Alemania amenaza con bloquear un aumento del gasto en la UE

(PD).- Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea pedirán durante la tradicional cumbre de primavera que hoy comienza en Bruselas que se dé prioridad a la reforma de la arquitectura financiera internacional y no a la puesta en marcha de una segunda ronda de planes de estímulo económico para combatir la recesión, como reclama Estados Unidos.

De hecho, la propia canciller alemana, Angela Merkel, ha amenazado con bloquear cualquier aumento del gasto y ha advertido de lo «peligroso» que resultarían las contradicciones transatlánticas a este respecto.

El Consejo Europeo de primavera, que estará precedido hoy por la mañana por la cumbre social tripartita con la participación de la patronal y los sindicatos y que se prolongará hasta el viernes, se centrará en la crisis financiera, su impacto en la economía real y en el empleo, y los preparativos de la cumbre del G-20 que se celebrará en Londres el próximo 2 de abril. En el punto de mira de esta cita previa está la necesidad de atajar el aumento del paro provocado por la crisis y evitar así que protestas como la que está teniendo hoy lugar en Francia se propagen por el resto de países.

De cara a la cita de esta tarde, los 27 pedirán que se dupliquen los recursos del Fondo Monetario Internacional (FMI), hasta alcanzar los 500.000 millones de dólares, para que este órgano pueda ayudar más rápidamente a los países con problemas. De esta cantidad, los Estados miembros están dispuestos a aportar entre 75.000 y 100.000 millones, según se recoge en el borrador de conclusiones de la cumbre.

Dinero para proyectos inmediatos

No obstante, donde los países de la UE no están dispuestos a poner más dinero sobre la mesa es en planes de estímulo, tal y como reclama Washington. De hecho, la propia Merkel ha anunciado hoy que Alemania bloqueará la concesión de nuevas ayudas para combatir la crisis si no son para proyectos inmediatos. «Alemania sólo apoyará medidas que se refieran a proyectos que comiencen en 2009 o en 2010, no si se trata de respaldar iniciativas a realizar en 2013, cuando la crisis esté más que resuelta», ha subrayado la canciller en una declaración ante el Bundestag (cámara baja) previa a la cumbre.

Merkel ha rechazado además toda petición de nuevas medidas coyunturales, pues «primero hay que esperar a ver qué efecto han tenido las que hemos aprobado». Así, ha calificado de «peligroso» que se construyan contradicciones transatlánticas a este respecto y agradeció que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, haya calificado de «artificial» el debate surgido en torno a estas presuntas desavenencias.

Está previsto que los 27 repitan en la Cumbre de Bruselas que ya han gastado mucho en la recuperación con los planes de estímulo que se aprobaron a finales del año pasado y que ahora lo «urgente» es que la cumbre del G-20 apruebe una reforma del marco regulatorio y de supervisión del sistema financiero internacional, no sólo para evitar que se repitan nuevas crisis como la actual, sino también para generar «credibilidad» y «confianza», acelerando así la recuperación, según explicaron fuentes diplomáticas.

Los planes de estímulo adoptados por los países de la UE, sumados al aumento del gasto público para pagar las prestaciones por desempleo, equivalen al 3,3% del PIB comunitario, es decir, más de 400.000 millones de euros, según se destaca en el borrador de conclusiones. «Aunque los efectos positivos tardarán en notarse en la economía, la magnitud del esfuerzo presupuestario generará nuevas inversiones, impulsará la demanda y creará empleo», subraya el texto.

«Lo que nuestros ciudadanos necesitan ahora no son palabras sino acciones», dijo este miércoles en la misma línea el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. El político portugués también resaltó que aquellos Estados miembros que tengan «margen de maniobra desde el punto de vista presupuestario» para mejorar la ayuda a los parados «deberían hacer más», pero repitió que la UE ya está «haciendo más que nadie en el mundo» desde el punto de vista social. «Ni en el otro lado del Atlántico ni en Asia u otras partes del mundo tienen el sistema de bienestar que tenemos nosotros», insistió.

Ayuda a los países del Este

Por otra parte y ante la amenaza de una crisis asiática en la Europa del Este, los líderes europeos expresarán además su disposición a aumentar el tamaño del fondo de 25.000 millones de euros para acudir al rescate de estos países. Hasta ahora este fondo se ha utilizado para ayudar a Hungría y Letonia en cooperación con el FMI, mientras Rumanía ha pedido también auxilio.

La Comisión sostiene que el fondo, cuya dotación ya se duplicó el año pasado, todavía tiene recursos suficientes, pero los líderes de la UE pedirán al Ejecutivo comunitario y a sus ministros de Economía «considerar rápidamente la posibilidad de aumentar el mecanismo de ayuda financiera a la balanza de pagos», aunque sin especificar cifras. Los líderes europeos ya rechazaron en la cumbre extraordinaria del 1 de marzo poner en marcha un plan de ayuda a los países del Este de 190.000 millones de euros, tal y como pedía Hungría, y se comprometieron a ayudar a los países con problemas pero «caso por caso».

Las medidas que adopten entre hoy y mañana los países contra la crisis deben evitar el proteccionismo y la discriminación de productos y servicios de otros Estados miembros. Asimismo, se pedirá a los Gobiernos que presenten «lo antes posible» estrategias de salida que permitan «devolver los déficits públicos lo antes posible a posiciones compatibles con una hacienda pública sostenible».

Los jefes de Estado y de Gobierno tratarán de cerrar también un acuerdo sobre los 5.000 millones de euros extra del presupuesto comunitario que Barroso quiere movilizar como aportación de la UE contra la recesión. Este dinero se dedicaría a proyectos de energía y banda ancha. Pero los Gobiernos siguen sin ponerse de acuerdo sobre de dónde saldrá el dinero, sobre todo debido a las reticencias de Alemania, ni sobre la lista de proyectos.

Sin interlocutor al otro lado del Atlántico

Los organizadores de la próxima cumbre del G20 en la capital británica están desesperados porque no encuentran, según explican, los interlocutores que necesitan en EEUU, según el diario Financial Times. Cuando faltan sólo dos semanas para su celebración, el secretario norteamericano del Tesoro, Tim Geithner, es el único alto funcionario de ese departamento crucial cuya asistencia está confirmada.

Aunque en los últimos diez días la Casa Blanca ha anunciado algunos nombramientos, entre ellos los de Alan Krueger, al frente de la división de política económica, y David Cohen, que se ocupará de la lucha contra la financiación del terrorismo, van a continuar los cuellos de botella en el nuevo gobierno estadounidense, añade el rotativo.

El problema, según el periódico, es que se considera problemático el nombramiento de cualquier persona que haya tenido algún tipo de conexión con un banco rescatado con fondos públicos o alguna institución expuesta al mercado hipotecario. Además, quienes consiguen pasar el primer filtro se ven sometidos a un intenso escrutinio por parte de diversas agencias del Gobierno, entre ellas el FBI y el departamento de personal de la Casa Blanca antes de que sus nombres se sometan a aprobación por el Congreso.

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