El 98% del fraude en el sector financiero se produce por el robo de identidad

El fichero de autoprotección arranca con la llegada del nuevo año

El convenio entre ASNEF y Legálitas ofrece este servicio de manera gratuita

El fichero de autoprotección arranca con la llegada del nuevo año
DNI

Año nuevo, seguridades nuevas para los consumidores y usuarios de servicios financieros. El fichero de autoprotección o autoinclusión, que lanzan desde enero la Asociación Nacional del Establecimientos Financieros de crédito (ASNEF) y Legálitas, permitirá de manera gratuita a cualquier particular registrar sus verdaderos datos de identidad para evitar el robo y uso fraudulento de los mismos por terceros. El extravío o la pérdida del documento nacional de identidad (DNI) pueden originar un fraude financiero, presente en el 98% de los robos de identidad.

Cualquier medida es poca para proteger nuestros datos en estos tiempos en el que el desarrollo de las tecnologías ofrece ventajas a los consumidores, pero también para los delincuentes. Desde el próximo mes de enero, cualquier particular interesado en preservar su identidad y datos básicos puede registrarse en el fichero de protección o autoinclusión impulsado por la Asociación Nacional de establecimientos Financieros de Crédito (ASNEF) en colaboración con Legálitas, la compañía de servicios de asistencia jurídica.

La inclusión de los datos de cualquier particular en este fichero es gratuita y con ello se trata de evitar la utilización de sus datos identificativos por terceros en operaciones financieras o comerciales. Esta iniciativa cuenta con la autorización de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), desde el pasado 25 de julio, así como de todas las garantías jurídicas y de seguridad.

El robo de la identidad no sólo conlleva graves perjuicios económicos, sino que también compromete el buen nombre y la solvencia de los verdaderos titulares de los datos. La usurpación puede producirse desde las pérdidas o sustracción del DNI o pasaporte, la suplantación de personalidad matrimonios en procesos de separación.

De hecho, el 98% del fraude estimado que soporta el sector financiero se produce por el robo de identidad, una proporción reconocida en el ámbito internacional por distintas fuentes. Por este motivo, según los impulsores de este proyecto, resultaba «imprescindible» que las entidades financieras, especialmente las que se dedican a la financiación de bienes y servicios, pudieran contar «con herramientas tecnológicas de protección contra la suplantación de identidad».

Tanto ASNEF como Legálitas consideran «fundamental» que los ciudadanos tomen conciencia de la importancia que tiene la pérdida o el extravío de sus documentos de identidad o la exposición de sus datos significativos en Internet sin «las necesarias garantías de seguridad».

Las empresas que utilicen este fichero lo tendrán integrado en sus procesos de análisis de riesgos, generando alertas, que obligarán a comprobar que las operaciones financieras o comerciales, que están analizando en ese momento, han sido autorizadas realmente por los verdaderos titulares de las identidades autoincluidas en el mismo.

MODUS OPERANDI

El nuevo fichero, que comenzará a funcionar en enero de 2015, no sólo trata de evitar perjuicios a los consumidores particulares, sino convertirse en una herramienta en la prevención del fraude que ayudará a la disminución de la actividad delictiva y al incremento de la seguridad del sistema financiero y comercial en España, ante el modo de operar de algunas bandas organizadas. El objetivo de estos delincuentes es quedarse con los bienes y servicios contratados con falsa identidad para luego no pagarlos. En estos casos, suelen hacer falsificaciones en los documentos verdaderos, la mayor parte perdidos o robados, modificando los datos identificativos y de localización para dificultar las comprobaciones por parte de las empresas. Esta manera de operar impide que los verdaderos titulares tarden en conocer que sus identidades están siendo utilizadas para cometer delitos.

Al no recibir las cartas de requerimiento de las empresas acreedoras, ni las notificaciones de inclusión en los ficheros de morosidad, estos avisos son devueltos y sus justificantes documentales de su envío quedan archivados. Los afectados se suelen enterar cuando acuden a las entidades financieras o comerciales para solicitar créditos o para establecer relaciones de negocio. Por desgracia, esos créditos quedan paralizados cuando sus datos aparecen incluidos en los ficheros de información de insolvencia patrimonial y de crédito. Los afectados se enfrentan, desde ese momento, a un auténtico calvario para demostrar que su identidad ha sido suplantada.

 

Autor

Emilio González

Emilio González, profesor de economía española, europea y mundial en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma de Madrid.

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