52 MINUTOS DE TRABAJO, 17 DE PAUSA

El ritmo de trabajo ideal para ser eficaz

Las personas con niveles más elevados de productividad en el trabajo que realizan no son necesariamente las más inteligentes, sino las mejor organizadas

El ritmo de trabajo ideal para ser eficaz
Trabajo, pausa, relax. PD.

El secreto para ser productivos en lo que hacemos no es trabajar más, sino trabajar mejor. Esto es algo que sabemos desde hace tiempo y que ahora acaba de confirmar un estudio de la empresa Desktime, que se dedica al desarrollo de aplicaciones para mejorar la organización de los tiempos de trabajo. Al analizar en detalle los datos relacionados con las personas más productivas, el informe estima que el ritmo de trabajo ideal se compone de un periodo de trabajo de 52 minutos, seguido de una pausa de 17.

Dos de los mayores enemigos de la productividad en el trabajo son las jornadas demasiado largas y los métodos estajanovistas. Gracias a la ley de Illich, sabemos desde hace mucho tiempo que para ser eficaz es necesario hacer pausas y que matarse a trabajar no mejora la productividad. En este sentido, el estudio demuestra que los resultados del trabajo son mejores cuando se realizan verdaderas pausas que cuando se suceden las tareas sin interrupción.

De acuerdo con los datos sobre productividad en el trabajo, las personas con niveles más elevados de productividad no son necesariamente las más inteligentes, sino las mejor organizadas. Cuando se consagran a una tarea se concentran al cien por cien y evitan distraerse. Durante 52 minutos se dedican únicamente a conseguir su objetivo. Eso significa no distraerse con el correo electrónico ni el Facebook y concentrarse únicamente en el trabajo que tienen por delante. Al final de este periodo es necesario realizar un alto para descansar. Un paréntesis en el que se desconecta del trabajo por completo. En este tiempo se puede, por ejemplo, hacer una compra, comer cualquier cosa, hablar con los compañeros o ver videos en internet, pero en ningún caso se debe dedicar ni un solo segundo a pensar en el trabajo.

Con todo ello se trata, simplemente, de sincronizar el ritmo de trabajo con el ritmo biológico y de establecer un método, un sistema de organización, que le resulte cómodo al cerebro. Este órgano también necesita recargar sus baterías porque la concentración es como un músculo que hay que entrenar y, por tanto, también precisa descansar para poder funcionar adecuadamente. No hay que forzarla mucho porque entonces necesitará más tiempo para recuperar todas sus capacidades.

economiadelavida@periodistadigital.com

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Autor

Emilio González

Emilio González, profesor de economía española, europea y mundial en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma de Madrid.

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