La bolsa de China ha caído más del 50% desde enero

(PD).- Se cumple un año desde que China decidió derrumbar su “Gran Muralla financiera” y permitir al capital doméstico invertir en los mercados internacionales. Y el hito coincide con otro acontecimiento sin precedentes: la celebración de los Juegos Olímpicos en Pekín.

Sin embargo, el despertar amarillo a la globalización ha pasado factura a sus mercados. El índice compuesto de la bolsa de Shangai, que en 2007 creció más de un 70%, acumula pérdidas superiores al 50% desde el pasado mes de enero.

Parece que 2008 no está siendo el año de la suerte del mercado chino, contrariamente a las supersticiones del país. Ni siquiera el pistoletazo de salida del evento deportivo del año ha sido el revulsivo definitivo para el despegue de la bolsa, como muchos esperaban. Desde el pasado día 8, el índice Compuesto de Shangai ha caído un 7,4% y parece que no termina de encontrar su suelo desde que en octubre de 2007 alcanzara máximos históricos.

Con un IPC del 6,3% en el mes de julio, China no es ajena a la crisis global que atraviesan los mercados financieros. La medida adoptada en agosto del año pasado buscaba reducir el exceso de liquidez y así poder controlar un entorno local cada vez más inflacionario. Pero toda cara tiene su cruz y consentir la salida de capital al extranjero ha repercutido en la bolsa.

Sin ir más lejos, en julio, el China Merchants Bank conseguía las licencias necesarias de los reguladores estadounidenses para abrir una sucursal en Nueva York y así impulsar las inversiones en EEUU.

No obstante, la entrada del país en la Organización Mundial de Comercio, también ha obligado a China a permitir que los bancos internacionales puedan operar en su territorio. Además, el gobierno chino ha anunciado estar considerando la puesta en marcha de un paquete de medidas tras los Juegos Olímpicos que alcanzaría los 58 mil millones de dólares, además de otras acciones monetarias, según un informe remitido por JP Morgan.

Entre dichas actuaciones se contempla una rebaja de impuestos y ayudas para reforzar los mercados financieros e inmobiliarios, según una nota publicada por el director de China Research, Frank Gong, y de la que se hace eco MarketWatch. Para Gong “los altos mandatarios están estudiando detenidamente un paquete de estímulos económicos que comprenderían entre 200 mil y 400 mil millones de yuanes”.

Estemos o no ante el fin de la burbuja china, lo cierto es que hoy por hoy el sentimiento general es de incertidumbre. Si los Juegos Olímpicos pueden considerarse un paréntesis en la realidad de un país cuya economía no termina de encontrar la deseada estabilidad, la incertidumbre sobre cuál será el futuro de China después del evento está haciendo mella en la confianza de los inversores que apuestan por esperar a ver el desarrollo de los futuros acontecimientos.

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