Revilla defiende que «dos mil personas no pueden parar un país» y pide que sean «despedidos»

El presidente de Cantabria, Miguel Angel Revilla (PRC), ha considerado este sábado que «dos mil personas no pueden parar el país» y, en consecuencia, ha pedido «un castigo ejemplar» para los controladores. En su opinión, aquellos que han «abandonado su puesto de trabajo sin previo aviso» tendrían que ser «despedidos» y «sustituidos» por otros.

En declaraciones a Europa Press, Revilla ha reclamado al Gobierno central una «respuesta contundente» para la «casta de privilegiados» que ha paralizado España, ya que al ausentarse de su puesto de trabajo se ha cerrado el espacio aéreo español durante casi un día y se ha decretado, por primera vez en la Democracia, el estado de alarma.

En opinión de Revilla, «un país no se puede permitir» una situación como la que ha ocurrido en España, que ha ofrecido una «imagen tercermundista». Por ello, ha insistido en que «hay que dar un escarmiento» a los controladores.

Según ha manifestado el presidente cántabro, existe «un clamor del pueblo español» para que los controladores que han «abandonado su puesto de trabajo sin previo aviso» sean «despedidos». «Tienen que pagar sus culpas» porque «el daño ya está hecho» y va a tener «gravísimas repercusiones», ha añadido.

«España no puede estar en manos de dos mil personas», ha insistido Revilla, para quien lo que ha sucedido en el país es «inaudito». «No me cabe en la cabeza», ha apostillado.

ALTERNATIVA

El líder regionalista se ha preguntado en este sentido cómo el Estado no tiene previsto una «alternativa», que podría ser un «retén» de otras dos mil personas para sustituir a los que han cometido la «tropelía» de «parar» el país, algo que a su juicio «se puede volver a producir».

«Si dos mil personas paran el tráfico aéreo tiene que haber una alternativa y yo no la he visto aquí», ha sentenciado el presidente cántabro, para quien ha quedado «demostrado» que los controladores aéreos militares «no son capaces de suplir a esos dos mil» que se han ausentando de sus puestos de trabajo.

En este sentido, ha reflexionado que ese retén podría estar formado por parados a los que, tras la debida formación y experiencia, se les avise ante situaciones «de emergencia» como la que se ha generado este fin de semana, justo a las puertas del ‘puente’ de la Constitución y la Inmaculada, el más largo del año.

Revilla ha añadido al respecto que para ser controlador aéreo –que es un «trabajo delicado», como ha reconocido– «no hace falta ser ingeniero de caminos ni de física», sino que hay que tener «práctica y experiencia».

ESPECTACULO TERRIBLE EN LOS AEROPUERTOS

El jefe del Ejecutivo autonómico se ha puesto «en el pellejo» de los miles de viajeros que se han quedado «tirados» en los aeropuertos españoles, y ha destacado que no todos viajan por vacaciones, sino también por cuestiones de salud, como una operación, o motivos familiares, como bodas o funerales. «Es un espectáculo terrible», ha expresado.

Por todo ello, Revilla ha tachado de «irresponsable», «insolidaria» y «egoísta» la actitud de los controladores, que «cobran un millón de euros» cuando en España hay «cinco millones de parados» y, además, «el 80 por ciento» de los trabajadores ganan del orden de «mil euros».

Finalmente, en relación a Cantabria –donde el viernes se cancelaron 13 vuelos y el sábado los 24 previstos– ha lamentado que los controladores «se carguen» en unas horas «todo el esfuerzo» realizado por el Gobierno regional, que ha conseguido que Parayas pase de ser un aeropuerto de «200.000 viajeros» a contar con «más de un millón» de pasajeros al año. «No es una huelga salvaje, es una tropelía», ha concluido.

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