Gerardo Ibánez: «Las ayudas deben ser destinadas a proyectos de mejora de la productividad empresarial»

Gerardo Ibánez: "Las ayudas deben ser destinadas a proyectos de mejora de la productividad empresarial"

Karen Santamaría (Especial para PD).- Gerardo Ibáñez, experto en Producción Ajustada y Gestión de la Cadena de Suministro (Lean Manufacturing y Supply Chain Management) da su visión sobre la crisis y el perfil de los empresarios españoles. Según él, «el perfil de los empresarios y ejecutivos en España ha sido generalmente técnico, se ha dejado muy de lado el área de Organización en las empresas, por lo que al entorno político le cuesta entender cómo dar soporte».

Usted afirma que España tiene hoy por hoy una falta clara de competitividad Empresarial y Política por falta de formación. ¿Cómo encaja esto en el panorama económico y financiero Español y qué derivaciones presenta?

En el caso español, debido a nuestra corta historia y experiencia industrial en un entorno de libre mercado, y debido al tamaño de las empresas, que empezaban siendo muy pequeñitas e iban creciendo poco a poco, el perfil de los empresarios siempre ha sido, cuando empezaban, un perfil eminentemente técnico. Lo que suele ocurrir es que, conforme la empresa va creciendo, los empresarios ya no se dedican tanto a la parte técnica sino a la organizativa, pero no han cambiado su perfil. En general, para los diferentes puestos intermedios que se generan buscan ejecutivos a imagen y semejanza, es decir, con conocimientos en general exclusivamente técnicos, para dirigir la parte clave de la empresa, su área operativa interna, que necesita personal con elevados conocimientos de Organización de Empresas.

Es decir, que por este modelo tradicional que usted refiere, las empresas no están operando de forma efectiva y eficiente y los políticos no toman en cuenta este hecho?

El perfil de los empresarios y ejecutivos en España ha sido generalmente técnico, se ha dejado muy de lado el área de Organización en las empresas, por lo que al entorno político le cuesta entender cómo dar soporte. Es importante que la administración entienda estos conceptos como clave para que el todo el capital y las ayudas que la Administración pone a disposición las empresas vaya destinado a proyectos de mejora de la productividad empresarial, proyectos de mejora de la Organización del Área de Operaciones de la Empresa, donde el modelo avanzado de Toyota se erige como clave de mejora competitiva radical. Las empresas deben entender este modelo y de este modo saber hacia dónde dirigirse para ser más competitivas, de forma individual y como país a nivel nacional.

¿ Cuales son las premisas fundamentales del Modelo Toyota?

El modelo Toyota, se basa en dos premisas fundamentales: la primera es la canalización de todos los recursos humanos de la empresa hacia la búsqueda continua de una mejor forma de hacer las cosas, y la segunda el respeto hacia las personas, tanto humana como técnicamente, es decir, como individuos y como expertos conocedores de su área de trabajo. Siendo capaces de canalizar a nuestros recursos humanos, desde el respeto hacia la mejora continua de las operaciones, se consigue reducir el desperdicio operativo de la empresa, que está evaluado entre un 90 y un 99% de las actividades que realizamos diariamente, y focalizarnos en el valor añadido, que se establece entre un 1 y un 10%, y que es lo único que el cliente realmente aprecia. Si todos en la empresa trabajamos como un equipo teniendo muy claro lo que es desperdicio y lo que es valor, y somos capaces de canalizar a todos nuestros recursos humanos en la reducción continua de ese desperdicio, podremos conseguir reducir los costes y mejorar la calidad al mismo tiempo de forma radical, lo que permitirá utilizar diferentes estrategias externas, tanto desde el punto de vista de la reducción de precios, como desde el punto de vista de la reinversión de capital en la empresa: para desarrollo comercial, publicidad, marketing, innovación, tecnologías etc.

¿Cuál es la propuesta occidental frente a la propuesta del cambio organizativo según el modelo Toyota?

Las propuestas del entorno y gobiernos occidentales para la mejora de la productividad tan solo producen mejoras tangenciales, siempre y cuando sean posibles. Estas propuestas consisten básicamente en la reducción de costes a través de la reducción de los salarios. Este tipo de propuestas va en contra de la filosofía Toyota, puesto que se produce una elevada desmotivación en los empleados y paraliza completamente la búsqueda en equipo de una mejor forma de hacer las cosas. Si todos remamos en el mismo sentido y con fuerza, nuestro barco avanzará más rápidamente; si la gran parte de los remeros está desmotivada, remarán más lento o incluso muchos de ellos dejarán de remar, por lo que nuestro barco perderá posiciones frente a terceros y, en la tormenta económica mundial, se hundirá irremisiblemente.

CONCLUSIÓN

En la crisis hay dos problemas: el primer problema es un problema coyuntural de liquidez. Si no hay liquidez, el dinero no fluye. Si el dinero no fluye, no hay consumo. Si no hay consumo, las empresas no venden. Si las empresas no venden, el desempleo aumenta rápidamente y baja aún más el consumo. Sin embargo, sigue habiendo consumo, aunque sea mucho menor.

El segundo problema es estructural: como las empresas no son suficientemente competitivas en costes, cuando se produce consumo se produce fuera, es decir, en forma de importaciones. Si somos capaces de conseguir que comience a haber un poco de consumo, a través de líneas políticas de acción sobre el entorno financiero, si estructuralmente somos capaces de mejorar los costes y por tanto la capacidad competitiva de nuestras empresas, el consumo, en lugar de ir a países externos, se quedará en el país, e incluso atraerá consumo externo en forma de exportaciones. Este consumo generará empleo, y el empleo generará más consumo.

Por lo tanto, la medida a corto plazo, la más urgente, ha de realizarse sobre el entorno financiero para que el dinero fluya, pero la medida estructural a largo plazo, la más importante, consiste en generar tejido empresarial competitivo. Si esto último no ocurre, en el momento el dinero fluya, el consumo se realizará sobre empresas externas al país y generará importaciones, y por lo tanto no generaremos el empleo necesario que nos lleve a una mayor generación de consumo.

La pregunta obligada es entonces: ¿Estamos listos para implementar este cambio de perfil o seguiremos navegando en este barco de papel?

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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