El campeón de tenis español es muy, muy rico: sabemos cuánto

Rafa Nadal es afortunado en el juego, en el amor, y en los negocios

Mapfre le abona anualmente tres millones de euros, y por encima de uno y medio (cada uno) suman Kia, Nike, Babolat, Ron Bacardí y Richard Mille

Rafa Nadal es afortunado en el juego, en el amor, y en los negocios
Rafa Nadal y su novia Xisca. PD

Es Sebastián, su padre, la cabeza rectora de un numeroso grupo de profesionales que vela por los intereses del mejor deportista español de todos los tiempos

El ganador del Australian Open de tenis se lleva un premio de 3,7 millones de dólares. El finalista, 1,85. Rafa Nadal, que este miércoles ha pasado a semifinales, ya tiene asegurados 820.000. Pero los premios por patrocinadores publicitarios suman mucho más.

El resurgimiento deportivo del mejor deportista español de todos los tiempos, un fenómeno por su capacidad para levantarse, llega acompañado de más dinero para incrementar su considerable fortuna.

Llegó a Río de Janeiro con la alegría y el gran honor de ser el abanderado de España y se marchó con el oro en dobles. Pero volvió a caer bajo el peso de las lesiones.

Paró, se preparó, se operó del cabeza para cuidar su imagen y no quedarse calvo al cumplir los 30 años, y en en Melbourne Park nuestro Sansón demuestra que tiene fuerza para rato y que la incorporación de Carlos Moyá a su grupo de trabajo le ha funcionado bien.

Para colmo, se le ve enamorado de su Xisca como un colegial. Cuando un presentador del torneo le preguntó por su novia en el partido anterior, a Rafa se le encendió la cara, se le puso la sonrisa de ‘estoy loquito por ella’, y apenas pudo hablar mientras ella carcajeaba desde primera fila ante un público entregado no solo al juego sino al español y su pareja, que podrían convertirse en matrimonio en no mucho tiempo. Puede decirse que ahora Rafa es afortunado en el juego, pero también en el amor.

El mejor tenista español de todos los tiempos y sin duda uno de los más grandes de la historia se dejará la piel el viernes por la mañana, hora peninsular. Eso lo sabe todo el mundo.

Pero aunque no pase la ronda se llevará 820.000 dólares. Tampoco le hacen falta para pagar las cuentas de su día a día. El yate que se acaba de comprar, de 3 millones de euros, es para él solo un pequeño capricho.

El inmenso entramado empresarial que rodea a Rafa Nadal está por encima de su momento deportivo: los tres millones de euros que le paga Mapfre encabezan las lista de ingresos que completan marcas como Sabadell, Kia, Babolat, Ron Bacardí o los relojes de super lujo Richard Mille. También es un excelente «vendedor» de calzoncillos: fue imagen de los gayumbos de Armani y ahora lo es de los de Tommy Hilfiger.

El dueño que da nombre a esa empresa hablaba así del tenista español: «Gracias a esta exclusiva colaboración, uno de los deportistas más importantes de su generación pasa a formar parte de la familia Tommy Hilfiger. Rafael personifica el estilo desenfadado que define el espíritu de nuestra firma y es un hombre seguro de sí mismo, divertido y muy cool».

El convenio lo firmaron las dos partes hace ahora un año y medio. Antes, Rafa había anunciado los slips del Imperio Armani.

Rafa ahora vuelve a ocupar las portadas después de su triunfo sobre el número tres del mundo, el canadiense Raonic, pero cuando pierde su caché no sufre: su puesto en el ránking no influye en su rentable y codiciada imagen publicitaria: en 2015, uno de los años más grises de Rafa en su carrera tenística, los coreanos de Kia prolongaron cinco años el contrato que les vincula con el mallorquín.

El presidente de la marca automovilística en España, Kyung Hyeon Kim, acompañado del director general Emilio Herrera, renovó el compromiso después de una década de convenio. Aunque los resultados deportivos no acompañaban al jugador, Herrera se mostró convencido del éxito de la operación:

«El apoyo y la imagen del deportista influye en el actual crecimiento de la marca. Hemos crecido el triple que el mercado y seguro que Rafa ha contribuido en esta evolución».

Incluso cuando no gana sigue siendo un excelente reclamo publicitario.

Novia, familia e inversiones

El presente del ex número uno es su familia, es su novia Xisca desde hace doce años, es el Australian Open y son sus compromisos publicitarios y sus múltiples inversiones. Nadal es un deportista de primera fila mundial pero también es un hombre de empresa que ha puesto en manos de dos familiares sus dos vidas: en las del tío Toni, la tenística; en las de Sebastián, su padre, la empresarial.

