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Talento y creatividad, pasaportes para un máster de élite

Las mejores universidades y escuelas de negocio buscan personas que, de algún modo, han destacado sobre el resto en el plano académico, profesional o extracurricular

Talento y creatividad, pasaportes para un máster de élite
Universitarios.

Cursar un máster en una de las mejores universidades o escuelas de negocio del mundo ha dejado de ser un privilegio exclusivo de las clases adineradas y está al alcance de todos gracias a la gran oferta de becas, públicas y privadas, para financiar este tipo de estudios que han surgido a lo largo de los últimos años. Y, en último caso, siempre se puede solicitar un préstamo, como es práctica habitual en el mundo anglosajón. Por posibilidades económicas que no quede. Pero, ¿qué condiciones debe reunir una persona para poder ser admitido en esas instituciones de élite?

Según la Guía práctica para cursar un MBA en las mejores universidades del mundo, elaborada por la Fundación Eduarda Justo, una de las muchas instituciones privadas que conceden becas para este fin, las mejores universidades y escuelas de negocio buscan personas extraordinarias que, de algún modo, han destacado sobre el resto ya sea en el plano académico, profesional o extracurricular. En concreto, hay cinco aspectos que valoran de forma especial en cada candidato.

El primero de ellos es un gran talento intelectual, que se combine con la capacidad de aportar nuevas ideas, enfoques y puntos de vista. Dicho de otra forma, buscan una combinación de inteligencia y creatividad y lo hacen a través del expediente académico o de diferentes test.

En segundo lugar, los centros de élite buscan que el candidato tenga potencial de liderazgo y lo evalúan a través de las actividades académicas y extracurriculares, de los logros personales y profesionales y del grado de iniciativa que una persona haya mostrado a lo largo de su vida.

Después están, como es lógico, las cualidades personales del candidato. Las universidades y escuelas de negocio más prestigiosas buscan personas con espíritu inquieto y que tengan algo que marque la diferencia con los demás, por ejemplo algún tipo de talento, habilidad o experiencia que diferencien al candidato del resto. Además, buscan personas comprometidas socialmente, filantrópicas y con deseo de compartir sus ideas y experiencias con los demás.

La integridad, entendida ésta como la defensa y puesta en práctica de los principios éticos y morales del candidato, ya sea en la empresa o en la vida de cada uno, es el cuarto aspecto.

Por último, los centros de élite buscan personas que hayan conseguido logros no solo por su talento, sino también por su pasión y perseverancia en la consecución de esos objetivos.

Además de estos cinco aspectos, las universidades y escuelas de negocio buscan candidatos que ofrezcan las garantías suficientes de superar con éxito los niveles de exigencia y el rigor de los programas académicos que ofrecen. En este sentido, el expediente académico es fundamental a la hora de ser admitido en una de estas instituciones. Normalmente exigen una nota media de notable alto (B+).

Como es lógico, en estos centros se exige un buen nivel de inglés y una capacidad para transmitir ideas de forma clara y estructurada. El candidato tendrá que demostrar su nivel de idiomas a través del examen TOEFL/ELTS y de una entrevista personal. También se valora si el candidato tiene experiencia fuera del país de origen, bien durante sus estudios universitarios o como experiencia profesional.

Por último, las instituciones de élite buscan candidatos que combinen una buena capacidad analítica con una capacidad de síntesis y de razonamiento general. Para ello exigen una buena nota en el GMAT (Graduate Management Admission Test), cuyo objetivo es evaluar las capacidades que el candidato ha ido adquiriendo a través de la educación y la experiencia laboral a nivel cuantitativo, analítico y verbal.

Este examen es una prueba realizada en ordenador que utiliza el formato tipo CAT (Computer Adaptive Test). Este tipo de pruebas no permiten retroceder a la pregunta anterior ni cambiar las respuestas y, adicionalmente, el nivel de dificultad de cada pregunta está basado en si se respondió correcta o incorrectamente a la respuesta anterior. Es decir, si la contestación a una pregunta es correcta, el nivel de dificultad y puntuación de la siguiente aumentarán y en caso contrario el nivel de dificultad y puntuación disminuirán.

La escala de puntuación del GMAT es de 200 a 800. Las universidades dicen claramente que no existe una puntuación mínima exigida, aunque es cierto que si se analiza la media de puntos conseguida en cada promoción de los principales programas MBA, estas puntuaciones suelen ser bastante altas. Así por ejemplo, en la Universidad de Pennsylvania (Wharton) la media de puntos en el GMAT se sitúa en 713 puntos, en el MIT (Sloan) en 710 puntos, en Columbia en 709 puntos, en Northwestern (Kellogg) en 704 puntos y en Chicago en 690 puntos.

laeconomiadelavida@periodistadigital.com

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Autor

Emilio González

Emilio González, profesor de economía española, europea y mundial en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma de Madrid.

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