El precio récord del crudo da más credibilidad a la tesis del peak oil

(PD).- «No pongas cara de triste», dice Daniel Plainview, el magnate petrolero protagonista de la película Pozos de ambición,tras la explosión del pozo que deja sordo a su hijo.

«¿No te das cuenta de la cantidad de petróleo que hay?». Eso era la Texas que encontró en los años veinte del siglo pasado Upton Sinclair, autor del libro Oil!, que inspiró el filme. El número de pozos petroleros en Texas subía exponencialmente y nadie veía el fondo del pozo.

Cuenta Andy Robinson en La Vanguardia que, cuando King Hubbert, geólogo de la compañía Shell, advirtió en 1956 que según sus cálculos la producción petrolera en EE. UU. (sin incluir Alaska) tocaría techo en 1968 o 1969 y luego bajaría, la reacción de la industria fue parecida a la de Plainview tras la explosión. Pero Hubbert dio en el clavo.

En 1970, la producción en EE. UU. alcanzó el peak (cenit) y posteriormente descendió, formando lo que se conocería como la curva Hubbert. Ahora que los precios del crudo baten nuevos récords – el jueves el barril de petróleo Base Texas alcanzó 110 dólares-, a los seguidores actuales de Hubbert, los llamados teóricos del peak oil,se les escucha cada vez con menos escepticismo.

Geólogos como Colin Campbell o Kenneth Deffeyes, de la Universidad de Princeton, han elaborado curvas parecidas a la de Hubbert para calcular que la producción mundial alcanzará su propio cenit en el 2010, el 2020 o el 2030.

Matt Simmons, el banquero de Houston (Texas) autor del libro Ocaso en el desierto,cree que el punto de inflexión ya se alcanzó en el 2006. Todos citan el aumento prodigioso de la demanda en los países asiáticos y la dependencia creciente de los viejos yacimientos.

El 80% del petróleo procede de campos descubiertos antes de los años setenta, y gran parte depende de cuatro o cinco grandes campos en Arabia Saudí. El ritmo de descubrimiento de nuevos yacimientos ha caído y disminuye la ratio de sustitución de las reservas contabilizadas por las empresas petroleras.

Todo esto coincide con un enorme aumento de la demanda de Asia. Simmons es el escéptico número uno respecto al petróleo saudí.

La Casa de Saúd calcula que hay unos 260.000 millones de barriles de reservas en sus enormes campos petrolíferos, casi un 25% de las reservas que se estiman a escala mundial.

Es más, Ali al Naimi, el poderoso ministro del Petróleo, sostiene que hay enormes reservas sin descubrir que podrán sumar otros 200.000 millones de barriles sus reservas.

Simmons y los otros partidarios de la tesis peak oil creen que los yacimientos saudíes irán por el mismo camino que los del mar del Norte o de México, ya en fase de agotamiento.

«He estudiado los últimos informes técnicos sobre reservas en Arabia y se acercan al final, con elevadas cantidades de agua», dijo Simmons – cuyo próximo libro se titulará Oscuridad en el desierto-.

Es escéptico también respecto a los nuevos descubrimientos de petróleo en el Ártico o Brasil. Simmons cree que el precio del crudo puede alcanzar 300 dólares y advierte que el peak oil hundirá el modelo de globalización económica: «Tendremos que crear economías mucho más locales», dijo.

Hasta la última fase de precios disparados del petróleo, la gente sensata rehuía a los agoreros del peak oil.Se hacía más caso a los economistas, mucho más optimistas respecto a la capacidad de la innovación tecnológica para descubrir y hacer viables nuevas reservas petroleras que los geólogos; pero, últimamente, líderes de la industria y diarios como The Wall Street Journal han empezado a tomar más en serio las advertencias del peak oil.

La versión ortodoxa de la tesis es que la producción, en vez de descender como en la curva Hubbert, se mantendrá estable en forma de plateau tras tocar techo antes del 2030. Aunque la depreciación del dólar es un factor importante para la subida del precio actual, estos temores por la oferta a largo plazo, agravados por una falta de inversión en gran parte del sector, ejercen presiones sobre el precio. «Peak oil es la teoría dominante detrás de muchos flujos financieros en el mercado», dice David Kirsch, de PFC Energy en Washington. «La cuestión no es si habrá punto de inflexión, sino cuándo», afirma George Orwel, autor del libro Black gold.

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