Los jeques árabes llegan a Al-Ándalus cargados de petrodólares en busca de empresas españolas interesantes

(PD).- Después de un periodo de incertidumbre financiera, los brazos inversores de los países de Oriente Medio vuelven para quedarse. Cepsa y SOS, las últimas que se sitúan en su órbita.Procedentes en la mayoría de los casos de países donde el negocio del petróleo es casi una religión, los fondos soberanos árabes han vuelto a la carga tras un periodo en el que la delicada situación financiera les había forzado a plegar velas. Su forma de actuar es siempre la misma: pagar en petrodólares para entrar sin hacer demasiado ruido en el capital de grandes multinacionales.

Explica Ginés Cabañete en El Economista que ahora, cuando la búsqueda de inversores se ha convertido en toda una necesidad, comienzan a asomar de nuevo impulsados por la última subida del precio del crudo y la buena salud de su cartera de inversiones.

Para algunos expertos son la forma ideal de enriquecer las arcas públicas. Los detractores, sin embargo, denuncian que constituyen la puerta de atrás de la que se sirven algunas dictaduras internacionales para abrirse paso en el mercado global. Son los fondos soberanos, y las empresas en problemas buscan su liquidez a toda costa.

Durante las últimas semanas, el papel internacional de estos fondos estatales ha adquirido especial relevancia. En España, sin ir más lejos, la firma Ipic, originaria del Estado de Abu Dhabi (Emiratos Árabes), logró hacerse a principios de semana con el 47 por ciento de la petrolera española Cepsa, después de aguantar más de 20 años presentes en el capital de la compañía con una participación minoritaria. Con este movimiento, el fondo consigue también hacerse con varios puestos en el consejo, enfocando así los movimientos de Cepsa hacia sus intereses energéticos.

Esta compra es tan sólo la última de una serie de operaciones protagonizadas por estos fondos árabes, que han encontrado en las compañías nacionales una atractiva opción inversora. Ya durante el año pasado, otro fondo dubaití, Investement Corporation of Dubai (ICD) tanteó la posibilidad de comprar la Inmobiliaria Colonial, mientras que la firma Mubadala, una de las mayores inversoras institucionales de Carlyle y propiedad del estado de Abu Dhabi, también logró cerrar una serie de acuerdos industriales con varios grupos españoles, entre los que destaca la tecnológica Indra. Pero todavía hay más.

Los promotores del nuevo aeropuerto de Ciudad Real buscan in extremis algún socio industrial que les ofrezca la suficiente solvencia para su proyecto, y algunos fondos soberanos de Oriente Medio ya han mantenido contactos. El último movimiento conocido relacionado con estas firmas ha sido el del gigante alimentario SOS Cuétara, que se encuentra en negociaciones con el fondo propiedad del Estado libio que preside Gaddafi para adquirir una participación mayoritaria.

El acuerdo incluiría también una serie de operaciones industriales en suelo libio, que además de permitir a la compañía reducir su abultada deuda, propiciaría un avance en el desarrollo de su negocio agrícola.

Otro de los grandes nombres relacionados últimamente con el sector empresarial español es el fondo kuwaití KIO. Se trata de la firma soberana más antigua del mundo y cuenta con la función de gestionar los activos financieros del Gobierno de Kuwait, en detrimento incluso del propio Ministerio de Finanzas. Como no podía ser de otra manera, es uno de los más fuertes del mundo y se estima que sus inversiones superan ya los 180.000 millones de euros.

La visita reciente de varios de sus representantes a España levantó gran expectación e incluso su nombre ha sonado como posible candidato a la compra de la participación que Sacyr Vallehermoso mantiene en Repsol. Entre sus compañías participadas se encuentran grupos como la automovilística Daimler, la petrolera BP o el Banco Comercial Chino.

Por su parte, el Gobierno de España, consciente de la necesidad de insuflar oxígeno a las debilitadas cuentas de las compañías españolas, se ha puesto manos a la obra en búsqueda de «nuevos amigos» para los que la liquidez no resulte un problema.

Interés del Gobierno español

Por ello, el ministro de Industria, Miguel Sebastián, lleva varios meses detrás de estos fondos y ya tiene prevista para este mes una visita a Oriente Medio para levantar el ánimo inversor. La intención del Ministerio de Industria es que las empresas españolas puedan encontrar en estos fondos soberanos una salida a sus problemas de liquidez o de endeudamiento, ya que disponen de recursos más que suficientes y su tiempo de inversión suele ser a largo plazo, respetando normalmente a los actuales equipos gestores.

¿Pero cómo consiguen semejante liquidez al margen de los problemas financieros que sacuden a los principales mercados internacionales? La respuesta se encuentra en el oro líquido. Impulsados por el récord en los precios del petróleo y el incremento de su liquidez han conseguido movilizar importantes cantidades para invertir.

Recientemente, el último país en ser consciente de sus posibilidades inversoras ha sido Arabia Saudí, que a principios de este año anunció la creación de un nuevo fondo con un capital inicial cercano a los 6.000 millones de dólares. Pero esto es sólo el principio, porque según las estimaciones de Morgan Stanley, de seguir con la actual evolución económica, los activos del fondo soberano podrían aumentar de forma exponencial, alcanzando los 12.000 millones de euros al final de 2015.

Si se analizan de forma más detallada las operaciones protagonizadas por estos fondos durante el pasado año, saltan a la vista unas cifras estratosféricas. Según datos facilitados por Bloomberg, los inversores del Golfo Pérsico duplicaron sus adquisiciones de activos extranjeros, hasta los 64.000 millones dólares en 2008. Además, gracias a que el precio del barril protagonizó subidas históricas, la región logró recaudar más de 1.300 millones de dólares al día, de los que gran parte se convertirán en nuevas inversiones.

Así, el crecimiento de los ingresos en divisas es tan grande que se estima que en el plazo de una década, los fondos soberanos (incluyendo también los no árabes) podrían aumentar hasta contabilizar diez billones de euros, cifra que representa el 5 por ciento de la riqueza financiera mundial, superando incluso el Producto Interior Bruto de Estados Unidos previsto para esa época. Pero hasta el momento, son sólo estimaciones.

De este modo, la presencia de estos fondos comienza también a ser llamativa en el exterior. Daimler, Time Warner, Lagardere, Suez… son sólo algunas de las empresas que han accedido al dinero soberano, impulsadas por las necesidades que urgen en Occidente para encontrar liquidez. La caída de los mercados ha propiciado la entrada de estos capitales en gigantes que no atraviesan su mejor momento como Merril Lynch, donde la firma perteneciente al Estado de Kuwait se ha convertido hace no mucho en un accionista de referencia.

Quizá el ejemplo más llamativo de la relevancia cada vez mayor que ostentan los fondos soberanos en la economía occidental tiene que ver con Citigroup. Y es que, ante los problemas de liquidez que amenazaban con hacer caer la entidad financiera, el fondo de Abu Dhabi salió a su rescate con 7.500 millones de dólares y evitando un descalabro que hubiera sido histórico. Barclays, por su parte, también se mantiene en pie gracias a los fondos soberanos de Singapur y Qatar, que acudieron a su macroampliación de capital de 5.690 millones.

Poca transparencia

Una característica común entre los fondos es su excesiva opacidad. Al ser entidades controladas directamente por los Gobiernos de turno, poco transciende de su cartera de inversiones, salvo el de aquellas compañías que por exigencias de los reguladores tienen que detallar las participaciones significativas.

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