Sólo el 6,6% de las ofertas de trabajo están dirigidas a este colectivo

El mercado laboral deja en la cuneta los mayores de 45

Se trata de un colectivo que está en la cima de sus obligaciones familiares, la mayoría tienen hipotecas, con todos los hijos en casa e incluso padres a los que atender

El mercado laboral deja en la cuneta los mayores de 45
Parados hacen cola en las oficinas del INEM EP

Toda una odisea y casi misión imposible es que un parado de 45 años, que suele ser además desempleado de larga duración, se sume, de nuevo al mercado laboral. Y aunque las cosas no son fáciles para ninguno de los 5,5 millones de personas que buscan trabajo, para este colectivo las perspectivas son mucho más preocupantes. Su número se ha disparado con la crisis y, según la última EPA, suman 1,3 millones. Es más, uno de cada dos parados mayores de 45 años lleva más de dos buscando un empleo y seguro que muchos de ellos piensan que el último tren ya ha pasado y no serán capaces de reengancharse al mercado laboral.

Y no es de extrañar si a estos datos incluimos otros tan desalentadores, como que sólo el 6,6% de las ofertas de trabajo están dirigidas a este colectivo, según el último estudio de Infoempleo-Adecco, que señala, además, que la edad media requerida para cubrir la oferta de empleo se ha mantenido en los 35 años, muy similar a la de estudios anteriores. «Por segmentos de edad, en general, se acentúan las últimas tendencias. La franja más demandada sigue siendo la que va de los 26 a los 35 años, con más del 53%¡ del total de las ofertas, mientras que el segmento de 36 a 45 años suma el 32%».

Los peor parados, como hemos dicho, son los profesionales con más experiencia en el mercado laboral, es decir, los mayores de 46 años. Las ofertas que valoran candidatos que estén dentro de sus últimos veinte años de vida activa no llegan al 7%, «lo que implica un descenso de más de un punto porcentual con respecto al año anterior».

Los expertos juzgan estos datos como «sencillamente preocupantes» y consideran que es urgente activar las medidas necesarias y prioritarias para reducir el desempleo en esta franja de edad. «No solo hay que buscar la empleabilidad por cuenta ajena sino darles facilidades para que puedan, aquellos que quieran, autoemplearse y resolver su futuro con dignidad», señala José Ignacio Llorente Olier, economista y profesor de Udima, Universidad a Distancia de Madrid, para quien se trata de un drama de proporciones incalculables.

«Las políticas activas de creación de empleo son ahora mucho más definitivas que nunca, especialmente en un colectivo que, por una parte, atesora experiencia para ofrecer una gran productividad en un puesto de trabajo y, por otra, es un segmento muy débil a la hora de conseguir nuevamente un empleo».

Llorente Olier cita las palabras del Premio Nobel de Economía Paul Krugman: «las personas que desean trabajar pero no encuentran un puesto, sufren sobremanera, no sólo por la pérdida de ingresos, sino también por la pérdida de confianza en la propia valía».

A todo esto hay que añadir la reducción de los subsidios por desempleo: se ha suprimido el extraordinario que había para mayores de 45 y se ha elevado el límite establecido para el ordinario de 52 a 55 años. No obstante hay que recordar que Gobierno, patronal y sindicatos acaban de cerrar una acuerdo por el que se les concede una ayuda de 426 euros a los parados de larga duración, durante 6 meses.

Pero, ¿por qué un profesional con sobrada experiencia en su sector tiene tantos problemas para reengancharse laboralmente?

Primero, y de cajón, es que, en crisis, la salida del mercado laboral es brutal y las ofertas apenas existen. Después, porque los trabajadores más expertos tienen «sueldos más altos», son menos «flexibles y proclives a la movilidad» y más «complicados, algo que suele lleva implícito una mayor experiencia», dice Llorente Olier.

En este sentido, Asempleo, patronal de las empresas de trabajo temporal, señala que estas personas están «en el punto álgido de sus obligaciones familiares, la mayoría están hipotecados, con todos los hijos en casa e incluso padres de los que atender. De ahí que su movilidad no solo territorial, sino también horaria, por ejemplo, sea muy reducida».

Quedarse sin trabajo a una edad cada vez más lejana a la establecida para la jubilación es como rizar el rizo de un problema sin fácil solución. «Pero no es lo mismo», apunta el economista y profesor de Udima, «perder el puesto de trabajo a los 45 que a los 55, que se trate de un trabajo temporal o de uno indefinido, ser objeto de un despido individual o de uno colectivo, formar parte de las filas de INEM con una buena indemnización o sin ella». Porque, a su juicio, lo peor que puede pasar es estar cerca de los 55 y ser despedido con una mínima indemnización.

«Es el peor de los escenarios posibles».

Aun así, el autoempleo y el emprendimiento, son inmejorables opciones para salir relativamente airoso de esta difícil situación. De ellos seguiremos hablando, tal y como lo venimos haciendo, en La Economía de la Vida.

 

economiadelavida@periodistadigital.com

Autor

Emilio González

Emilio González, profesor de economía española, europea y mundial en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma de Madrid.

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