Muchas buenas ideas se abandonan porque los demás no comparten la visión sobre ellas

Tres pasos simples para convertir tu idea en negocio

Poner su idea por escrito o tratar de visualizarla pueden ayudarle a definir mejor qué es lo que quiere hacer, qué problema resuelve y si su solución es mejor que otras que puedan existir

Tres pasos simples para convertir tu idea en negocio
Empresario, autónomo. PD

¿Cuántas veces ha tenido usted una buena idea de negocio pero luego no se ha atrevido a ponerla en marcha? Eso es algo muy habitual en la gente. Las personas observan la realidad, tienen experiencia en la vida y el trabajo y se les ocurren cosas que pueden hacer para resolver problemas, cubrir necesidades, facilitar las cosas, ayudar a los demás y, de paso, ganarse la vida con ello. En esos momentos especiales de ‘iluminación’ suele pensarse que se ha dado con una buena idea de negocio, que entusiasma y llena de ilusión. Uno percibe que puede salir bien pero antes prefiere comentarlo con otras personas -amigos, compañeros, familiares-, en busca de consejo o, simplemente, de estímulo para poner esa idea en marcha y se encuentra con que esas personas no captan la importancia de la idea, no comparten el entusiasmo y no ven más que pegas y problemas. Y eso, al final, influye en usted y acaba por abandonar el proyecto sin ni siquiera haberlo intentado y, por tanto, sin saber si realmente podría haber funcionado o no. Una pena, ¿verdad?

Antes de abandonar, sin embargo, debería probar si su idea puede funcionar o no. Para ello, el emprendedor tecnológico de éxito Andrew Collins recomienda dar los tres pasos siguientes:

PASO 1: PONER LA IDEA POR ESCRITO

Poner la idea por escrito le ayudará a definir realmente y con claridad que es lo que intenta hacer. Una buena forma de hacerlo es tratar de explicar su idea en un solo párrafo. Cuantas menos palabras tenga, mejor. Puede buscar inspiración en webs que utilicen titulares. Podría parecer difícil, pero es clave para hacer que otros entiendan por qué esa idea o perspectiva a usted le resulta tan excitante. A continuación, debería pulir más los elementos prácticos de esa idea como, por ejemplo, qué problema resuelve, cuál es la forma en que ese problema se soluciona actualmente y si la que usted piensa es mucho mejor, a quién le puede interesar, cuál es el tamaño del mercado potencial, cómo funcionaría su idea y qué capacidades o habilidades necesitaría para convertirla en realidad, por ejemplo, si necesita conocimientos técnicos o un conocimiento más profundo del sector.

PASO 2. DIBÚJELA

Una vez que ha puesto su idea por escrito puede tener un conocimiento mejor de cómo podría funcionar. Ahora convendría dibujarla. La mayor parte de la gente tiene poca experiencia en el diseño, construcción o esquematización de cómo pude funcionar un concepto. Pero pueden encontrarse muchos ejemplos en webs y apps que puedan ayudarle a expresar mejor su idea.

PASO 3. PRUÉBELA

Ahora es el momento de que usted cuente su historia. Va a tomarse todo esto como algo personal, como es lógico, puesto que quiere que los demás compartan su entusiasmo. Pero no se sienta decepcionado si las respuestas pueden ser críticas, porque esas críticas pueden ayudarle a avanzar en su proyecto. Recuerde lo que escribió cuando puso su idea negro sobre blanco porque le ayudará a contar mejor su proyecto.

Todo esto le ayudará a que los demás puedan comprender mejor la razón de su entusiasmo, lo que su idea supone de novedad y podrán expresar sus opiniones con un conocimiento mucho mejor de la misma.

economiadelavida@periodistadigital.com

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Autor

Emilio González

Emilio González, profesor de economía española, europea y mundial en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma de Madrid.

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