibió en la frontal y sacó un disparo con mucha intención. El balón botó delante de Trafford y terminó entrando junto al poste. 2-2.
El gol devolvió a España al partido y cambió completamente la dinámica. Inglaterra comenzó a tener problemas para salir de su propio campo y los campeones del mundo volvieron a hacerse con el control.
Oyarzabal completa la remontada
España ya había recuperado la iniciativa cuando apareció otro de los hombres decisivos de la noche.
Laporte inició la jugada, Baena recibió y encontró a Oyarzabal dentro del área. El delantero de la Real Sociedad resolvió con enorme tranquilidad ante la salida de Trafford y puso el 2-3 en el marcador.
Quedaban alrededor de quince minutos y Wembley asistía a una nueva remontada española.
Inglaterra intentó reaccionar con cambios ofensivos, pero España supo administrar la ventaja. Pedri y posteriormente Mikel Merino ayudaron a controlar el tramo final, mientras el equipo de De la Fuente escondía el balón y reducía las opciones de los locales.
Los últimos minutos fueron de máxima tensión. Inglaterra buscó el empate con centros y ataques desesperados, pero la defensa española resistió.
Cuando llegó el pitido final, la selección española había completado una remontada de enorme valor en uno de los estadios más emblemáticos del fútbol mundial.
Wembley volvió a quedar en silencio mientras España celebraba otra victoria de prestigio. La campeona del mundo demostró una vez más que no necesita dominar todos los minutos para competir hasta el final: también sabe sufrir, reaccionar y decidir los partidos cuando llegan los momentos decisivos.

