"Lo único que dijimos fue: no abras la boca en el agua"

El agua de las piscinas de salto de los Juegos de Río se vuelve misteriosamente verde

"Ni se nos cae el cabello, ni nos arden los ojos"

"Medimos todos los días el agua con los mismos parámetros y los resultados fueron idénticos que con una piscina azul".

El agua de la piscina de saltos de trampolín de los Juegos Olímpicos de Río, en el centro acuático Maria Lenk, ha pasado del azul al verde por motivos desconocidos que se están investigando.

«Los test realizados en la piscina del Centro Acuático María Lenk desprenden que no hay riesgo alguno para la salud de los atletas».

Aunque los organizadores han descartado riesgos para los deportistas, lo cierto es que no todos terminan de fiarse.

«Lo único que dijimos fue: no abras la boca en el agua. Por las dudas», afirmó la canadiense Meaghan Benfeito.

Uno de los primeros en percatarse de lo que estaba sucediendo fue el saltador de trampolín británico Tom Daley:

Lo cierto es que tanto la ganadora del oro, la china Ruolin Chen, como las mexicanas Paola Espinosa y Alejandra Orozco, sextas en la disciplina de plataforma sincronizada de 10 metros, aseguraron que el color turbio del agua no les afectó lo más mínimo a lo largo de la competición.

«Ni se nos cae el cabello, ni nos arden los ojos».

«Sí nos dimos cuenta desde que llegamos. Creo que con el paso del tiempo se fue haciendo más verde».

El jefe del equipo de Canadá, Mitch Geller, especuló que el cambio podría deberse a algas.

«No sabemos exactamente qué pasó», adelantó Mario Andrada, portavoz del comité organizador.

«Medimos todos los días el agua con los mismos parámetros y los resultados fueron idénticos que con una piscina azul».

En un comunicado, el comité organizador informó que «se realizaron pruebas al agua y arrojaron que no había riesgo para la salud de los atletas».

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