La campeona de badminton supera un duro partido ante la coreana Sung

La española Carolina Marín, a por su segundo oro mundial

Remontó un 8-13 en el tercer set, y se mete en la final (21-17, 15-21 y 21-16)

La española Carolina Marín, a por su segundo oro mundial
Carolina Marín. EP

Ha descubierto el bádminton a todo un país y los aficionados españoles responden. En las gradas, caras con ojos rasgados y camisetas de la selección española, gritos de ¡Carolina, Carolina!

Se lo ha ganado, y Carolina Marín sigue haciendo historia. Un año después de su hazaña del oro, se mete en su segunda final consecutiva. El domingo 16 de agosto de 2015, a revalidar el título.

Como explica Laura Marta en ‘ABC‘, le tocó un hueso duro, la coreana Ji Hyun Sung, pero la española no es la número 1 del mundo por casualidad.

Atacó desde el inicio, buscó los huecos de su oponente y fue muy superior en un primer set con el que encauzaba la final.

Pero Sung se convirtió en un muro impenetrable en la segunda manga. Se fue en el marcador hasta el 7-1, un mundo de dificultades para Marín.

La española tiró de repertorio de golpes, a la busca y captura de los pequeños resquicios que le permitieran entrar de nuevo en el partido. Los encontró y firmó una ilusionante remontada hasta el 14-12.

Y la tensión alargó los puntos porque ninguna quería ceder. Tan cerca de la final, o del empate. Y ante los ataques de una, respondían las defensas de la otra. Pero la española pagó el esfuerzo de remontar y terminó cediendo por 21-15.

Los diálogos con el árbitro, que no le permitió secarse o quitar unas gotas de sudor de la pista, descentraron a la española de 22 años al inicio del definitivo parcial.

De nuevo a contracorriente, sufrió un nuevo golpe de la coreana que se fue en el marcador por 13-8. Otra vez sufrir, después de una hora de partido.

No obstante, la mejor Marín, la que sale de los apuros con la agresividad que la caracteriza, con los gestos y la raqueta, sumó punto a punto una nueva remontada.

Para empatar el encuentro, para meter presión en la mano de Sung, para ilusionarse -e ilusionar- otra vez.

Un punto más de adrenalina en su sangre y confianza en su muñeca, se convirtió en un ciclón. Con un parcial de 10-0, la española se creció, sopló sobre su mano mágica y arrinconó a su rival, apuntando a una nueva final.

Sin contemplaciones, dejó a la coreana con solo tres puntos por los trece de la española. En su mano el segundo oro de su palmarés, y de todo el palmarés del bádminton español.

Y cada vez, más ¡Carolina, Carolina! en las gradas de todo el mundo.

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