EEUU relanza sus esfuerzos para lograr un acuerdo de comercio global

La Ronda de Doha de negociaciones para el comercio global se paralizó a mediados de este año al enfrentar una serie de obstáculos. Ahora, la Casa Blanca busca reanimar el debate, a pesar de que ha surgido una nueva barrera: un Congreso estadounidense mucho más escéptico respecto al libre comercio.

Funcionarios del gobierno de Estados Unidos han aumentado los esfuerzos para conquistar apoyo a su plan. La representante de Comercio Susan Schwab, que durante años trabajó como asesora en el Congreso, está cortejando a los principales líderes demócratas del nuevo poder legislativo.

Greg Hitt y John Miller explican en The Wall Street Journal que en un discurso reciente en la Cámara de Comercio de Estados Unidos, instó a todos a cooperar en las negociaciones de Doha. «No podemos permitir que un potencial y sólido acuerdo se nos escape entre los dedos», dijo.

El secretario del Tesoro, Henry Paulson, también ha hecho campaña en favor de la Ronda de Doha en todo el mundo. En Londres, declaró que Doha sigue siendo «una gran prioridad» para el gobierno estadounidense, incluso con el cambio de control en el Congreso programado para el próximo año.

Y tras meses de silencio, los negociadores de Estados Unidos volvieron a la mesa de conversaciones en Ginebra, tratando con sus socios comerciales temas conflictivos como las reducciones a los subsidios agrícolas.

¿Adiós al fast-track?

Washington confía en que todas estas maniobras políticas ayudarán a revitalizar la Ronda de Doha hacia mediados del próximo año. El objetivo no es necesariamente alcanzar un acuerdo final, sino mostrar suficiente progreso para convencer a los escépticos del Congreso a extender la autoridad de fast-track del presidente George W. Bush, que expira en junio. Dicha autoridad permite que el presidente negocie pactos con otros países antes de someterlos a la aprobación del Congreso, que no puede enmendar los acuerdos.

Por cuestiones prácticas, a muchos países no les agrada firmar alianzas que podrían ser alteradas por el Congreso, así que una prorrogación del fast-track daría más tiempo a los negociadores estadounidenses en sus intentos de sellar un acuerdo en la Ronda de Doha.

El Congreso tiene previsto votar en el segundo trimestre sobre los acuerdos de libre comercio con Colombia y Perú, que están pendientes de la ratificación legislativa. Ese voto podría sentar el tono para una renovación de la autoridad de fast-track.

Fin de una era

Una prueba de la fortaleza del creciente grupo de críticos estadounidenses al libre comercio será precisamente la capacidad del gobierno de Bush de relanzar o no la Ronda de Doha.

Si Doha se estanca de manera permanente, podría marcar el principio del fin de una era de integración económica que comenzó después de la Segunda Guerra Mundial.

«El fracaso de Doha realmente indicaría una crisis de confianza en el sistema multilateral de comercio», afirma C. Fred Bergsten, director del Instituto Peter G. Peterson de Economía Internacional, un centro de estudios a favor del libre mercado.

«La Organización Mundial de Comercio seguiría existiendo, pero perdería gran parte de su credibilidad y prestigio», afirma. La Ronda de Doha fue inaugurada en 2001 por la OMC en Doha, la capital de Qatar, con el objetivo de reducir las barreras globales al comercio de productos agrícolas, manufacturados y servicios.

Estados Unidos y otras grandes potencias comerciales esperaban que las negociaciones, iniciadas tras los ataques terroristas del 11 de septiembre, darían impulso a la economía mundial y reforzarían las alianzas multilaterales en momentos de grandes tensiones políticas en todo el mundo.

Para lograr que las negociaciones despegaran, Estados Unidos y la Unión Europea prometieron que el acuerdo final sería beneficioso tanto para los países ricos como para los pobres.

Otros miembros de la OMC han elogiado los esfuerzos de Estados Unidos por reanimar la Ronda de Doha, en especial dado a que la victoria demócrata en las elecciones legislativas ha llevado a muchos a dudar de la capacidad que pueda tener la Casa Blanca para avanzar en los temas comerciales en los próximos dos años.

«Nuestra impresión es que existe una base para un acuerdo», dice Peter Power, un portavoz de Peter Mandelson, el principal representante comercial de la UE, quien también ha empezado a reunir apoyos para relanzar las negociaciones.

Aparentemente, el énfasis de los funcionarios estadounidenses en Doha no ha logrado obtener el mismo nivel de atención por parte del presidente. En un encuentro con el presidente sudafricano Thabo Mbeki en la oficina oval el viernes pasado, Bush les dijo a periodistas que ambos habían hablado acerca de «la necesidad del comercio».

«Hablamos … sobre la Ronda de Darfur», declaró Bush, aparentemente confundiendo la ciudad de Qatar con la región en Sudán estremecida por la violencia.

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