La cotización cae el 50% desde 2011

El petróleo, salvavidas frente a la crisis

La bajada del precio del crudo afecta más a España que al resto de la Unión Europea en términos de crecimiento, inflación y empleo

El petróleo, salvavidas frente a la crisis
Barril de petróleo

Ayer, el precio del petróleo volvió a registrar un nuevo record a la baja. En concreto, el barril de Brent, el de referencia en Europa, se situó por debajo de los 59 dólares por primera vez desde 2009 y puede seguir bajando. De hecho, Goldman Sachs estima que, a pesar de que la guerra de precios desencadenada por Arabia Saudí busca sacar del mercado a los productores estadounidenses de petróleos no convencionales (shale), los costes de bombear este tipo de crudo están cayendo a un ritmo casi similar al de la cotización del oro negro. En consecuencia, parece que todavía tenemos bajada para rato y pocas posibilidades de nuevos incrementos de la cotización.

En el Gobierno, como se pueden imaginar, están que se frotan las manos con esta noticia. Recuerden que, recientemente, el presidente Rajoy se atrevió a decir que la crisis económica ya era historia. Y recientemente también el ministro Guindos dijo que situación podría suponer en los próximos cuatro o seis trimestres una adición al crecimiento económico entre 0,5 y un punto. ¿Es esta la panacea para la crisis?

Según el Fondo Monetario Internacional, una caída del 30% en el precio del petróleo debería traducirse en ocho décimas más de crecimiento económico en las economías avanzadas. Así es que como la cotización del crudo ha bajado más de un 40% desde mediados de 2013 y un 50% desde sus máximos de 2011, esto debería suponer un fuerte impulso para la economía española. Por su parte, la consultora Oxford Economics calcula que cada 20 dólares de reducción de la cotización del crudo añaden cuatro décimas, por término medio, al crecimiento de estas economías. Así es que todo apunta a que el panorama económico para España en 2015 va a ser algo mejor que en los últimos años.

Otro efecto positivo para la economía española va a ser en términos de inflación. Un estudio titulado The impact of oil price changes on Spanish and euro area consumer price inflation, de los economistas Luis J. Álvarez, Samuel Hurtado, Isabel Sánchez y Carlos Thomas, señala que los cambios en los precios del petróleo representan más del 50% de la variabilidad de la inflación española, una cifra algo menor en la zona del euro (45%).

La bajada del petróleo afecta a la inflación española más que a la del resto de países de la Unión Europea porque los españoles gastan proporcionalmente más en gasolina y diésel que los hogares de los demás países de la UE y porque en España los impuestos sobre carburantes son más bajos que en el resto de la zona euro -¿por qué los precios de la gasolina antes de impuestos en España son los más altos de Europa?-. Esto significa que las familias tendrán más poder adquisitivo y consumirán más, lo que beneficiará al crecimiento económico y al proceso de reducción de deuda de los hogares.

Las empresas también se verán favorecidas porque el abaratamiento del petróleo supone una reducción de sus costes de producción. Además, si la inflación es baja o negativa, tampoco tendrán que subir salarios para adaptarlos a la evolución del IPC. De hecho, otro estudio, en este caso titulado El precio del petróleo y su efecto sobre el producto potencial, de Ángel Estrada y Pablo Hernández de Cos, indica que existe una relación muy estrecha entre el precio del petróleo y el paro estructural en la economía española. Así es que si se reduce el primero, deberíamos esperar que el desempleo también bajara.

El problema fundamental viene por el lado presupuestario. Si se acelera el crecimiento económico y se crea más empleo, en teoría Hacienda ingresará más por impuestos. Pero también puede perder recaudación porque cuando el petróleo sube, los ingresos por IVA se disparan; si ahora baja, ocurrirá lo contrario. Además, si a causa del crudo la inflación es muy baja o negativa, los ingresos fiscales que se derivan de la misma -mayor inflación implica mayores bases imponibles y, por tanto, más recaudación- crecerán a un ritmo menor y, entonces, el esfuerzo de reducción del déficit tendrá que centrarse más en la reducción del gasto, lo que puede tener efectos depresivos sobre la economía.

Un segundo problema está relacionado con el dólar. El petróleo se paga en esta moneda y si el billete verde sigue subiendo frente al euro, como parece que va a seguir sucediendo, parte del beneficio de un crudo barato se vería compensado por un tipo de cambio más desfavorable.

En conclusión, la bajada del petróleo le sienta bien a la economía española, pero aún no es el momento de echar las campanas al vuelo porque también hay algunos puntos oscuros en relación con ello.

 

economiadelavida@periodistadigital.com

Autor

Emilio González

Emilio González, profesor de economía española, europea y mundial en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma de Madrid.

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