Edwin Valero lucía un tatuaje de Hugo Chávez

La oscura historia del «El Inca», el fallecido boxeador símbolo del chavismo que asesinó a su mujer

El régimen decidió censurar su película porque el crimen de su esposa y su posterior suicidio eran un daño letal para la imagen del Comandante

El 19 de abril de 2010 falleció Edwin «El Inca» Valero, dos días después de haber confesado el asesinato de su esposa, Jennifer Carolina, en un hotel de Carabobo, Venezuela. Con su propio pantalón atado a una viga y a su cuello, el boxeador puso punto final a una vida rodeada de conflictos con el alcohol, las drogas, la gloria deportiva y su profundo amor por Hugo Chávez.

Al día siguiente de su fallecimiento, el director de cine venezolano Ignacio Castillo Cottin comenzó a investigar su historia y a crear una película que vio la luz en todo el mundo en 2016, menos en la nación bolivariana. El régimen chavista liderado por Nicolás Maduro sigue prohibiendo el film, ya que el final de la historia podría significar un duro golpe para la imagen del gobierno, según recoge Infobae.

En total, fueron 27 las peleas ganadas, en igual cantidad de presentaciones y todas antes de que se cumplan los 12 asaltos, récord que le permitió ingresar en el libro de los Récord Guiness y en la historia grande del deporte venezolano, al conseguir dos títulos mundiales.

Cuando apenas era un joven adolescente que soñaba con ser boxeador, Valero, proveniente de una familia de pocos recursos, sufrió un accidente con su motocicleta que le provocó una fractura de cráneo. A pesar de los primeros diagnósticos médicos, esto no le impidió convertirse en un púgil profesional, al menos en su país.

Cuando alcanzó el título superpluma de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), el peleador quiso que su próximo escenario fuese Estados Unidos, en donde ya había peleado en 2003, pero luego de un cambio en el reglamento los médicos norteamericanos no le permitieron luchar allí por el daño que le había provocado aquel ya lejano accidente. Sin embargo, desde su entorno siempre alegaron que aquella decisión estaba manchada de política.

En 2009, Valero de había tatuado la bandera venezolana y la imagen de Hugo Chávez, con quien se mostró en varios actos. Aquella relación de amor y admiración entre ambos le sirvió al chavismo para acrecentar su imagen de gobierno popular y el «no» de Estados Unidos fue otro capítulo en su batalla contra el capitalismo. Incluso, el presidente venezolano le entregó el premio Héroe Nacional en 2006 y lo tildó como parte de la «generación de oro» del deporte.

Pero la gloria y la fama escondía por detrás al verdadero Valero. En su vida privada era un hombre violento que solía golpear a su esposa, Jennifer Carolina, quien en varias oportunidades había sido hospitalizada. «Poco después de su última victoria, su mujer fue ingresada por tener varias costillas fracturadas y los médicos quisieron denunciar los hechos, pero las amenazas del boxeador les hicieron cambiar de opinión. Finalmente fue su propia mujer y el padre de ella los que declararon que fue un accidente, quitando la culpa a Valero», explica el sitio El Confidencial.

Finalmente, el 17 de abril de 2010, en un hotel de Valencia, Venezuela, el boxeador golpeó salvajemente a su mujer hasta dejarla sin vida y ensangrentado bajó a la recepción del para confesar lo que había hecho. Al ser detenido y tras pasar dos días preso, se suicidó en su celda ahorcado con sus pantalones.

Ese oscuro final era un golpe demasiado duro para el chavismo. Por eso, el régimen de Nicolás Maduro prohibió que la película titulada «El Inca» viese la luz en los cines de su nación.

«Estamos todavía esperando que ocurra la audiencia en el Tribunal Supremo de Justicia, que nos dijo que iba convocar la audiencia a las 92 horas después que la película fue censurada y ya llevamos 4 meses y no la convocan. Estamos como en un limbo judicial», explicó en octubre de este año Ignacio Castillo Cottin, en diálogo con Ven Mundo.

«La censura no está en la Constitución. Nos pueden demandar en un tribunal penal o civil, pero no está prevista la censura», agregó más tarde en una charla con la BBC.

Quienes impulsaron la prohibición del film fue una parte de la familia del difunto púgil. Su hermano Edwardo, quien calificó la película como parte de una campaña contra el deportista: «La película se guía por la prensa amarillista del país que odiaba a Edwin porque era partidario y seguidor del presidente Hugo Chávez».

El propio Chávez se había encargado de politizar su muerte y su crimen: «La canalla mediática había tendido un cerco sobre el Inca desde hace meses. Nunca le perdonaron su identificación con la Revolución Bolivariana. Había que destruir, a toda costa, a quien se había convertido en un símbolo»

Fuente: Infobae/Leer más

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