El Plan Geithner o cómo Obama rescatará a los canallas de Wall Street

El Plan Geithner o cómo Obama rescatará a los canallas de Wall Street

(David Ignatius).- El programa de rescate financiero implica «cantidades muy elevadas,» decía el Secretario del Tesoro Tim Geithner el martes al anunciar un nuevo paquete que costará hasta 2 billones de dólares. Ah, bueno. … Las cantidades de su rescate equivaldrían a casi el 15% del PIB del año pasado. Y eso sin contar los 838.000 millones de dólares del programa de estímulo, o los 350.000 millones de dólares ya gastados en el Programa de Ayuda a Activos sin Liquidez.

El plan de tres frentes de Geithner demuestra con precisión lo preocupados que están los funcionarios públicos con la debilidad del sistema financiero. Él propuso una «sociedad de estabilidad financiera» para proporcionar capital nuevo a los bancos que no superen «el análisis de estabilidad» de sus balances; un nuevo fondo de inversión mixto (conocido popularmente como el «banco de liquidación») que administraría hasta un billón de dólares para comprar activos inmobiliarios tóxicos; y un programa de un billón de dólares para rescatar a los mercados de crédito congelados que mueven activos respaldados con préstamos estudiantiles, deuda de tarjetas de crédito, préstamos a la compra de automóviles, suelo comercial y similares.

A nadie le gusta rescatar a los bribones de Wall Street que provocaron este desastre. Pero los expertos financieros hacen un retrato escalofriante de lo que podría suceder si el crédito no empieza a fluir de nuevo enseguida. Hablamos de un parón que podría cortar los valores de deuda municipal que financian los gobiernos estatales y locales, detener en seco la deuda comercial que financia el comercio y los inventarios, e incluso minar el préstamo que financia nuestro sistema de tarjetas de crédito.

El paquete de Geithner tiene sentido si usted cree que podría acercarse una «catástrofe» financiera, por utilizar las palabras del Presidente Obama. Pero es posible que Geithner, después de pasar el último año imaginando el peor panorama posible siendo Presidente de la Reserva de Nueva York, estuviera traumatizado. Utilizando una analogía no financiera, piense en las decisiones de la «guerra contra el terror» tomadas en 2002 y 2003 por la Casa Blanca Bush que recibían cada mañana con evaluaciones de la seguridad que provocaban escalofríos.

Lo que hace falta aquí es más transparencia, de forma que un grupo más amplio pueda evaluar si las políticas del rescate funcionan o no. Ese fue un gran problema de la primera ronda de rescates del Programa de Ayuda a Activos sin Liquidez el pasado otoño. Había que hacer todo deprisa y corriendo, sin rechistar, y derrochamos enormes sumas de dinero en préstamos y subsidios contra la crisis. Ahora es difícil saber con precisión adónde fue este dinero.

La transparencia no es una tendencia natural de aquellos que regulan los mercados financieros. El pasado mes de noviembre, Bloomberg News presentó una solicitud de información amparada en la libertad de expresión solicitando detalles de más de 2 billones de dólares en préstamos de emergencia extendidos desde la Reserva. Pero en diciembre, la Reserva rechazaba la petición de Bloomberg.

El Presidente de la Reserva Ben Bernanke prometía al Congreso el martes que examinaría las políticas de transparencia de la Reserva y abriría una nueva página web mejorada. Pero hasta la información limitada de la vieja página anticuada plantea dudas de que Geithner y Bernanke vayan a iniciar aventuras que pudieran perjudicarles.

A fecha de la semana pasada, la Reserva tenía 1,84 billones de dólares en créditos de emergencia. Sólo cerca de 475.000 millones de dólares estaban en los valores más simples de deuda pública, del tipo que, hasta la crisis, componían casi toda la cartera de la Reserva. Nuevos puntos en el balance incluían una partida de 259.000 millones de dólares para respaldar valores comerciales de liquidez inmediata. Si ese enfoque viene funcionando, ¿por qué necesitamos una nueva partida? Si no funciona, ¿por qué añadir más dinero?

Después están Fannie Mae y Freddie Mac. A fecha de la pasada semana, la Reserva tenía créditos en descubierto por valor de 29.000 millones de dólares en valores de Fannie-Freddie y otros 7.000 millones de dólares en títulos de respaldo hipotecario de ellas. Bajo el nuevo plan de rescate, esas cifras podrían alcanzar los 100.000 y 500.000 millones de dólares. ¿Tiene sentido ese incremento?

Si usted desea deprimirse de verdad con la forma en que se ha gastado su dinero, eche un vistazo a las secciones de las cuentas de la Reserva conocidas como Maiden Lane II y III. Esos títulos de interés variable albergan 46.400 millones de dólares en valores procedentes del gigante asegurador en la ruina AIG. (Además de los 39.000 millones de dólares en otros créditos de emergencia extendidos a AIG.) Por añadidura, AIG recibió 40.000 millones de dólares más en dinero del Tesoro bajo un programa memorablemente denominado «Instituciones de Riesgo Significativo para el Sistema“. Si usted pregunta a los iniciados de Wall Street cómo es que AIG logró llevarse semejante tajada, ellos le dirán que era para evitar la quiebra de las entidades que mueven sus títulos, gigantes de la inversión como Morgan Stanley o Goldman Sachs. Ese es el tipo de argucias que Geithner debe evitar.

Los problemas de Wall Street han provenido en parte del secretismo en el que se tramaron sus retorcidos planes financieros. Tesoro y Reserva han sido colaboradores en este proceso, con su fetichismo con no «estigmatizar» a las instituciones receptoras del rescate. Eso tiene que parar. Si Geithner quiere nuestro dinero para su nuevo paquete de rescate, tendrá que dar más detalles a la opinión pública acerca de la forma en que se va a gastar. Este es un terreno en el que la luz del sol es de verdad el mejor de los desinfectantes.

© 2009, Washington Post Writers Group

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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