«Vivimos autoengañados en la idea de que tenemos un mercado de trabajo seguro»

"Vivimos autoengañados en la idea de que tenemos un mercado de trabajo seguro"

(PD).- La crisis ha evidenciado un modelo productivo caduco donde las diferencias entre trabajadores con contrato fijo y temporales sacuden nuestra economía. Es necesario una reforma de ese modelo que pasa por el acuerdo de los partidos. Para Josep Comajuncosa, experto en macroeconomía y profesor de ESADE, es necesario que el mercado español se separe de su dependencia al ladrillo para despegar hacia sectores más industriales.

¿La bajada de parados se puede entender como los primeros brotes verdes?

Es difícil. Yo me inclinaría por decir que son los primeros brotes verdes ya que no lo atribuiría a circunstancias puntuales. La duda está en con qué rapidez volverán a salir más brotes. Seguro que la recuperación no será rápida, pero sí menos lenta de lo que pronostican los más pesimistas.

¿No ha sido muy alto el precio a pagar por el Plan E y el de inversión local?

No tiene un gran efecto de arrastre sobre los sectores económicos. Estos planes de obra pública tienen su efecto a corto plazo y con el objetivo de estimular la demanda agregada. Pero es sólo una parte del problema. La caída de la demanda es atribuible al contexto global de crisis, pero arrastrábamos un modelo de crecimiento que, siendo exitoso durante dos décadas, tenía pies de barro y es el basado en sectores con productividad del trabajo baja, especialmente en el sector de la construcción y servicios.

No hubo, ni hay, un despegue hacia sectores industriales con una productividad elevada. El problema es que esto no se consigue en días o meses, sino con un esfuerzo inversor del sector público y con un buen clima del sector privado. Esto nos permitiría un crecimiento más sostenido.

¿Y pasa también por una reforma laboral?

Es una tema abierto a debate, aunque cada vez parece más inevitable una reforma que no tiene por qué ser necesariamente ‘salvaje’, pero que dé más flexibilidad a nuestro mercado de trabajo, que es el factor diferencial respecto a otras economías. Ya en la crisis del 93, la tasa llegó al 20%, mucho más que en el resto de Europa. Esto indica que hay problema en nuestro mercado de trabajo.

Algunos economistas apuntan que precisamente el sistema de prestaciones es una de las causas de la rigidez del mercado, ¿está de acuerdo?

No sé si ahora solucionaríamos gran cosa eliminando las prestaciones. Sería muy arriesgado hacerlo de golpe ya que ahora tenemos una demanda muy débil que empeoraría si los parados pierden ingresos. Más bien es una idea a reflexionar para hacer en un momento de crecimiento.

Pero el problema no creo que esté tanto en los subsidios como en la dualidad existente en nuestro trabajo. Vivimos un poco autoengañados en la idea de que tenemos un mercado de trabajo seguro y no es cierto. A los empresarios les sale más barato despedir a los trabajadores que han contratado más recientemente y que tienen más futuro. Esto genera ineficiencia. A medio plazo debería dibujarse un mercado de trabajo sin esa dualidad donde las empresas pudieran flexibilizar sus plantillas.

En un contexto de amenaza de huelga general ante cualquier reforma laboral, ¿qué soluciones ve?

Es difícil. Intentar dar una mayor flexibilidad a las empresas a la hora de ajustar sus plantillas garantizando la permanencia de pensiones y subsidios de paro de los trabajadores.

¿Somos víctimas de tópicos en nuestra economía?

Sin duda, por ejemplo que en España trabajamos muchas horas pero no las aprovechamos. No hay nada en nuestro código genético que nos haga peores en nuestra economía. Si el asunto de la productividad no acaba de funcionar bien es porque nuestros gobiernos y empresarios no encuentran la fórmula adecuada. También arrastramos el peso de la seguridad en el trabajo, lo que está bloqueando la creación de un sistema -que tendrá unos costes de transacción- que será más justo a medio plazo.

¿La excesiva politización impide llegar a acuerdos que garanticen la estabilidad económica?

Sí, desde el lado de la Economía reclamamos medidas que en otros países tienden a ser más fácil, como pactos de Estado. Uno de ellos sería encontrar un modelo de crecimiento que pasa por dibujar un nuevo contexto laboral. Y no se podrá llevar adelante una reforma laboral efectiva si no es con un pacto multipartidario al estilo de los Acuerdos de la Moncloa.

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