La recesión llegará más allá de 2010 y el paro superará el 15%

La recesión llegará más allá de 2010 y el paro superará el 15%

(PD).- Los pronósticos son cada día más sombríos. El presidente de la CEOE, una organización que echaba capotes al Gobierno ZP antes de las elecciones y parecía no haberse enterado de que venía una crísis de órdago, descarta que la economía española vaya a recuperarse a mediados de 2009, como se empeñan en decir Zapatero, Solbes y Corbacho.

En una entrevista con la revista ‘Capital’, que recoge Europa Press, Gerardo Díaz Ferrán achaca la crisis económica al hecho de que España y el mundo han estado viviendo «por encima de sus posibilidades», gracias a la existencia de «muchísima» liquidez y unos tipos de interés bajos.

Aunque la patronal anticipó que el crecimiento que estaba registrando la economía española iba a llegar a su fin, el presidente de la CEOE reconoce que nunca pensó que el cambio fuera a ser «tan brusco y duradero»:

«Nadie tiene la varita mágica para decir que vamos a salir de la crisis a mediados de 2009, cosa que yo no creo, o en 2010. En estos momentos, hacer previsiones es imposible»

La economía española se despide de una de las etapas más boyantes de su historia moderna. Década y media de crecimiento sostenido con final amargo.

El pronóstico de los principales servicios de estudios y centros de predicción es contundente: la recesión está aquí y se quedará un tiempo.

El producto interior bruto (PIB) meterá la marcha atrás, la tasa de paro superará el 15%, el déficit público tanteará la frontera establecida por la zona euro.

Hay quien si se atreve a hacer pronósticos. Alejandro Bolaños afirma en El País que la recuperación se hará esperar al menos hasta finales de 2010.

«La crisis internacional viene con los peores ingredientes para España, va a ser una recesión más profunda de lo que pensábamos», admite Ángel Laborda, director del departamento de análisis de la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas).

El colapso financiero agiganta los desequilibrios de la economía española. La sequía de crédito ha paralizado el sector de la vivienda, que ya se tambaleaba con el estallido de una burbuja de precios tantas veces negada.

El encarecimiento de los préstamos golpea por igual a familias y empresas, que sostenían su intenso ritmo de gasto con un nivel de endeudamiento de dimensiones históricas.

No era ningún secreto que la economía española tenía la guardia baja ante cualquier crisis financiera. Pero nadie esperaba encajar un golpe así.

Hace poco más de un año, cuando las Bolsas empezaban a reflejar el descalabro de las hipotecas basura de EE UU, el entonces portavoz del PP en el Congreso, Eduardo Zaplana, invocó la palabra maldita, «recesión». Y desató un alud de críticas, avaladas por los economistas. Los populares concedieron después que era un exceso verbal pero Zaplana acertó.

Lo que no pudieron anticipar ni los expertos ni el Gobierno ya ha llegado. El Banco de España reveló este viernes que el PIB había retrocedido entre julio y septiembre un 0,2% respecto al valor alcanzado entre abril y junio. Es la antesala de una recesión (dos trimestres consecutivos con tasas negativas) que los economistas ahora dan casi por descontada.

«Nunca, en 27 años de trabajo, nos encontramos con un factor exógeno [la crisis financiera], inesperado, tan determinante, que hemos tenido que revisar nuestras estimaciones mucho más de lo normal», explica Juan José Méndez, del Centro de Predicción Económica (Ceprede).

El Gobierno sostiene que la recesión es, por ahora, «una posibilidad que no se puede descartar». Entre los ocho expertos consultados por EL PAÍS la opinión es más tajante: «La probabilidad de recesión técnica es muy alta», sintetiza Antoni Espasa, del Instituto Flores de Lemus.

¿Hasta cuándo? Según el pronóstico más frecuente, durará entre tres y cuatro trimestres, un periodo muy similar al de la crisis de 1993. Ceprede la extiende incluso hasta el arranque de 2010. En el otro extremo, el Instituto Flores de Lemus prevé al menos dos trimestres de retroceso, pero no necesariamente encadenados.

Y Funcas apunta además que el mínimo avance que se registró en el segundo trimestre (0,1%), puede convertirse en retroceso cuando el INE revise los datos. «Se subestimaron los efectos de la huelga del transporte de junio», cree Laborda.

