Los expertos abandonan Davos cargados de pesimismo y encomendándose a «San Obama»

(PD).- El Foro Económico de Davos (Suiza) ha cerrado la edición más pesimista de su historia en alerta máxima, ante los temores a que la severa crisis económica pueda crear reacciones sociales violentas y haga resurgir el nacionalismo y el proteccionismo al grito de «sálvese quién pueda».

Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial ha manifestado que, sin duda, esta edición ha sido la más oscura desde el punto de vista económico, pero quiso aportar un contrapunto optimista apelando a la capacidad para salir de la crisis.

Mensaje que muestra la confianza absoluta, casi irreal, del foro en el nuevo presidente de EEUU, Barack Obama, quien acuñó en su campaña electoral el eslogan: «Sí, podemos».

Los líderes políticos y económicos reunidos en la exclusiva y elitista estación alpina de Davos no dudan de que la crisis económica, originada por la crisis financiera anterior, tendrá consecuencias sociales y también políticas, ya que las reducciones de empleo que los expertos ven como inevitables harán crecer el número de violentas reacciones sociales contra el capitalismo.

Se baraja la cifra de que la crisis global, que ha arrastrado el crecimiento económico al nivel más bajo desde la Segunda Guerra Mundial, podría dejar 50 millones de nuevos desempleados, y sólo esta semana se ha dado a conocer el recorte de unos 150.000 empleos por los pésimos resultados en grandes empresas internacionales.

A la espera del G-20

El Foro Económico de Davos ha puesto muchas expectativas en la reunión que el G-20 mantendrá en Londres a comienzos de abril, en la que se deberá definir el esqueleto del nuevo sistema financiero global y mostrar un liderazgo claro, y en este último punto se ha señalado de nuevo a Obama.

La canciller alemana Angela Merkel propuso la creación de un Consejo Económico de Naciones Unidas, similar al Consejo de Seguridad, pero para supervisar los mercados. Merkel apeló a la adopción de una carta económica global post-crisis basada en una economía sostenible y, ante lo que se percibe como un fracaso del capitalismo anglosajón, consideró que la economía social de mercado alemana podría servir como modelo para un futuro sistema financiero internacional.

En ese sentido, el primer ministro británico, Gordon Brown, consideró que sólo medidas coordinadas internacionalmente pueden dar resultado en los intentos que realizan los gobiernos para salir de la crisis financiera y económica.

España, ausente

Sin embargo, entre las voces europeas muchos expertos han echado en falta la opinión española, ya que el Gobierno no envió al foro ningún representante español, un hecho que han criticado los pocos empresarios y expertos que sí han acudido a la cita.

«Si se habla de España es por la burbuja inmobiliaria, por la sensación de que la crisis va a ser más profunda que en otros países o por las dudas sobre la banca», afirma el economista Xavier Sala-i-Martín, de la Universidad de Columbia, en declaraciones al diario El País. «Es inadmisible que no haya políticos en un foro que reúne a 40 jefes de Estado y centenares de ministros: aquí se viene a defender una marca, a atraer inversiones y a hacerse un hueco internacional».

«Si queremos estar en el G-20 con una silla prestada por Nicolas Sarkozy, vamos por buen camino», concluye en tono irónico un ejecutivo.

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