El 3 de junio de 2016 cumplió 30 años y hace más de un decenio que es figura mundial del tenis. Sus ingresos en el circuito dependen de sus victorias, de sus títulos, y desde que se instaló en la élite sus ganancias en el circuito están por encima de los 60 millones de euros.

Solo por cada uno de los Roland Garros que ha ganado, ha recibido millón y medio de euros. En su haber hay 14 Grand Slam. Su tenis ha sido una fuente inagotable de ingresos que, pese a las interrupciones provocadas por las lesiones, no ha dejado de producir beneficios.

Según ascendía en el escalafón de la ATP, su cotización comercial se multiplicaba. Aunque hoy ocupa el puesto nueve de la clasificación mundial, sigue siendo una magnífica rampa de lanzamiento con patrocinadores fieles y buenos pagadores.

Mapfre, por ejemplo, le abona anualmente tres millones de euros, y por encima de uno y medio (cada uno) suman Kia, Nike, Babolat, Ron Bacardí y Richard Mille, esa marca de relojes que exhibe Rafa en cada torneo que disputa y cuyo precio oscila entre los 300.000 y los 600.000 euros. Pero hay más: Islas Baleares, Lanvin, L?Oreal… Y es su padre, Sebastián, quien aparece en no menos de 60 sociedades limitadas.

Con Debamina, que, como Aspemir, está dedicada al fomento, la promoción y participación en otras sociedades, mantuvo el domicilio fiscal en el País Vasco porque pagaba menos impuestos.

En Debamina tiene como socio a Julen Lopetegui, hasta hace un par de semanas entrenador del Oporto; pero hace ya tiempo, y sobre todo desde que Bildu entró en las instituciones vascas, que regresó a Baleares, donde cotiza. Y arrastró con él Goramendi Siglo XXI, la empresa que lleva su imagen.

A Debamina, precisamente, cedió la explotación de su imagen a cambio de más de seis millones de euros, que se le abonarán anualmente (180.000 euros al año) a su cuenta desde este año 2016 y hasta 2050, cuando cumpla 64, según publicó Interviú en 2008.

La imagen de Rafa Nadal es tan agradecida y gigantesca que al poner en marcha su Fundación, que preside Ana María Parera, su madre, no ha tardado en encontrar colaboradores, algunos recién llegados y otros, inseparables: United Postcode Lotteries, Drasanvi, Kia, Nestlé, Richard Mille, Amiral Gestion y Babolat.

Con Movistar ha organizado su academia y con «su» compañía de seguros ha montado el Tour Mapfre para recaudar fondos para su fundación y ofrecer una educación a niños desfavorecidos y en riesgo de exclusión. Además, con el Rafa Nadal Tour by Mapfre celebra un torneo juvenil de los más importantes de España que patrocinan, entre otros, Coca Cola, Playstation, Fyord, I-consports, Sportters y PortAventura.

Emprende, además, nuevos proyectos. Ha roto con IMG y de la mano de su amigo Carlos Costa ha empezado a controlar también sus derechos de imagen y a representar a otros deportistas.

Con el crecimiento, la diversificación alcanza a la creación de una SICAV -Growth Inversions, con Nadal Homer- y la apuesta por la energía eléctrica, fotovoltáica y eólica. Al abrirse a nuevos horizontes, no ha renunciado a las inversiones tradicionales en el mercado inmobiliario: vivienda, hoteles -en Cozumel, una isla de México, tiene un hotel para famosos, y en República Dominicana- y restaurantes, uno de ellos en Madrid, Tatel, donde Pau Gasol es uno de sus socios.

Rafa lo tiene todo tan bien organizado que su ocupación exclusiva es el tenis; para todo lo demás ha delegado y es Sebastián, su padre, la cabeza rectora de un numeroso grupo de profesionales que vela por los intereses del mejor deportista español de todos los tiempos, que no olvida que es humano y mira al futuro con perspectiva:

«Cuando termine de jugar al tenis no creo que me quede en Mallorca tranquilo. Me gusta tener motivaciones y vivir experiencias, y la Academia Rafa Nadal es una parte importante de mi futuro. Está a cinco minutos de mi casa y eso hace que esté completamente implicado, pero no quiero pararme allí. El tenis es parte importante de mi vida, pero hay muchas otras cosas. Soy muy feliz jugando a tenis y también lo voy a ser fuera del tenis viviendo otras cosas».

Palabra de Nadal, tenista de 30 años, por ahora, y empresario… ¿En ciernes?

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