Los pronósticos de los analistas dejan en mal lugar las previsiones del Gobierno, que defiende, que el avance medio del PIB en 2009 será del 1%.

El consenso de los expertos es que decrecerá. Como ya pasó con la crisis, el Ejecutivo se resiste a dar carta de naturaleza a la recesión, aun cuando sostiene que el final de este año y el arranque del próximo serán los momentos más complicados.

«Es muy difícil anticipar cuándo va a terminar la restricción de crédito o qué efecto van a tener las intervenciones de los Gobiernos en el sector financiero», explica José Luis Escrivá, economista jefe del BBVA.

Hay pistas de que el deterioro de las condiciones económicas se acelera. «Nos ha pillado por sorpresa que el ajuste del consumo sea tan rápido», indica Escrivá.

En tasas anuales, el gasto de las familias ya apenas crece. Y los servicios de estudios creen que la aportación del sector exterior, ahora positiva por el desplome de las importaciones, será más reducida de lo previsto.

«Las perspectivas en Europa, nuestro principal mercado de exportación, son peores. El colapso de Europa del Este arrastrará a Alemania, que también sufre la debilidad de su sistema financiero, como Holanda y Bélgica», añade Escrivá.

La otra alarma es la del mercado laboral. El incremento del desempleo en España, mucho mayor que en otras economías avanzadas en periodos de crisis, solía alcanzar su pico meses después del fin de la recesión. Ahora, van de la mano.

«Es la peor noticia, es cierto que hay una pérdida de puestos de trabajo muy concentrada en la construcción, con muchos contratos temporales. Pero en el tercer trimestre se destruyó empleo y al mismo tiempo la población activa aún crece. Si esa combinación sigue, veremos un rápido aumento de la tasa de paro», anticipa Xavier Segura, director del servicio de estudios de Caixa Catalunya. El consenso de los analistas es que superará el 15% en 2009.

«Esta crisis castiga a los que estaban más endeudados, por eso va a ser más dura aquí», afirma José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney. «Familias y empresas han basado su expansión en gastar más de lo que ahorraban y nos hemos endeudado en el exterior. Ahora hay que bajar nuestro ritmo de consumo y de inversión, un mecanismo de autodefensa de la economía para volver al equilibrio», explica.

El déficit exterior, ahora en el 10% del PIB, ha sido el espejo de todos los excesos. «Deberíamos volver a niveles cercanos al 6% o el 7% del PIB», señala el economista de Intermoney. «Pedíamos menos peso de la construcción y menos déficit exterior, pero de forma gradual. El ajuste va a ser ahora muy drástico», lamenta Segura.

A la sueca o a la japonesa

Las respuestas de los expertos se guían por modelos econométricos que traducen los interrogantes a cálculos de probabilidades. A la pregunta de si habrá recesión, contestan que casi con toda certeza. A cuándo durará, que varios trimestres. Pero cuando se inquiere por la recuperación los modelos patinan.

Juan Iranzo, del Instituto de Estudios Económicos, recuerda que es la primera vez que es la primera vez que no se puede recurrir a la devaluación de la moneda. «Si no hay ayudas fiscales vía recorte de impuestos tardaremos en recuperarnos», dice.

Xavier Segura, de Caixa Cataluña, cree que es determinante saber cuando «el mercado interbancario dejará de estar encallado». José Carlos Díez, de Intermoney, recalca que la bajada de los precios del petróleo y el recorte de los tipos pueden construir «un buen suelo para la recuperación a finales de 2009».

Ángel Laborda, de Funcas, pone la lupa en la banca. «Habrá que ver si las entidades españolas normalizan el préstamo o tienen más problemas de los que se cree. Un 50% de los créditos hipotecarios son a promotores y constructoras, ahí hay riesgo de que la morosidad explote».

Carlos Maravall, de AFI, se va a la comparación internacional. «Suecia respondió a una crisis en los noventa parecida a esta con intervención pública en el sector. Tardó tres años en recuperarse», explica. «En Japón, a la crisis le siguió una década de crecimiento muy bajo, del que apenas ha salido. Pero no creo que vaya a ser nuestro caso», confía.

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