El Gobierno denegará la prórroga a la central Garoña por miedo al debate nuclear en España

(PD).- El desafío electoral de Zapatero en contra de las centrales nucleares en España constituye una espada de Damocles que amenaza las expectativas de Endesa e Iberdrola por conseguir que el Gobierno renueve el permiso de explotación de la central de Santa María de Garoña.

Explica José Antonio Navas en ABC que en estos momentos, nadie en el Ministerio de Industria se atreve a tomar una decisión a favor de la prolongación de la vida útil de esta instalación, cuyo cierre está previsto para julio del próximo año.

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) tiene que emitir un informe técnico al respecto, pero todo hace indicar que la resolución del organismo regulador será aséptica y trasladará toda la responsabilidad al ámbito de actuación político, lo que deja poco margen de duda sobre el futuro, cada vez más negro, de Santa María de Garoña.

Fuentes oficiales consultadas por este periódico aseguraban ayer que, en estos momentos, el Gobierno en funciones no está por la labor de adoptar una resolución contraria a los planteamientos difundidos por el presidente Zapatero durante toda la reciente campaña electoral.

Además, la central de Garoña tiene una dimensión muy relativa dentro del parque nuclear por cuanto que sólo cuenta con una potencia eléctrica instalada de 466 megawatios.

Una de las mejores centrales
Tras el cierre de la central nuclear de Zorita en abril de 2006 ahora es Garoña la instalación más antigua dentro esta controvertida tecnología de producción eléctrica. Los expertos consideran, no obstante, que se trata de la central que ofrece los mejores ratios de explotación en España y una de las quince mejor gestionadas del mundo.

Bajo este argumento, Endesa e Iberdrola, sus dos propietarios, solicitaron en julio de 2006 al Ministerio de Industria una renovación del permiso de explotación por un periodo de 10 años, hasta julio del año 2019.

El problema es que las inversiones que requiere la ampliación de la vida útil exigen que la decisión de renovación se haga efectiva en un plazo prudente y el tiempo se está echando encima de la central nuclear.

Desde el Consejo de Seguridad Nuclear se viene trabajando a conciencia en el expediente de renovación pero fuentes de este organismo aseguran que hasta la primavera del próximo año no se podrá determinar técnicamente la garantía de seguridad que requiere cualquier decisión de apoyo a la prórroga solicitada.

La última palabra de Zapatero
Dentro del Ministerio de Industria están convencidos de que, en realidad, nadie moverá ficha hasta que Zapatero diga su última palabra y tampoco están muy seguros de que el presidente esté por la labor de contradecir su programa para prorrogar la vida útil de la más pequeña instalación nuclear que existe en España.

Todo ello teniendo en cuenta que en un plazo de dos años será necesario plantearse una una situación análoga con la central de Almaraz, cuya potencia instalada alcanza los 2.000 megawatios: «El coste económico de cerrar Garoña es mucho menor que el coste político de una decisión que supondría un precedente favorable al desarrollo de la energía nuclear en España», afirman a modo de conclusión las citadas fuentes.

Zapatero se ha convertido, pues, en esclavo de un compromiso electoral que puede producir efectos colaterales en todo el mercado energético.

Francia y el Reino Unido están avanzando en sus planes de expansión nuclear y también en el norte de Europa empiezan a florecer los primeros proyectos de instalación de centrales nucleares.

En España, por el contrario, el Gobierno socialista se muestra reacio a encarar el debate hasta que no se resuelvan aspectos básicos como es principalmente el destino de los residuos radioactivos.

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