Iberdrola, en el punto de mira

(PD).- La larga pelea de más de dos años por el control de la primera eléctrica española, Endesa, no puso fin a la reordenación del mapa energético español. Tras aquella pelea han quedado desubicados gigantes como E.ON y empresas como Gas Natural y Unión Fenosa (controlada por ACS). En esta idea coinciden la mayor parte de los análisis.

Desde el año 2005, la entrada de nuevos actores en el negocio energético, especialmente de las constructoras, sugerían nuevas y productivas batallas. Ahora, le toca a Iberdrola.

Desde el 23 de enero, cuando se desplomó la Bolsa y las acciones de la eléctrica se hundieron a 7,9 euros, Iberdrola se ha visto sepultada por un alud de rumores. El principal, el interés de la compañía estatal francesa EDF por hacerse con su control en alianza con el principal accionista de la eléctrica, la constructora ACS que preside Florentino Pérez.

Tanta información supuestamente contrastada ha tenido en poco tiempo un efecto interesante: en poco más de ocho días, los títulos de Iberdrola han subido más de un 30%.

Tras una semana de agitación informativa, ni EDF, ni ACS, ni la CNMV, ni Iberdrola han informado de ninguna operación concreta sobre el capital de la eléctrica. Públicamente, han hablado más los Gobiernos implicados, el francés, que controla un 86% de EDF, y el español, que ha negado cualquier conocimiento de la supuesta operación, que los protagonistas del sainete.

En un mar de susurros interesados flotan pocas certezas. Una de esas certezas es que los rumores se encendieron tras la cumbre hispano-francesa en la que el presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, y el de Francia, Nicolas Sarkozy, acordaron impulsar la interconexión eléctrica entre ambos países. La obra, cara -10.000 millones- y más deseada por España que por Francia, fue inmediatamente presentada como la contrapartida a otros acuerdos cerrados bajo mano. Uno de ellos, la supuesta autorización gubernamental española al desembarco de EDF en España. Ayer mismo, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, reiteró al término del Consejo de Ministros que: «Nunca jamás hemos hablado [con el Ejecutivo francés] de una operación concreta ni de ninguna empresa». Otras fuentes del Gobierno sí admiten que Sarkozy sólo trasladó a Rodríguez Zapatero algo conocido: el interés de EDF por entrar en el mercado español.

Como en las novelas negras, en las que el detective aconsejaba cherchez la femme [seguir a la mujer], para resolver el caso, en lo que sucede en torno a Iberdrola conviene seguir al dinero. Hay que preguntarse quién gana con una Iberdrola convertida en brillante objeto de deseo. Ganan, sin duda, sus accionistas. Y especialmente el mayor de ellos ACS, que controla un 12,4% de la compañía (5,2% a través de derivados).

Con la subida bursátil de estos días, ACS -que mantiene la idea de fusionar a Fenosa con Iberdrola- puede respirar. Las minusvalías latentes para ACS por los créditos con los que adquirió sus participaciones rondaron los 670 millones el día 23. Tras la pista del dinero es fácil encontrar también a los bancos de inversión, cuyos resultados dependen de las grandes operaciones.

Con tan revuelto panorama, el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, sopesa como oro los apoyos. Ayer, BBK (7,75%) y Bancaja (6,03%) mostraron públicamente su oposición al posible troceamiento de Iberdrola.

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