Las nuevas tecnologías han cambiado la forma en que se realizan muchas tareas

¿Corre usted peligro de que le despidan?

Hay ocasiones en que un despido se ve venir de lejos, pero otras en que no sucede así a pesar de que existen signos claros que alertan del peligro de perder el empleo. Descubra cuáles son esas señales

¿Corre usted peligro de que le despidan?
Trabajador vago. PD.

Hay ocasiones en que un despido se ve venir de lejos. Puede ser una cuestión de actitud hacia el trabajo, de crítica constante a los superiores, de deseos de marcharse a otra parte… O, como también puede suceder a veces, porque uno no le cae bien a su jefe, por la razón que sea, y día tras día acumula cada vez más papeletas para irse a la calle. Pero hay otras ocasiones en que las cosas no se ven venir, pese a que hay signos muy claros que advierten de que la continuidad de una persona en su puesto de trabajo está en peligro. El diario The Economic Times ha identificado tres señales fundamentales de alerta del riesgo de pérdida del empleo.

El primero de ellos es no adquirir nuevas competencias profesionales o mejorar las que uno ya tiene. Dicho de otra manera, el no seguir formándose continuamente. Muchos puestos de trabajo requieren de una adquisición permanente de nuevos conocimientos, sobre todo si estamos hablando de personal cualificado. El desarrollo tecnológico y la aparición de nuevos conceptos implican que las cualificaciones profesionales adquiridas tiempo atrás han quedado obsoletas y hay que actualizarlas y mejorarlas. Quien no es capaz de adaptarse a ese mundo en cambio constante se encuentra en peligro de perder su puesto de trabajo porque hay otras personas que sí se han preparado y cuentan con la cualificación necesaria para desempeñar ese empleo.

La introducción de nuevas tecnologías ha cambiado la forma en que se realizan muchos trabajos, por lo que es preciso adquirir nuevas cualificaciones. Pero el proceso de aprendizaje no debería circunscribirse estrictamente a la adquisición de conocimientos relacionados con el puesto de trabajo. Es mucho mejor tener una visión más amplia y aprender a hacer nuevas cosas, incluso aunque no tengan que ver directamente con las tareas que uno desempeña, porque nunca se sabe dónde pueden surgir oportunidades de promoción.

La ausencia de buenas relaciones con los compañeros es el segundo elemento. La permanencia en una empresa puede depender en un 20% de las aptitudes profesionales de cada uno, pero depende en un 80% de las actitudes. Si uno no se lleva bien con sus compañeros, aunque sea un profesional competente, puede ser el primero en encabezar una lista de despidos. Y es que no sirve de mucho ser bueno en términos profesionales si la falta de buenas relaciones con el resto de la plantilla le impide a uno trabajar de forma coordinada, o en equipo, con los demás. Las empresas no buscan individualidades, salvo que se trate de personas con un talento excepcional, sino conformar equipos de trabajo.

Esto no implica, sin embargo, que ser simpático y llevarse bien con los demás sea una garantía para mantener el empleo, sobre todo si uno no hace todo el trabajo que debe o este carece de unos mínimos de calidad. Este es el tercer elemento de riesgo de despido.

Si uno empieza a realizar menos trabajo del que debe, o a hacerlo con una calidad inferior a la que debe exigírsele, lo que hace es demostrar que se puede prescindir de él. Quien se comporta de esa forma deja de ser un activo para la empresa y pasa a convertirse en una obligación o, lo que es peor, en una carga. Y eso es la antesala del despido.

economiadelavida@periodistadigital.com

Autor

Emilio González

Emilio González, profesor de economía española, europea y mundial en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma de Madrid.

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