Josep Santacana ha pedido el divorcio, ha abandonado el ático de Miami donde vivía con la tenista

Arantxa Sánchez Vicario: su marido la abandona por otra, se queda su fortuna y pide la custodia de sus hijos

Arantxa Sánchez Vicario: su marido la abandona por otra, se queda su fortuna y pide la custodia de sus hijos
La tenista Arantxa Sánchez Vicario con Josep Santacana. TN

Tremendo caradura. Josep Santacana ha pedido el divorcio, ha abandonado el ático de Miami donde vivía con la tenista y sus dos hijos y se ha mudado a un apartamento que comparte con su nueva pareja, con la que sale hace meses.

El marido de la tenista, además, se ha llevado con él hasta los trofeos de Arantxa y la ha dejado sin nada.

Se habría hecho con el control del total de la fortuna de la campeona, que ascendería a varios millones de euros, invertidos en sociedades de la tenista, que sale adelante gracias a su sueldo como directora deportiva del centro educativo Metropolitan School de Miami, unos 3.000 euros al mes, así como con las colaboraciones esporádicas en medios donde colabora como comentarista.

En el momento de su boda en septiembre de 2008, la tenista tenía un patrimonio valorado en 30 millones de euros que su marido manejaría desde entonces.

La custodia de Arantxa y Leo, los hijos del matrimonio, de 9 y 7 años respectivamente, también ha sido reclamada por Santacana en los juzgados, donde alega problemas psicológicos de la madre para ocuparse de ellos.

Según afirma El Mundo, Arantxa tiene pendiente una deuda fiscal en España de 1,7 millones de euros por impago de impuestos entre 1989 y 1993. El Banco de Luxemburgo les reclama 7,5 millones de euros, 2,5 de los cuales corresponden a intereses, por un aval no satisfecho que solicitaron.

La gestión de Josep Santacana sobre la fortuna de su mujer fue desastrosa y pronto se verían obligados a vender su casa de Formentera, el chalet que tenían en Barcelona, y el yate con el que navegaban en Baleares.

En 2010, Arantxa demandó ante la Audiencia de Barcelona a su padre y a su ex abogado, a los que acusaba de apropiación indebida y administración desleal por un total de 14 millones de euros.

En 2011, interpuso otra demanda para recuperar algunas de sus propiedades, como el piso en el que vivían sus padres en la Avenida Diagonal de Barcelona a los que pretendía desalojar, y una casa en S’Agaró, en la Costa Brava.

Años después retiró esas exigencias y dejó que sus padres siguieran ocupando la vivienda durante tres años más.

Arantxa Sánchez Vicario tiene ahora 47 años y llevaba 11 junto a Josep Santacana. Cuando anunció a sus padres que se casaba con el empresario, ya estaba embarazada. Tanto desconfiaba la familia de Arantxa, que encargaron a la famosa agencia de detectives Método 3 una investigación que confirmó sus sospechas. Santacana no tenía trabajo ni bienes.

Perdidamente enamorada, Arantxa hizo caso omiso de sus padres, saldó las deudas de su novio y le nombró administrador de sus bienes en lugar de su padre. Desde entonces, Arantxa siempre estuvo con Santacana y se enfrentó a padres y hermanos sin dudarlo, y hasta las últimas consecuencias.

La muerte de su padre, Emilio Sánchez, víctima de un cáncer y en un estado avanzado de Alzheimer, fue tal vez el momento familiar más terrible, hace ahora dos años. Arantxa se presentó en el tanatorio con su marido y allí Javier Sánchez Vicario le llamó indeseable, y hasta hubo enfrentamiento físico.

Arantxa abandonó el velatorio, Marisa, su madre, viuda ya, sufrió un desmayo y salió en ambulancia.

Cuatro años antes, la tenista había denunciado en su libro, ¡Vamos! Memoria de una lucha, una vida y una mujer (La Esfera de los Libros, 2012) que sus padres se habían apropiado de su fortuna, acusación que siempre rechazaron los Sánchez Vicario.

Arantxa y Santacana se conocieron en 2007 en Ibiza, durante una fiesta. El empresaio, considerado una especie de playboy, era socio de un gimnasio, conducía cochazos y navegaba en yate.

Una prima de Yola Berrocal fue medio novia suya, tal y como recuerda Maria Eugenia Yagüe en La Otra Crónica este sábado.

Nuria Jiménez, su novia durante cinco años, ya avisó de la calaña de Santacana cuando explicó a Vanity Fair que en el tiempo que estuvieron juntos jamás le vio trabajar y que perdieron el piso que compraron en 2004 a causa de las deudas que arrastraba siempre, perdieron el piso que habían comprado en 2004.

En julio 2009, ahogado por sus impagos, el subastero José Guindulain, socio de Santacana, se pegó un tiro en la cabeza. Antes de Santacana, Arantxa estuvo un año y seis días casada con el periodista deportivo Joan Vehils. Tras su primer divorcio, Arantxa fue relacionada con dos de sus entrenadores, Antonio Hernández y Javier Rius.

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