¿Cómo aguantar los gastos elevados?

¿Cómo aguantar los gastos elevados?
Dinero Pixabay

Ahora en navidades, los gastos se disparan. Los compromisos sociales obligan a asumir desembolsos extraordinarios que son difíciles de evitar si se quiere que las relaciones personales no se vean perjudicadas. Hay unos pocos, cada vez menos, que cuentan con la paga extraordinaria de Navidad, pero para el resto es un reto que trae no pocos quebraderos de cabeza, y que algunas veces requiere que acudamos a compañías de préstamos rápidos.

¿Y qué pasa con los gastos de las empresas? Algunas veces un negocio se puede beneficiar de créditos para capear una tormenta financiera inesperada. No obstante, es necesaria una visión de largo plazo para anticiparse a todos, o al menos muchos de los escenarios en los que presumiblemente habrá un aumento de gasto, para evitarlo o para hacerle frente. Vamos a darte algunos consejos para que, por tus propios medios, seas más capaz de prever y gestionar el aumento de costos.

Innovación a través de la reflexión
El primer consejo es que pongas en cuestión todos los procedimientos de tu empresa. En cualquier actividad, las inercias son parte fundamental de su funcionamiento. Todos sabemos lo difícil que es que nuestra empresa empiece a funcionar «sola», y eso se consigue estableciendo costumbres, maneras de hacer las cosas automáticamente. Ninguna empresa puede operar si cada día hay que inventar todo desde el principio. Pero en esos automatismos hay siempre un peligro: el que se crea que no se pueden mejorar.

Sin querer, la rutina diaria produce un conservadurismo que se expresa en forma de tabúes. En nuestra cabeza se desarrollan pensamientos que no son más que mitos y que se pueden dividir en dos: siempre se ha hecho de esta manera; y así no se puede hacer. Lo primero que esta forma de pensar causa, es una resistencia a mirar las cosas desde otro punto de vista, a innovar. Y la modificación de rutinas es la clave principal para poder resistir situaciones como el aumento inesperado de gastos.

Para ello te invitamos a que cambies tu modo de pensar y que pongas tu atención no tanto en los gastos que haces, sino en el sentido general que esos desembolsos tienen en el funcionamiento de tu empresa, en resumen: que los procedimientos, y los gastos que originan, estén subordinados a los objetivos de la empresa, y no al revés.

El ahorro
Cunando se tiene una perspectiva clara de por qué se hacen los gastos, se pueden maximizar, o en otras palabras: se puede ahorrar. El sentido del ahorro es el que coloca a nuestra empresa en condiciones para poder competir y para adaptar nuestra organización interna a las vicisitudes del mercado. Recuerda que nosotros no podemos controlar todo lo que pasa, pero podemos prepararnos para dar respuestas eficientes a muchas de las cosas que pueden pasar.

Con el objetivo de tu negocio siempre en mente, haz un mapa mental de los gastos operativos de la empresa: los gastos mínimos sin los que no puede funcionar y satisfacer a sus clientes y sus proveedores. Esto te obligará a definir con claridad cuáles son las necesidades reales de tu actividad, lo cual te orientará sobre qué áreas requieren más gasto, y recíprocamente qué gastos pueden ser rebajados o eliminados. Por supuesto, ten un ojo siempre en lo que pasa fuera de tu empresa, pues los cambios de tendencia te obligarán a replantear los objetivos y los procedimientos, y los gastos que traen consigo.

Política realista sobre los proveedores
Cuando una empresa lleva años de actividad se establecen relaciones muy fluidas con los proveedores. En ocasiones nos relacionamos con ellos como parte de nuestro propio equipo, y eso es muy positivo pues facilita nuestra actividad. Sin embargo, hay que ser precavidos y tener cuenta que tus proveedores está en el mercado para maximizar su beneficio, igual que tú. Tienes que considerar siempre a otros proveedores, no para cambiarte necesariamente con ellos, sino para saber cuál es el precio real de mercado de los productos y servicios que compras y, en su caso, negociar una rebaja o una mejora del servicio a tus proveedores habituales.

El mercado propone, pero finalmente eres tú el que dispones
Como ves, es conveniente tener una mirada estrábica: siempre con un ojo dentro y con el otro fuera. Ante todo, no consideres al mercado (o los factores exteriores en general) como el elemento único que afecta a la rentabilidad de tu empresa. Esta visión te impide ver todo lo que puedes hacer internamente para anticiparte y gestionar los cambios. Todos los negocios, por bien que funcionen, siempre pueden encontrar maneras más eficientes de llevar a cabo sus procesos. No verlo así es el primer peligro para afrontar un aumento, circunstancial o permanente, de los gastos de operación. No hay gastos necesarios o imposibles de disminuir, hay objetivos que cumplir, y todo lo demás depende de cumplir dichos objetivos.

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