
(PD).- A la Reserva Federal se le acaban los cartuchos mientras la crisis sigue adelante. El colapso de los mercados financieros ha puesto en jaque a Estados Unidos y su onda expansiva está llegando como un tsunami a Europa.
El ex presidente de la Fed, Alan Greenspan aseguró el lunes en un artículo publicado en el Financial Times de este lunes que la crisis que atraviesa la economía norteamericana es “la peor desde el final de la segunda guerra mundial”.
Añade Greenspan que no se solucionará hasta que “el precio de la vivienda se estabilice y, con ello, el valor de las acciones del sector inmobiliario”, lo que puede tardar “varios meses”.
La Bolsa española a abierto este martes al alza en consonancia con el resto de plazas europeas tras el batacazo del martes y a la espera de una drástica rebaja de los tipos de interés por la Reserva Federal estadounidense, que el lunes aprobó medidas urgentes contra la crisis que no evitaron el desplome bursátil.
El principal indicador del parqué español, el Ibex 35 ha subido un 1,68% y superado los 12.800 puntos, en tanto que el Índice General de Madrid avanzaba un 1,44%, hasta los 1.393 puntos apoyados en el rebote de los valores bancarios y en la recuperación de Wall Street.
No se trata de una recuperación, sino de un «rebote lógico» ante las ganancias del lunes en EEUU.
Nueva York cerró en positivo impulsado por las medidas de rescate anunciadas por la Fed y el Departamento del Tesoro estadounidense y el tirón de JP Morgan, que horas antes había confirmado la compra del banco de inversión Bear Stearn, muy afectado por las crisis de las hipotecas basura, a un precio de ganga.
Según los expertos, los inversores del otro lado del Atlántico ven con buenos ojos la reacción de las autoridades económicas, que están haciendo todo lo posible para evitar que los problemas de liquidez que han afectado a Bear Stearns se extienda al resto del mercado.
Aunque los inversores ya habían descontado una rebaja de tipos por parte de la Fed, el agravamiento de la crisis a la que ayer hizo referencia el FMI ha llevado al mercado a especular con que esta reducción sea más fuerte de lo previsto y pueda llegar a un punto, llevando el precio del dinero en este país del 3 actual al 2%.
Hoy, con el barril de Brent a 102,27 dólares -0,52 dólares más que al cierre de la sesión anterior- y el euro a 1,575 dólares, prácticamente como ayer por la tarde, las principales plazas europeas se apuntaban avances de entre el 1,30 y el 1,40%.
Londres lideraba al resto de parqués del Viejo Continente con un repunte del 1,6%, seguido de París con un avance del 1,53% y Francfort, que subía un 1,47%.
De regreso al mercado español, el Ibex al completo comenzaba la jornada en positivo gracias al tirón de los bancos y con constructoras como Acciona y Ferrovial compartiendo protagonismo con repuntes del 2,95 y del 2,70%.
Los dos grandes bancos, BBVA y Santander, recuperaban en parte lo perdido ayer y avanzaban un 2,57 y un 1,97%, respectivamente. Sin salir de la banca, Bankinter subía un 2,05% mientras que Banesto ganaba un 1,5%.
En el sector financiero, los títulos de Bolsas y Mercados Españoles, que la víspera cayeron un 5,94%, rebotaban esta mañana un 2,61%.
OTROS PESOS PESADOS
En cuanto al resto de pesos pesados del selectivo, Telefónica ganaba un 1,90%; Iberdrola, un 1,67%; Repsol, un 1,53 %, y Endesa, un 0,78%.
Entre los nombres propios de la Bolsa española también destaca Colonial, cuyo consejo de administración debe dar hoy su visto bueno a la OPA del Estado de Dubai y ha subido hoy un 3,02% hasta superar el euro por acción tras ceder más de un 46,81% desde principios de año.
El único valor que cotizaba en terreno de pérdidas dentro del selectivo del mercado continuo era Iberdrola Renovables. Sus acciones perdían un 0,48% a 4,16 euros.
