RETRASAR TAREAS ES UNA SEÑAL DE ALARMA

Síntomas de la necesidad de cambiar de trabajo

Rutina, agotamiento, problemas con el jefe o compañeros, falta de motivaciones… son muchas las razones que pueden llevar a una persona a sentirse especialmente a disgusto en su trabajo. Hay algunos signos que indican que es el momento de marcharse

Síntomas de la necesidad de cambiar de trabajo
Trabajador.

Hay momentos en la vida en que una persona comienza a preguntarse si de verdad merece la pena seguir con su trabajo actual o si, por el contrario, no es mejor empezar a buscarse otra cosa. La rutina, el agotamiento, los problemas con el jefe o los compañeros, la falta de motivaciones adecuadas,… son muchas las razones que pueden llevar a una persona a sentirse especialmente a disgusto en su empleo actual y a desear cada vez más un cambio de trabajo, dejar atrás todo eso que tanto le deprime o le afecta de forma negativa. Y hay algunos signos que indican con claridad que es el momento de marcharse.

El primer signo de alerta es la dificultad de levantarse todas las mañanas para ir al trabajo. Cuando no se tienen ganas de ir al trabajo, cuando la perspectiva de encontrarse con los compañeros le irrita, cuando no encuentra placer alguno en la realización de sus tareas cotidianas en el trabajo, sin duda es el momento de empezar a buscarse otra cosa.

El segundo síntoma es la sensación de estancamiento, de falta de progreso. Después de pasar unos años en el mismo puesto, uno acaba por tocar techo e, incluso, por retroceder. La rutina, la repetición de ciertas tareas no son buenas ni para su cerebro, ni para su ánimo. Este es el momento de empezar a hacer circular su currículum.

Otra señal de alarma es el retraso creciente en la realización de las tareas. La demora, el dejar para el lunes siguiente lo que podría haber hecho el viernes anterior, son males propios de un mundo del trabajo muy terciarizado, en el que la mayor parte de la jornada se desarrolla delante del ordenador. Para ser consciente del problema, de que es el momento de dar un giro a su vida laboral, eche un vistazo al historial de su navegador: si dominan los videos, las páginas de información, los juegos o los lugares de vacaciones, por poner algunos ejemplos, es que usted tiene la cabeza en otro sitio, no en su trabajo, y debe tomar una decisión al respecto.

Cuando uno empieza a preguntarse por la última vez que tuvo una subida de sueldo es que las cosas tampoco están bien. Por supuesto, hay que tener en cuenta que, en los últimos años, y como consecuencia de la crisis económica, muchos salarios han estado congelados o, directamente, se han recortado para poder mantener los puestos de trabajo. Pero esto son circunstancias excepcionales. En un contexto de normalidad, esa pregunta también es una señal de alarma. Las razones para una falta de mejora salarial pueden ser varias: no se han cambiado de puesto recientemente, su ámbito de responsabilidades no ha evolucionado, los presupuestos se reducen cada vez más, etc. Y uno empieza a soñar con irse a otro sitio. Pues es el momento de hacerlo.

Lo mismo sucede cuando una persona es incapaz de verse en un futuro razonable, pongamos unos cinco años, haciendo algo más o menos diferente de lo actual, en el mismo puesto y no en otro mejor o con más responsabilidades. Este es un signo de falta de perspectivas de evolución profesional que indica también que es el momento de buscar otra cosa.

La salud es otra razón fundamental para cambiar de trabajo, sobre todo cuando el puesto tiene efectos negativos sobre el buen estado de salud. Los síntomas al respecto son claros: la fatiga, la falta de sueño reparador, el estrés crónico, los problemas musculares, todos ellos son indicadores de que la persona se encuentra sometida a una fuerte tensión en el puesto que está minando su salud. En estos casos, es mucho mejor dejarlo que tratar de conservarlo.

Si usted se reconoce en los elementos anteriores y tiene una oferta de trabajo, o un contacto que le pueda ayudar a conseguir otro empleo, no lo dude lo más mínimo. Limítese a pensar en cuál es la mejor forma de decir adiós a su puesto actual.

economiadelavida@periodistadigital.com

Autor

Emilio González

Emilio González, profesor de economía española, europea y mundial en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma de Madrid.

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