Cada mantero vende entre 50 y 120 discos diarios lo que supone 5.600 euros al mes

El pirateo hace su agosto en España

El valor total de lo pirateado supera los 16 mil millones de euros

El pirateo hace su agosto en España
José Manuel Tourne, Director General de FAP. PD.

En el año 2013 se vendieron en España 15 millones de copias ilegales de películas grabadas en DVDs, 10 millones con música y medio millón con videojuegos. Además, hubo 3.192 millones de descargas ilegales (música, audiovisual, videojuegos y libros).

El valor total de lo pirateado online y offline supera los 16.136 millones de euros: 6.067 millones de euros en contenidos musicales, 3.814 millones en cine, 4.418 millones en videojuegos y 1.837 millones en libros. Incluye las pérdidas por piratería física. Durante 2013, debido a la piratería se dejaron de crear 25.720 empleos y el erario público dejó de ingresar 526,2 millones de euros. Son datos proporcionados por la Federación para la Protección de la Propiedad Intelectual, FAP, a raíz de las intervenciones policiales sobre el top manta realizadas el año pasado.

Durante unas jornadas organizadas por el semanario económico El Nuevo Lunes y la compañía Altadis: ‘Un lastre para la economía española. Venta ilícita, tolerancia cero’,  los expertos reflexionaron sobre el fenómeno de la venta ambulante para preguntarse si hay conexión directa con delitos más graves, si está detrás la esclavitud, la inmigración y si las soluciones a este problema son de carácter global o local, o una combinación de ambas.

Las cifras que se mueven alrededor de esta actividad irregular hablan por sí solas. Se venden más DVDs en las ‘mantas’ que en el mercado legal a pesar de que internet es el principal problema de la industria audiovisual. Cada mantero vende entre 50 y 120 discos diarios lo que supone 5.600 euros al mes «que por supuesto no van a parar a  su bolsillo porque, detrás, suelen estar las mafias que controlan y se enriquecen con el negocio», explicó José Manuel Tourne, director general de FAP.

En 2013 se produjeron 25.000 intervenciones policiales contra la venta ambulante siempre de productos de propiedad intelectual que han supuesto el inicio de 6.200 procedimientos judiciales, 2.400 sentencias de las que el 80% son condenatorias pero siempre y cuando los perjudicados se personen como acusación particular, si no el porcentaje de condenas se reduce por debajo del 30%».

Las soluciones a este problema pasan, según los participantes en la Jornada por la sensibilización social y también por desarrollar leyes adecuadas. Pero…¿cómo se trata en otros países? La venta ambulante está prohibida  fuera de los lugares y espacios autorizados prácticamente en todo el mundo. Por ejemplo en Italia, en lugares como Florencia o Pisa, no sólo se sanciona al vendedor sino también al comprador con multas de hasta 1.000 euros. «En España», dijo Manuel de Torres, abogado de Gómez Acebo & Pombo, «no se puede sancionar porque la Ley de Marcas, sin ir más lejos, lo que pena son aquellos actos que se realizan dentro de un tráfico económico. La adquisición de un producto falsificado para uso propio no se contempla y se excluye del derecho sancionador».

Los datos sobre el nivel de conciencia social de los españoles con respecto a las falsificaciones, en general, dan que pensar. El 19% de la población apoya esa falsificación cuando es un producto de lujo; el 24% dice que es justificable cuando el producto original no se encuentra cerca de donde el consumidor vive; el 35% justifica la falsificación cuando el original es caro; el 20% no comparte que causen pérdidas de trabajo o de beneficios fiscales para el Estado y el 35% no comparte que estén asociadas a otro tipo de delitos, según el Observatorio Europeo de las vulneraciones de los Derechos de Propiedad Intelectual.

“Por lo tanto, el grado de concienciación es preocupante, casi nulo”, dijo Manuel de Torres para señalar que suele estar vinculado al tipo de producto del que se hable. “Si se trata de textil, la justificación es mucho más elevada respecto a otros como los medicamentos, alimentos o tabaco. Productos que también se falsifican”.

Y es que, «la falta de identificación del consumidor español con las empresas titulares de estos derechos es algo habitual ya que se suelen ver por los ciudadanos como multimillonarias, omnipresentes y todopoderosas”.

Autor

Emilio González

Emilio González, profesor de economía española, europea y mundial en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma de Madrid.

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