Desde el Atlántico

Carlos Ruiz

Los independentistas reconocen la inconstitucionalidad del nuevo Estatuto catalán

El retraso provocado por la presidenta del TC en dictar la sentencia sobre el Estatuto catalán es ilegal e injustificado. Pero ha tenido una ventaja: ha puesto tan nerviosos a los independentistas que han terminado por confesar, ellos mismos, que el nuevo Estatuto catalán es inconstitucional. Ya no hay ninguna, absolutamente ninguna, excusa para no anularlo.

I. LA SENTENCIA SOBRE EL ESTATUTO CATALÁN: UN RETRASO ILEGAL, INJUSTIFICABLE Y RESPONSABILIDAD DE LA PRESIDENTA DEL TC.
Como he dicho aquí, el retraso en la sentencia sobre el Estatuto catalán:
es responsabilidad de la presidenta, para presionar a la mayoría del TC que quiere declarar inconstitucional el nuevo Estatuto;
– es ilegal; y
es injustificable.

El diario El País, en informaciones importantes publicadas el domingo 23 y el lunes 24, ha confirmado, punto por punto, lo que ya sabían los lectores de este blog.
Es más, añade datos importantes que refuerzan aún más, la tesis de que el retraso en la sentencia no es por la «complejidad» del asunto, como decían, en curiosa coincidencia, la presidenta del TC y el ministro de justicia del gobierno Rodríguez. Concretamente, advierte que la ponencia del recurso presentado por el Defensor del Pueblo ya está concluida y tiene el apoyo de la mayoría del Tribunal, pero no se puede votar porque:
1º. La presidenta, María Emilia Casas Bahamonde, no ha solicitado la acumulación de los recursos
2º. La presidenta, María Emilia Casas Bahamonde, mantiene a la magistrada Pérez Vera como ponente del recurso del PP, pese a que sus proyectos de sentencia no tienen el apoyo de la mayoría.

II. QUE HA PROVOCADO QUE LOS PROPIOS INDEPENDENTISTAS CONFIESEN QUE EL ESTATUTO ES INCONSTITUCIONAL
Todo lo anterior es cierto. Pero ya Hegel, bien conocido por el maestro de Casas Bahamonde, un brillante jurista del franquismo, hablaba de la «astucia de la razón». Y es que el retraso, ilegal e injustificable, que la propia presidenta del TC está provocando para conseguir, a cualquier precio, impedir que se declare la inconstitucionalidad del nuevo Estatuto ha tenido un efecto inesperado. El efecto inesperado es que los independentistas catalanes, callados todo este tiempo, han perdido los nervios y han empezado a confesar lo que la inmensa mayoría de los catedráticos de Derecho Constitucional hemos dicho desde el primer momento: que el nuevo Estatuto catalán es inconstitucional.

Veamos.
Ernest Benach, nada menos, que el presidente del Parlamento catalán, hizo unas declaraciones de una gravedad que no conozco desde que entró en vigor la Contitución. Dijo esto:

«El pueblo de Cataluña habló en referéndum y que el Constitucional pueda reinterpretar el Estatuto puede crear un gravísimo conflicto […] No ver eso y no entender las consecuencias es dramático para Cataluña pero sobre todo para España». Y agregó: «El Estatuto es nuestra Constitución».

Y esto es lo que dice el número 2 de CiU

Felip Puig, número dos convergente, avisó: «La última palabra la tiene el pueblo de Cataluña y no un tribunal desprestigiado.

Benach y Puig no hacen sino repetir lo que dice el nuevo Estatuto, en su art. 2.4, recurrido ante el TC:

Los poderes de la Generalitat emanan del pueblo de Cataluña

Pero todo lo anterior, está claro que es inconstitucional. Basta leer lo que dice la Constitución:

Art. 1.2.
La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado

art. 9.1
Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución

art. 161.1
El Tribunal Constitucional tiene jurisdicción en todo el territorio español y es competente para conocer:
a) Del recurso de inconstitucionalidad contra Leyes y disposiciones normativas con fuerza de Ley.

art. 164.1
Las sentencias del Tribunal Constitucional (…) Tienen el valor de cosa juzgada a partir del día siguiente de su publicación y no cabe recurso alguno contra ellas. Las que declaren la inconstitucionalidad de una Ley o de una norma con fuerza de Ley y todas las que no se limiten a la estimación subjetiva de un derecho, tienen plenos efectos frente a todos.

III. YA NO ESTAMOS ANTE UN JUICIO DE CONSTITUCIONALIDAD SINO ANTE UN CHANTAJE
Todo esto significa que los independentistas reconocen que no tienen ningún argumento.
Ahora sabemos que mentían el presidente Rodríguez y su actual ministro de justicia cuando decían que el Estatuto era «perfectamente constitucional».
Ahora sabemos que los partidarios del Estatuto no tienen argumentos. Sólo el chantaje. Un chantaje totalitario, totalmente incompatible con el Estado de Derecho.

Los propios términos de este chantaje son claros:
– si se cede al mismo, se está reconociendo que la Constitución española ha dejado de ser una Constitución, la norma suprema de España.
– si se cede al mismo, se está reconociendo que en España no nos regimos por un Estado de Derecho, sino por un sistema mafioso de presiones y chantajes.

El hecho de que una gente que tiene en el chantaje su lenguaje político pretenda romper las reglas de juego por la sentencia de inconstitucionalidad del Estatuto es la prueba más evidente de que no aceptan las reglas de juego. Porque las reglas de juego se aceptan para jugar y aceptar el resultado de ese juego, sea la victoria o la derrota.
La amenaza con romper si pierden les deja en evidencia: no aceptan las reglas de juego. Y puesto que no las aceptan, sería escandaloso que el TC pueda decir que sí las aceptan.

Autor

Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental Universidad de Santiago de Compostela

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Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional
Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental
Universidad de Santiago de Compostela

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