El Gobierno de ZP no da una en sus predicciones económicas

El Gobierno de ZP no da una en sus predicciones económicas

(PD).- Existen dos formas de generar expectativas entre los ciudadanos: al estilo Obama o al modo Zapatero. La gran diferencia entre ambas reside en la credibilidad que suscitan entre el público. El presidente de Estados Unidos es capaz de devolver la confianza de los ciudadanos y elevar las cotizaciones de la bolsa. ¿Cuál es el efecto de los pronunciamientos económicos del presidente del Gobierno español o de los miembros de su gabinete?

En plena precampaña electoral, Rodríguez Zapatero anunció que su apuesta para los próximos cuatro años sería “el crecimiento, el pleno empleo y las reformas”. Un año después, la realidad se ha encargado de certificar la veracidad de estos tres vaticinios, según publica cope.es.

La batalla electoral desatada en el primer trimestre del año pasado constituyó el germen que ha deteriorado la confianza en el presidente español y su equipo de gobierno. Hasta la vuelta de las vacaciones de verano no se escucharon comentarios en los que abiertamente se admitía la existencia de la crisis.

4 de septiembre de 2008. Cuando la crisis ya comienza a mostrar su peor cara, el vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía, Pedro Solbes realiza una declaración sorprendente, al asegurar que la economía crecerá en 2008 con cifras próximas al 3% y, en cualquier caso, “lógicamente, puede que el crecimiento sea menor y habrá alguna gente que pueda perder empleo”. El crecimiento no llegó al 3% , sino al -0,7% , mientras que sí que hubo algunos parados más: más de 800.000 desempleados en el segundo semestre de 2008.

3 de febrero de 2009. El ministro de Industria, Miguel Sebastián, lanza un auténtico obús a la línea de flotación de las entidades financieras al anunciar que al Gobierno “se le está acabando la paciencia con los bancos”. Sebastián se refería a que el Gobierno proporciona liquidez a las entidades mediante la compra de sus activos, pero éstas no han aumentado sus préstamos a particulares o a empresas. Los propios compañeros de Sebastián, José Blanco y Pedro Solbes, se encargaron rápidamente de restar toda credibilidad a la declaración de Sebastián y aún hoy se siguen celebrando las subastas sin que la banca haya abierto el grifo del crédito a sus clientes.

22 de abril de 2009. Uno de los tropiezos más graves del Gobierno fue protagonizado recientemente por el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho. Dos días antes de la publicación de la última encuesta de población activa (EPA), el diputado popular Tomás Burgo había hecho referencia a que ya se habían alcanzado los cuatro millones de parados.

El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, respondía en el Congreso al diputado popular que “parece que tiene usted una especie de inquietud y prisa por que se llegue, para hacer válido aquel principio de cuanto peor, mejor”. No era la primera vez que Corbacho había negado la posibilidad de alcanzar en España los cuatro millones de parados. Sólo dos días después de estas palabras, el Instituto Nacional de Estadística confirmó que España había rebasado el listón de los cuatro millones de desempleados.

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