Rosa Romero: «Tengo que intentar que mi carrera no pueda perjudicar a Nani»

La piloto de rallys española Rosa Romero, mujer del vigente campeón del Rally Dakar en coches Joan ‘Nani’ Roma, ha asegurado este jueves que su intención es intentar acabar por fin un Dakar en motos, después de tres intentos fallidos, y sobre todo no perjudicar a Roma en el intento de revalidar su título en coches al volante de su Mini.

«Es complicado. Nani lo vive desde un punto de vista profesional y tengo que intentar que mi carrera esté al margen de la suya y no pueda perjudicarle. Siempre ha sido una contra más que un pro a mi favor aunque él siempre ha intentado que yo pueda estar en el Dakar. Este año está muy contento de que me haya podido unir al HIMOINSA Team», manifestó en declaraciones al equipo recogidas por Europa Press.

En 2006 arrancó con el desafío Dakar, después de haber idolatrado desde niña a los pilotos dakarianos, y aunque lo ha intentado en tres ocasiones no ha conseguido terminar la carrera. Este año el Dakar 2015 se presenta como un nuevo reto para ella al formar parte del estreno del equipo español HIMOINSA Team.

«El Dakar es una carrera donde la experiencia va sumando cada año. Normalmente crees que la suerte es el factor determinante, pero cuando tienes que abandonar, lo analizas fríamente y tienes muy claro dónde has fallado. Sé lo que quería cambiar para esta edición y lo que quería que fuera diferente. El hecho de estar en el HIMOINSA Team, y sobre todo al lado de Miguel Puertas y Antonio Gimeno, hace que el objetivo que persigo este año creo que lo he conseguido», recalcó.

Como ‘amateur’ y madre de tres hijos, intenta «compaginar la afición, el entrenamiento y el papel de madre, que es lo más complicado». «Esto hace que tenga que organizarme muy bien para poder tener tiempo para mis hijos, están en una edad que necesitan mucho a los padres. También intento encontrar un rato para mí, sin un entreno previo ni hay competición», manifestó.

En sus tres participaciones anteriores, Romero también se tuvo que enfrentar a situaciones extremas de supervivencia. «El hecho de tener que abandonar es lo más duro, el año pasado me pasaron muchas cosas, una de ellas fue quedarme atrapada a 4000 metros toda una noche sin agua y sin comida. Fue un momento muy duro», se sinceró.

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