APRENDER DE LA EXPERIENCIA

Ideas para startups destinadas al fracaso

Muchos emprendedores que crean su startup sueñan con el éxito, pero no todos lo consiguen. ¿Problema? Que su idea no es adecuada. Descubra qué tipos de proyectos de startup tienen muchas probabilidades de antemano de terminar en fracaso

Ideas para startups destinadas al fracaso
Mark Zuckerberg. PD.

¿Quién no ha soñado alguna vez con tener una idea para una startup de éxito y convertirse en multimillonario, como Mark Zuckerberg? Seguro que ese es el sueño de muchos emprendedores que se embarcan en la creación de startups, pensando que su idea puede llevarles al éxito tan deseado, incluso aunque no lleguen a conseguir, ni de lejos, la fortuna del fundador de Facebook. Las nuevas tecnologías de la información y las telecomunicaciones permiten eso, que partiendo de la nada, con pocos recursos pero con una buena idea se pueda tener éxito con un proyecto empresarial.

Ahora bien, no todas las aventuras con una startup terminan bien. Las hay que triunfan y las hay que fracasan. Y como siempre es bueno aprender de la experiencia y preguntarse por qué fracasan muchas startup. Eso fue lo que hizo Zachary Lukasiewicz, cofundador de Lean-Launch.com, una startup estadounidense que ayuda a otras startup a conseguir una base de clientes para su negocio y, por tanto, una fuente de ingresos. Para tratar de averiguar lo que sucedía, Lukasiewicz formuló una pregunta al respecto en Quora, un servicio online que permite hacer preguntas, obtener respuestas y en el que los usuarios pueden comentar las preguntas y valorar las respuestas mediante votos positivos y negativos.

Lo que descubrió Lukasiewicz con su pregunta es que hay nueve tipos de ideas para una startup que, por lo general, están destinadas al fracaso. Los dos primeros entran en la categoría que denomina «la guantera». Por lo general, las startup basadas en ideas de este tipo pueden servir como complemento para otros productos o servicios, pero que rara vez sobreviven por sí mismas. Y lo explica señalando que la guantera de un automóvil tiene muy poco valor si no va incorporada a un coche. Estas ideas son:

• Recomendaciones basadas en lo que le gusta a los amigos. Quién las sigue sabe que es algo que puede hacer con una empresa, pero no es necesariamente lo que debería hacer.

• Mercados para libros de texto. Hay un gran número de empresas de este tipo en los cementerios de startups, y las que han tenido éxito son ramas de compañías mucho más grandes, como Amazon.

El segundo tipo de ideas es el que Lukasiewicz denomina «yo también». Esta categoría incluye a las startups que se fijan objetivos mucho más ambiciosos que los que razonablemente pueden alcanzar. Estas ideas son de los siguientes tipos:

• Intentar crear un nuevo Facebook, un nuevo Twitter o un nuevo Google. Si uno tiene que poner a estas empresas como ejemplo para explicar lo que hace su startup debería reconsiderar muy seriamente cuál es el mercado en el que quiere entrar.

• Recrear la idea del email. Muchas empresas han tratado de reproducir la idea del email y muy pocas han tenido éxito. El email es un activo que tiene todo el mundo y resulta muy difícil, cuando no imposible, conseguir que la gente abra una cuenta de correo electrónico con un proveedor que no sea muy conocido y esté consolidado en el mercado.

En una tercera categoría Lukasiewicz encuadra a las empresas que, en realidad, no podrían clasificarse como startup. Aunque pudieran llegar a facturar grandes cantidades de dinero y ser todo lo ágiles que se quiera, a los impulsores de este tipo de ideas les resultaría muy difícil convencer a los inversores potenciales de que, en efecto, se trata de startups. En esta categoría entran los dos siguientes tipos de ideas:

• Venta de ropa y complementos. Es un negocio bastante sencillo de comprender, pero tener una tienda de ropa se parece más a un pequeño negocio que a una startup.

• Logística y transporte. En este tipo de negocios hay muchas variables que uno no quiere, o no puede, lidiar para tener éxito en este sector.

La última categoría abarcaría a las ideas que podrían tener éxito si hubiera suficiente tiempo para desarrollarlas, la empresa contara con el talento adecuado para ello y/o pudiera ejercer algún tipo de influencia, pero en las que, al final, todo juega en su contra. Estas ideas son:

• Startups que dependan del sector público. Aunque algunas compañías han aprendido cómo influir en los distintos niveles de gobierno para obtener grandes contratos muy lucrativos, la mayoría de las empresas, en especial las más jóvenes, deberían avergonzarse de perseguir este tipo de contratos.

• Información sobre eventos en su zona. La idea es fácil de entender, pero con Facebook y otros servicios parecidos que ayudan a publicitar todo tipo de eventos, este nicho no es que esté muy concurrido; es que está saturado.

• Ingresos mediante anuncios. La publicidad puede aportar algunos ingresos, pero ese no debería ser el objetivo, salvo que se trate de startups relacionadas con la información y los medios de comunicación.

economiadelavida@periodistadigital.com

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Autor

Emilio González

Emilio González, profesor de economía española, europea y mundial en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma de Madrid.

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