Tenía 74 años

Muere Cassius Clay, la leyenda del boxeo que s ehacía llamar Mohamed Alí

Un deportista locuaz que exhibía su ego sin modestia: “¡Soy el mejor! ¡Soy el mejor! Soy el rey del mundo”

Su oposición a la guerra del Vietnam no fue sólo retórica: rechazó el reclutamiento obligatorio, fue sentenciado a cinco años de prisión y perdió el derecho a boxear

El mítico boxeador estadounidense Mohamed Alí ha muerto a última hora de la noche del 3 de junio de 2016 a los 74 años en un hospital en Arizona donde se encontraba con respiración asistida, según ha confirmado el portavoz de la familia Bob Gunnell a la cadena NBC.

«Después de una batalla de 32 años contra la enfermedad del parkinson, Mohamed Alí ha muerto a los 74 años. El tres veces campeón del mundo de los pesos pesados ha muerto», ha afirmado Gunnell.

Alí fue hospitalizado este jueves por problemas respiratorios en Scottsdale, Arizona, y según informaron medios estadounidense sus seres queridos se habían acercado al centro tras su empeoramiento en las últimas horas.

La última aparición pública de Alí se produjo en abril en una gala benéfica en Arizona que tenía como objetivo recaudar fondos para la fundación del boxeador que investiga en la lucha contra el parkinson, enfermedad con la que fue diagnosticado en 1984 a los tres años de colgar los guantes.

Apodado como ‘El Más Grande’, se retiró con un balance en su carrera de 56 victorias y 5 derrotas.

Con Ali desaparece más que uno de los tres o cuatro miembros del panteón de los deportes norteamericano, tres veces campeón mundial de los pesos pesados y campeón olímpico a los 18 años: desaparece un icono de este país, una de estas figuras que sirve para explicar qué significa ser estadounidense, un hombre controvertido cuya trayectoria, desde los desgarros sociales de los años sesenta a la llegada de un afroamericano a la Casa Blanca en 2009, define la historia reciente de EEUU.

Pese a el declive de su salud, hasta el final no dejó de intervenir en el debate público. En diciembre, después de que el candidato republicano a la Casa Blanca Donald Trump anunciara su plan para vetar la entrada a Estados Unidos de musulmanes, Ali dijo: «Nosotros, como musulmanes, debemos enfrentarnos a quienes quieren usar el islam para imponer su agenda personal».

Ali, nacido con el nombre de Cassius Clay en Louisville (Kentucky) en 1942, fue un negro golpeado por las humillaciones de la segregación que proclamó su identidad con orgullo. Un deportista locuaz que exhibía su ego sin modestia: «¡Soy el mejor! ¡Soy el mejor! Soy el rey del mundo», dijo cuando ganó el campeonato mundial contra Sonny Liston. Un activista más cercano al estilo desafiante de Malcolm X que al ecumenismo de Martin Luther King en la defensa de los derechos civiles de los negros. Un héroe deportivo que se convirtió a una religión extraña para la mayoría de sus conciudadanos. Influido por las enseñanzas del grupo religioso Nación del Islam, adoptó el nombre de Muhammad Ali y eligió él mismo, descendiente de esclavos anónimos, su propio nombre y religión. «No quiero ser lo que vosotros queréis que sea», decía.

Su oposición a la guerra del Vietnam no fue sólo retórica: rechazó el reclutamiento obligatorio, fue sentenciado a cinco años de prisión y perdió el derecho a boxear. «El cong [por Vietcong, los vietnamitas que luchaban contra Estados Unidos en la guerra] no me llama nigger'», dijo. Nigger es la palabra más peyorativa usada para designar a los estadounidenses de origen africano.

Medio Estados Unidos le detestaba; medio mundo le adoraba. «En los próximos meses no hay duda de que los hombres que gobiernan en Washington intentarán dañarte de la manera que puedan, pero estoy seguro de que sabes que has hablado en nombre de tu pueblo y de los oprimidos en todo el mundo, en valiente desafío del poder americano», le escribió el filósofo Bertrand Russell.

El Tribunal Supremo le dio la razón en 1971 como objetor de conciencia, y pudo regresar al cuadrilátero, donde participó y venció en dos combates extravagantes y legendarios: el Rugido de la selva en Zaire (actual Congo), en 1974 contra George Foreman; y, al año siguiente, en Manila (el combate conocido como Thrilla in Manila), contra Joe Frazier.

A principios de los ochenta se retiró y poco después los médicos le diagnosticaron el Parkinson.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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