Así fue el terrible accidente que acabó con el coche ardiendo y partido por la mitad

Grosjean se estrella en Bahréin a 221 km/h y 56 G de fuerza, arde el coche y no tiene un hueso roto

Gracia a Dios y a los sistemas de seguridad que hay en la Fórmula 1 actual, Romain Grosjean ha salido prácticamente indemne de un escalofriante accidente que, en otras épocas, habría sido fatal.

El veterano piloto francés fue evacuado al Hospital de las Fuerzas de Defensa de Bahrein, donde le realizaron pruebas médicas y radiografías para descartar lesiones serias y, por suerte para él, no tiene ningún hueso roto.

Así lo ha asegurado la FIA en un comunicado, en el que confirma que el piloto se quedará en observación durante la noche para descartar complicaciones.

Jean Todt, presidente de la FIA, ha ido a visitarle para interesarse por su estado.

En la imagen, compartida por Motorsport Week, se ve cómo Grosjean tiene vendadas las manos y el pie izquierdo (perdió la bota), ambos por las quemaduras que se produjo mientras estaba intentando salir de su Haas ardiendo.

LA CARRERA Y EL ACCIDENTE

El GP de Bahréin de Fórmula 1 comenzó este 29 de noviembre de 2020 con un terrible susto que hizo pensar en una tragedia en los primeros instantes.

El Haas de Romain Grosjean se estrelló a la salida de la tercera curva del circuito de Sakhir, cuando se toco contra otro coche. Lo inusual del accidente fue que el coche salió ardiendo, algo que no se veía en un golpe de este tipo desde hacía muchos años.

El piloto francés pudo salir por su propio pie, aunque ayudado por los médicos, ya que en el violento golpe se dañó una pierna. Fue trasladado al centro médico del circuito para hacerle más pruebas.

Grosjean puede decir que ha vuelto a nacer. Salía desde el fondo de la parrilla y estaba intentando remontar. Tras superar la primera curva, uno de los puntos más estrechos del trazado, se tocó con un AlphaTauri, el de Daniil Kvyat, y salió despedido contra las protecciones.

El coche quedó partido en dos, y una vez que apagaron el incendio se vio cómo el cockpit, el habitáculo donde se sitúa el piloto, se quedó incrustado en las protecciones, mientras ardía, pero quedó entero.

Los sistemas de seguridad de la Fórmula 1 le han salvado la vida, con total probabilidad. El halo ha evitado que su cabeza impactase directamente con el guardarraíl, y la rapidez de las asistencias, empezando por el doctor Ian Roberts y Alan van der Merwe, el piloto del coche médico.

Grosjean soportó en el accidente una fuerza de 56G en un golpe al que iba a 221 km/h.

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