La situación económica está «color hormiga»

(PD).- Los españoles ven negra la situación económica, color hormiga. Tanto los barómetros mensuales del CIS como la encuesta mensual de sentimiento de los consumidores del ICO, como otras encuestas de clima, pintan un horrible panorama actual y unas malas perspectivas. Concluye Fernando González Urbaneja en la Estrella Digital que las dichosas expectativas pintan negro, quizá más negro que la propia realidad.

La encuesta publicada ayer en El País, resultado de un trabajo realizado la semana anterior con una muestra significativa, presenta los peores resultados de la serie con un 75% de los encuestados que consideran que la situación económica es mala o muy mala, frente a sólo un 8% que consideran que es buena o muy buena.

Esos datos contrastan con los que proporciona otra pegunta de la misma encuesta con respecto a su propia situación económica familiar: en este caso el reaparto es muy distinto, los que consideran su situación buena o muy buena ascienden al 48%, mientras que los que la califican de mala o muy mala se sitúan en el 24%. Este último dato es relevante, de los peores conocidos, y pone de relieve que son muchas, una de cada cuatro, las familias con problemas.

Pero quizá lo más relevante de la encuesta es que respecto de la pregunta sobre las expectativas el 53% piensa que la cosa va a peor, mientras que sólo el 11% consideran que irá a mejor.

Con esas expectativas de los ciudadanos, de los consumidores, que son los protagonistas fundamentales del consumo, imaginar que el declive económico ha tocado fondo es voluntarismo sin fundamento.

No debe sorprender en este marco que los mismos ciudadanos encuestados consideren por abrumadora mayoría (63%) que el Gobierno no es capaz de hacer frente a la crisis. Ésa es, entre otras, la razón de la caída de las expectativas. Los ciudadanos ven las cosas muy mal y además no aprecian capacidad de respuestas, de manera que el futuro se ve negro, negrísimo.

¿Cómo revertir esa impresión? Desde luego que no es sencillo; no lo es porque del exterior no llega ningún viento de apoyo, todo lo contrario. Y no lo es esencialmente porque la respuesta interna es leve, inane, ni se recibe ni se espera. El presidente Zapatero se esmera en repetir que hay esperanza, que hay mecanismos de respuesta, que hay fortaleza, pero el personal no se lo cree. Rajoy se ha ofrecido a echar una mano, pero eso no cambia las expectativas.

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