Antes de la apertura en Europa, las bolsas asiáticas habían cerrado hoy también en positivo tras varias jornadas a la baja. Así, el selectivo Nikkei de la Bolsa de Tokio ha cerrado hoy tras tres jornadas a la baja con una subida de un 1,49%, o 176,65 puntos, y se ha situado al término de la sesión bursátil en las 11.964,16 unidades. No obstante, el parqué japonés no ha logrado recuperar el 8% que ha cedido desde el pasado jueves y superar la barrera de los 12.000 puntos, una marca que no perdía desde agosto del 2005.
Los inversores nipones confían en un periodo de sosiego para el yen y el sector financiero tras la tempestad que ha sacudido sus valores con noticias como la venta in extremis de Bear Stearns en Estados Unidos este fin de semana.
Precisamente, un nuevo día más, el dólar se mantenido en mínimos frente al Yen marcando su nivel más bajo en 13 años y su peor cotización histórica respecto al euro por las preocupaciones sobre el sistema financiero estadounidense.
El director de estrategia de valores de Daiwa Securities, Yumi Nishimura, ha vinculado el repunte tras varias jornadas a la baja en el hecho de que a pesar de que no llegan nuevos incentivos para la compra de acciones el mercado está a la busca de gangas y se están vendiendo títulos de las compañías que los inversores consideran baratas, como aseguradoras o transporte aéreo.
Sin salir de Asia, la Bolsa de Seúl ha cerrado también ligeramente al alza por primera vez en cuatro días al ganar un 0,91%, gracias a la demanda de inversores institucionales en una jornada mixta de alzas y bajas.
A LA BÚSQUEDA DE LOS CULPABLES
Es la hora de buscar culpables. En este sentido se ha criticado mucho al actual presidente de la Fed, Ben Bernanke. Haga lo que haga, nunca es bien recibido por los analistas. Ya baje tipos, como si no lo hiciera, la crítica se ha instalado entre los mercados norteamericanos. A Bernanke se le acaban los recursos.
Ni las inyecciones de liquidez, ni los recortes de tipos, ni las medidas fiscales puestas en marcha por la administración Bush parecen ser suficientes para detener el avance de la recesión, que cada vez cobra más fuerza en la economía norteamericana.
Pero cuando parecía que todos los cañones apuntaban hacia un mismo objetivo -la actuación de Bernanke en la crisis- ha salido al paso una voz discordante, que busca la raíz del problema. No hay que olvidar que Bernanke ha recibido la herencia de la administración de Greenspan.
En los últimos meses, las declaraciones de éste sobre la situación actual, las posibles soluciones y los consejos salomónicos se han sucedido en diferentes medios de comunicación, la última intervención se ha producido hoy mismo en FT. No obstante, es muy fácil ver los toros desde la barrera, pero una crisis de estas características no se produce de la noche a la mañana.
Así lo apuntaba ayer Paul Krugman en su editorial de The New York Times. “Greenspan continúa sin aceptar su culpa y sigue insistiendo en que la flexibilidad de los mercados y la libre competencia son las garantías más fiables contra el fracaso económico”.
Según Krugman, entre 2002 y 2007 “creencias erróneas sobre el sector privado”, como que el precio de la vivienda sólo podría ir hacia arriba y que la inversión en el sector era segura, “desencadenó una epidemia de malas inversiones”. Gran culpa de ello se la achaca al propio Greenspan. Para Krugman, la defensa que el ex presidente de la Fed y sus “amigos” en la administración Bush, ha hecho sobre que el mercado está siempre bien y que las regulaciones no son buenas, provocó que “Washington ignorara las señales de alarma” que se estaban produciendo y por ello se ha llegado a la situación en la que se encuentra la economía global y, en particular la estadounidense.
Con todo, la preocupación va en aumento. Sin ir más lejos, a la vista de los últimos acontecimientos, con los principales bancos hundiéndose en bolsa, el director gerente del Fondo Monetario Internacional admitió que la crisis está empeorando. Dominique Strauss Kahn ha asegurado que la ralentización económica más seria y global de lo que parecía hace una semanas». En cualquier caso, frente al aluvión de opiniones que no hacen más que reiterarse sobre la mala situación de los mercados financieros, los analistas esperan a las medidas de urgencia que puedan adoptar esta tarde los representantes de los principales reguladores y altos cargos económicos llamados a reunión por el presidente Bush.
