España es el país con menor eficiencia energética de la Unión Europea

(PD).- No todos son luces en el elevado ritmo de crecimiento alcanzado por la economía española durante los últimos 15 años. Un estudio que acaba de publicar Fedea, la Fundación de Estudios de Economía Aplicada, pone negro sobre blanco hasta qué punto este país ha crecido de manera insostenible en términos de consumo energético, incumpliendo de forma reiterada el Protocolo de Kyoto.

España, dicen los autores del estudio, es el país cuya intensidad energética medida para los sectores productivos más ha aumentado, con un 1,10% anual desde 1991 hasta 2005.

Explica Carlos Sánchez en Elconfidencial que, al contrario de lo que pueda parecer, este aumento no se ha debido a un cambio de la estructura productiva del país, ya que el componente estructural incluso ha caído un 0,42% anual.

En este periodo de tiempo, el peso del sector servicios sobre el resto de sectores productivos ha pasado del representar un 64% del total del VAB (valor añadido bruto) en 1991 a ser un 65% en 2005, mientras que el peso de la industria ha pasado de ser el 22% en 1991 al 20% en 2005.

Por el contrario, sostienen los profesores Marrero y Ramos-Real (ambos de Universidad de la Laguna), “todo el aumento de la intensidad energética se ha debido a una pérdida de eficiencia en los sectores de actividad, que ha sido especialmente notable en el sector servicios y en la agricultura”.

El consumo energético en el sector servicios sobre el total era del 14,30% en 1991, pero en 2005 ya alcanzaba el 19,54%. Esta ratio, igualmente, ha pasado de ser del 6,97% en 1991 a ser del 7,27% en 2005 en el sector agrario.

El Índice de Intensidad Energética (IIE) mide la relación entre la energía utilizada por unidad de producción real. A mayor consumo de energía, por lo tanto, menor eficiencia productiva y menor capacidad para competir en un mercado global, además de las consecuencias medioambientales en términos de emisiones de efecto invernadero. Se trata, por lo tanto, de una medida objetiva, lo que permite la comparación entre países o regiones, y entre diferentes sectores productivos.

Y los resultados no dejan lugar a dudas. Bélgica, Alemania, Holanda, y Reino Unido, por este orden, son las naciones con mayor eficiencia energética entre 1990 y el año 2006.

En el segundo bloque de países se encuentran Grecia y Francia, mientras que el tercer bloque se agrupan los países escandinavos (Finlandia, Suecia y Dinamarca). En el último grupo se integran las naciones menos eficientes, entre las que se encuentran Austria e Italia, tras las cuales están Portugal y España, que está a la cola en esta clasificación.

Sin cambios en el tejido industrial

La causa de tan mala posición tiene que ver, en palabras de los autores del estudio, con que “España, no ha llevado a cabo aún el cambio de su tejido industrial hacia la nueva industria tecnológica, como ha ocurrido en las economías escandinavas e Irlanda, entre otras. Los casos de Portugal e Italia son similares a los de España”.

En el caso español, sostiene el estudio, los subsectores industriales que más energía consumen son la industria mineral no-metálica, que supone más de un 20% del consumo energético del total de la industria, la industria de acero y hierro, que ha supuesto en torno a un 15%-20% entre 1990 y 2005, y la industria química, que consume en torno al 15%. Estos porcentajes “casi no han variado en este periodo de tiempo, incluso ha aumentado para la industria mineral no-metálica y disminuido ligeramente en la industria de hierro y acero”, lo que pone de manifiesto los escasos avances en la eficiencia energética.

Según el Libro Verde de la Comisión Europea, la sostenibilidad del modelo energético exige el desarrollo de energías renovables competitivas y hacer un mejor uso y más eficiente de las fuentes energéticas existentes, como se recuerda en el estudio publicado por Fedea. Sin embargo, en España, pese a que en 2003 se aprobó la Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética, los resultados son algo más que pobres. Su dependencia energética respecto del exterior es de nada menos que del 80%, lo que significa que tan sólo produce el 20% de la energía que consume, frente a una media del 50% en la Unión Europea.

Por el contrario, los países que más han avanzado en eficiencia energética son Dinamarca, Alemania y Reino Unido, que ya partían de niveles significativamente inferiores a la media europea. Se trata de tres naciones con modelos económicos diferentes, lo que pone de relieve que la eficiencia energética no tiene necesariamente que ver con la existencia de un determinado patrón de crecimiento. Incluso en Irlanda, con un aumento del PIB extraordinariamente alto en los últimos años (por encima del español), se ha producido entre 1996 y 2005 una reducción de la intensidad energética del 3,87% anual, la mayor tasa de todos los países analizados.

A la luz de estos datos, la conclusión que sacan los autores del artículo es la siguiente: “Parece que la industria no ha evolucionado en España de la forma en que sí lo ha hecho en otras economías europeas, transformándose en una industria más moderna y menos intensiva en el uso energético”. En su opinión, lo llamativo es que “los empeoramientos en la eficiencia energética española se han acentuado en el periodo de 1997-2005, en el periodo post-Kyoto, lo que puede llevar a España a tener dificultades no sólo en el cumplimiento de los acuerdos alcanzados en el protocolo sino debido a los costes económicos que le puede ocasionar la compra de derechos de emisión en el mercado de CO2”.

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