Viran Morros, en una fea acción contra Zelenovic, fue expulsado con tarjeta roja cuando hubiera sido suficiente con dos minutos
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España ganó este 21 de enero de 2013 el partido que no quería jugar. Se metió en cuartos de final, donde espera la autoridad germana, tras arrollar en un encuentro que a las primeras de cambio se puso del lado serbio, más cómodos tradicionalmente en ambientes hostiles y descontrolados.
Un partido que no supieron leer los de Vukovic en ningún momento ante la contundencia española, que desplegó todos los registros de los que son capaces.
Llegó pronto el punto de inflexión que marcó a los dos equipos.
Viran Morros, en una fea acción contra Zelenovic, fue expulsado con tarjeta roja cuando hubiera sido suficiente con dos minutos.
Una decisión quizás excesiva, teniendo en cuenta que apenas habían transcurrido 13 minutos.
España perdía el puntal de su defensa y en el banquillo serbio, a pesar de ir tres goles por debajo en el marcador (4-7), se frotaban las manos y los guiños de alegría eran inevitables.
Vukovic, que desde el primer pitido aprovechaba cualquier acción para hacer observaciones a los árbitros, no podía evitar alguna que otra sonrisa de complicidad con sus pupilos.
Desnortados los españoles, pensaría, acabarían por llevar el timón del partido tarde o temprano.
Lejos de amilanarse, España aceptó el órdago serbio y siguió incrementando la diferencia en el luminoso. Sin compasión.
La barricada española siguió apuntalada con la entrada de Guardiola y la constancia de Cañellas.
Un ejemplo, el remedio de este estudiante de Farmacia al que Valero ha decidido sacar más provecho en la faceta defensiva que en la de ataque, donde el central se desenvuelve regularmente, de que España cuenta con un fondo de armario extenso, ideal para tanto cambio de estación como suponen estas eliminatorias a todo o nada.
«En defensa, salvo algún jugador, no han sabido atacarnos«, se felicitaba Cañellas tras el partido.
Una solidez atrás que, como recordaba, propició muchísimos robos de balón y continuos contraataques, un arma que España no desaprovecha y menos con gacelas como Albert Rocas, que tiene una muñeca.
Se fue a la ducha el extremo con siete goles. De los 38 lanzamientos, 32 han acabado en las redes rivales, unos registros demoledores y desesperantes para cualquier rival.
Se necesitan, siendo generosos, dos personas para poder frenar a un bisonte como Julen Aginagalde.
El irundarra conquistó por fin en este Mundial la línea de seis metros y descontroló a Toskic, Dragas, Sesum y cuanto serbio se asomaba por su territorio. Cuando el balón no terminaba en la portería de Stanicc, abría huecos el pivote español, que alumbraba una panorámica ideal para sus compañeros.
Una ventana que aprovechó como pocos Dani Sarmiento. El canario, la brújula de esta selección ante la ausencia de Raúl Entrerríos, tiene ese don que distingue a los jugadores excelsos y aparece cuando se le requiere.
Tocó contra Hungría y volvió a alumbrar a la selección en octavos.
Los ocho goles de renta con los que se fue al descanso España fueron una cuesta insalvable para los de Vukovic, perplejo ante la avalancha que estaban sufriendo.
Intentó apretar Serbia pero sus esfuerzos fueron en vano. En ningún momento cañoneros como Ilic fueron capaces de derribar la muralla que había levantado España.
Por si quedaba algo por apuntalar, apareció Sterbik, que por fin pudo desquitarse contra la que un día fue su selección y contra la que solo había podido disputar 10 minutos en los últimos Juegos.
Al tiempo que se redimía el guardameta español, se llevaba las manos a la cabeza el combinado serbio.
Viendo que apenas un soplido acaba con una exclusión para los españoles, Valero se desgañitaba pidiendo calma; «¡cabeza1», gritaba el cuerpo técnico español. Porque para entonces las prisas las tenían los serbios, incapaces de saber jugar su partido.
FICHA TÉCNICA
Serbia, 20; España, 31
- Serbia: Stanic; Nikcevic (2), Toskic (2), Ilic (3,1p), Prodanovic, Vuckovic y Zelenovic (1) -equipo inicial-, Gajic (ps) Vujin (2), Nenadic (4), Dragas, Sesum (3), Stankovic, Marsenic (1), Mitrovic (1) y Krsmancic (1).
- España: Sterbik; Entrerríos (2), Maqueda (2), Tomás (3), Sarmiento (5), Aguinagalde (4) y Rivera (3) -equipo inicial-, Sierra (ps) Cañellas (1), Morros, Rocas (7,1p), Montoro (1), Ruesga, Antonio García, Ariño (1) y Guardiola (2).
- Marcador cada cinco minutos: 2-2, 3-6, 4-9, 7-12, 9-16 y 12-20,
14-22, 15-22, 17-23, 17-26, 19-28 y 20-31. - Árbitros: Vaclav Horacek y Jiri Novotny, de la República Checa. Expulsaron con tarjeta roja directa por España a Viran Morros, en el minuto 14, y por Serbia a Mijallo Marsenic, en el minuto 52. Excluyeron por los serbios a Dragas, Toskic, Prodanovic, Nenadic y Zelenovic, y por los españoles a Entrerríos (2) y Cañellas.
- Partido disputado en el pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza ante unos 11.000 espectadores (lleno).
