Rusia aprieta el «grifo» del gas y deja medio heladas a Hungría, Polonia y Bulgaria

(PD).- Aunque se ha apresurado a asegurar que no existe ningún riesgo de que el suministro de gas a los ciudadanos se vea afectado, la Comisión Europea ha tenido que reconocer que en varios países miembros se ha detectado ya una reducción de la llegada de gas procedente de Rusia, debido al corte que aplica la estatal Gazprom a sus clientes en Ucrania.

Hungría, Polonia y Bulgaria han informado que se ha reducido el aporte de combustible, aunque Moscú asegura que ha incrementado el bombeo a través de Bielorrusia y Turquía para compensarlo. Ucrania considera que los verdaderos problemas graves comenzarán dentro de dos semanas para los europeos.

La presidencia checa ha decidido por ahora adoptar una posición de firmeza, intentando dar a entender que no le amedrenta la situación. En un comunicado publicado ayer, el viceprimer ministro para Asuntos Europeos, Alexandr Vondra, conminaba a los dos países a resolver sus diferencias lo antes posible.

«Rusia y Ucrania deben solucionar el conflicto rápidamente, ya que en la UE tenemos medios para asegurarnos los suministros» por otros canales. Por ejemplo, «podemos diversificar los suministradores mediante la utilización de gas licuado (que viene de Argelia o Irán) o mediante el corredor meridional de Asia Central», es decir atravesando el Cáucaso o Turquía.

Como constata Enrique Serbeto en ABC, cualquier observador se da cuenta de que lo que propone Vondra -que ayer se reunió con el patrón de Gazprom, Alexander Medvedev- es en estos momentos poco realista, teniendo en cuenta que la UE en general, y Alemania en particular, depende en casi un 60 por ciento del gas ruso. Pero también es cierto que las finanzas de Moscú dependen directamente de los ingresos del gas.

Instalar medidores
Praga ha convocado una reunión de los embajadores en Bruselas para estudiar «medidas rápidas», como la instalación de medidores en las intersecciones del gasoducto que transporta el hidrocarburo desde Siberia a la UE pasando por Ucrania. Este tipo de mediciones podrían determinar quién dice la verdad cuando Moscú y Kiev se acusan de robar o de cortar el gas.

La Comisión sigue de cerca el problema, a pesar de que no le ha gustado mucho el gesto del primer ministro ruso, Vladimir Putin, que el pasado día 31 llamó a José Manuel Barroso para asegurarle que el suministro a los países de la Unión Europea estaría garantizado. Barroso hizo un comunicado para agradecer las garantías dadas. Cuatro días después, la situación es muy diferente.

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